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Internacional

Dinamarca e Italia unen fuerzas ante el Consejo Europeo y buscan tumbar la regularización extraordinaria de migrantes en España

Desde la cumbre europea, las primeras ministras danesa e italiana han insistido en reforzar el control de fronteras de la Unión Europea y han cargado contra el proceso de regularización extraordinaria

Lirios Arques
Las primeras ministras de Dinamarca e Italia, Mette Frederiksen y Giorgia Meloni. EP.

Las primeras ministras de Dinamarca e Italia, Mette Frederiksen y Giorgia Meloni. EP.

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En el segundo y último día del Consejo Europeo, el debate migratorio ha copado buena parte de la cumbre entre líderes europeos. Lo hace en un momento en el que España se ha visto obligada a gestionar la crisis migratoria desatada por la entrada masiva de inmigrantes a Marruecos y después de que el Gobierno haya aprobado la regularización extraordinaria de migrantes.

En este sentido, Dinamarca, Polonia e Italia han unido esfuerzos ante el Consejo Europeo y piden que en la resolución de la cumbre se refleje que la inmigración ilegal constituye una preocupación para los líderes comunitarios, así como que se eviten medidas que puedan producir un efecto llamada, en alusión al proceso de regularización de migrantes.

En estos términos se ha expresado la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, quien ha sostenido que “si un país está haciendo básicamente justo lo contrario que el resto, creo que va en contra de la política migratoria que cuenta hoy con un amplio respaldo mayoritario en Europa”. “He pedido a la Comisión que examine más a fondo esta cuestión”, ha lanzado. Asimismo, ha agregado que quiere que en las conclusiones de esta cumbre que termina este viernes se indique que la inmigración irregular “es un delito” y que esta está “relacionada con los índices de criminalidad”.

De forma paralela a estas palabras, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, ha llamado a aplicar “un alto nivel de vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión”. “Tenemos la oportunidad de revisar los progresos realizados en los últimos meses y las iniciativas futuras, con especial atención a la prevención de las llegadas irregulares masivas, la explotación de los migrantes y la aplicación del nuevo marco regulatorio europeo. Hay que mantener un alto nivel de vigilancia en las fronteras exteriores de la Unión, centrándose en la prevención de la inmigración irregular y los riesgos de seguridad conexos”, ha sostenido Meloni. 

De este modo, Meloni retoma la idea sugerida por la jefa del Ejecutivo comunitario el pasado septiembre de diseñar un mecanismo de emergencia que permita de manera excepcional y limitada poner en suspenso las reglas de asilo para agilizar las expulsiones sin tener que examinar caso por caso, como exige el Derecho comunitario e Internacional.

Bruselas, que aún no ha detallado cómo piensa trasladar esta idea a una propuesta legislativa concreta, sí apuntó en una reunión de ministros de Interior de la UE el pasado 1 de octubre que esperaría a que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE apuntaran sus claves antes de desarrollar una propuesta concreta. El Ejecutivo comunitario espera poder presentar una iniciativa concreta a finales de año, según fuentes en la reunión consultadas por Europa Press.

Al margen de estas dos voces que han entonado la postura más crítica contra la regularización de migrantes en España, el primer ministro checo, Andrej Babis, también cargó contra este procedimiento a su llegada a la cumbre este viernes. “Algunos políticos están dispuestos a sustituir a la población por inmigrantes únicamente para conservar sus cargos y seguir en el Gobierno, aunque eso no nos concierne”, llegó a señalar.

En el encuentro de 18 países, además de los mandatarios de Italia, Alemania, Dinamarca, Países Bajos y Comisión Europea, se han sumado los de Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia y Suecia.

Fuentes diplomáticas de uno de los participantes han apuntado que el encuentro ha concluido con un "amplio reconocimiento" de que, ante situaciones de instrumentalización de la migración como de "aumento repentino" de llegadas, "la UE necesita ser capaz de cerrar sus fronteras y suspender las solicitudes de asilo de manera temporal y adaptada".

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