Mientras dirige el país desde el Despacho Oval o la sala de Operaciones de la Casa Blanca en tiempos convulsos, el presidente de Estados Unidos engrosa su cartera bursátil. Donald Trump cuenta con un archiconocido patrimonio en residencias de lujo, hoteles e incluso hasta campos de golf, cuyo valor supera los 6.000 millones de dólares. Pero no sólo de bienes raíces vive el republicano. En su haber cuenta con una vasta cartera de inversiones en Bolsa que el propio magnate sigue alimentando. Al menos así figura en este primer trimestre del año 2026. La Oficina de Ética Gubernamental publicó este pasado jueves un extenso informe que glosa todas las apuestas bursátiles del máximo mandatario norteamericano, acompañado de un comunicado de la Casa Blanca en el que asegura que, pese a engordar su cartera, no es él quien decide sobre el proceso de inversión, sino que lo gestionan sus asesores; gestores financieros independientes que operaron en su nombre a través de programas que replican índices reconocidos.
El documento cuenta con unas 113 páginas y desvela que el hombre más poderoso de Estados Unidos realizó infinidad de operaciones de compraventa de títulos de renta variable durante el primer trimestre del presente ejercicio. La declaración glosa todos los movimientos en una amplia horquilla de precios, por lo que se estima que entre los meses de enero y abril cursó transacciones financieras en un rango de entre 220 y 770 millones de dólares. Títulos que pertenecen a empresas de sobra conocidas a nivel usuario como Nvidia, Oracle, Microsoft, Boeing, Meta, Intel, Amazon e incluso Costco. También figura la adquisición en fondos indexados y otros valores, como también bonos de Paramount y Netflix en el marco de la batalla empresarial entre los dos gigantes del entretenimiento para hacerse con la Warner Bros.
Del documento se extrae la participación que Trump adquirió de la centenaria Warner Bros, que está valorada en 30.000 dólares. Asoman a su vez una participación en Paramount Skydance – del orden de 15.000 dólares – y 19 operaciones en las que aparece el nombre de Netflix, incluyendo ventas de títulos comprendidos entre los 1.000 y los cinco millones de dólares. Todas ellas, registradas durante los primeros tres meses del presente ejercicio. La casualidad – o no – sitúa al presidente de Estados Unidos en reuniones con ejecutivos tanto de Paramount como de Netflix, por lo que estaba enterado de la batalla por hacerse con los estudios cinematográficos.
Las sombras de los negocios
El grueso del patrimonio del magnate figura en un fideicomiso que administran sus herederos. La familia Trump no ha tenido reparos en lucrarse de varios negocios mientras el patriarca firmaba órdenes ejecutivas en el escritorio Resolute. Incluso figuran operaciones en países de Oriente Medio, con abordajes al mundo de las criptomonedas y otros activos digitales.
La bomba bursátil estalla en un contexto de severas dudas en torno a los negocios de la familia del magnate y una sombra a modo de conflicto de intereses. Los hijos de Trump viajaron junto a él en el Air Force One en su reciente tourné por China, donde el republicano se ha reunido con su homólogo chino, Xi Jinping. La cohorte del presidente participaron también empresas como Boeing, Apple o Nvidia. Curiosamente, muchas de estas multinacionales forman parte de su cartera bursátil reciente. Cabe señalar, eso sí, que estas acciones son las preferidas de los inversores de Wall Street.
La sombra se espesa sobre la figura de Trump al unir la línea de puntos. Su Administración ha tomado decisiones directas sobre estas empresas, como por ejemplo abrir la puerta a la venta de chips de Nvidia a China. Incluso durante su misión diplomática en el Gigante Asiático, el presidente le echaba un cable a Boeing para que las compañías del país oriental pidieran una partida de 200 aviones. Por otro lado, fomentó la inversión en Inteligencia Artificial (IA) al estimular la construcción de centros de datos, así como ordenó entrar en el capital de Intel. Todo ello, mientras, además, conocía de primera mano información sobre la sucesión en la cúpula de Apple.
A diferencia de los congresistas u otros funcionarios estadounidenses, los presidentes están exentos de las cortapisas del conflicto de intereses. Barreras que impiden la participación en cuestiones en los que tengan un interés financiero directo. No están obligados a detallar sus apuestas bursátiles. De ahí, que en el extenso documento publicado por la Casa Blanca aparezca un batiburrillo de transacciones, sin excesiva información adicional. El escándalo del Watergate sirvió como elemento disuasorio para que los presidentes se inmiscuyeran en polémicas por su patrimonio. La mayoría recurría a fideicomisos ciegos, desinversiones o inversiones en activos como bonos del Tesoro o fondos mutualizados previos a su investidura; especialmente para reducir el impacto de un escándalo por conflicto de intereses.
Giro trumpiano
El propio Trump obró de tal modo en su primer mandato. Antes de tomar posesión en 2017, el republicano vendió su cartera de inversiones e incluso se comprometió a que sus empresas no firmaran acuerdos comerciales en el extranjero. Todo cambió, sin embargo, tras derrotar a Kamala Harris en 2024. Lo confesó en una entrevista concedida a The New York Times, donde se jactó de que cambiaría de estrategia para su segunda etapa en la Casa Blanca: “Entendí que a nadie le importaba”.
Giro de guion mediante, el republicano se ganó una sanción de 200 dólares por parte de la Oficina de Ética Gubernamental. Multa que corresponde al retraso en la presentación de sus declaraciones. La irrisoria cantidad, no obstante, no servirá como elemento disuasorio para próximos ejercicios.
Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes
Síguenos en Google DiscoverAñadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.