El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció este viernes un paquete de reformas estructurales orientadas a liberalizar la economía de la isla, inspirado en los modelos de socialismo de mercado de China y Vietnam, con el objetivo de contrarrestar el impacto de las sanciones económicas y energéticas por la administración de Donald Trump, que durante los últimos meses ha presionado muy duramente al Gobierno cubano y ha amenazado con tomar la isla.
El mandatario cubano, en declaraciones a la prensa, ha presentado por sorpresa el denominado 'Programa Económico y Social para el 2026', un plan diseñado como respuesta estratégica a la "agresión multidimensional" por parte de la Casa Blanca. El proyecto pretende flexibilizar el actual sistema de economía planificada centralizada y abrirá la veda a una mayor apertura al sector privado, la participación de las empresas públicas en el mercado cambiario, la autorización de inversiones a ciudadanos cubanos en el exterior y una reducción burocrática para estimular la producción nacional.
"Cada oportunidad en medio de una crisis hay que aprovecharla como un momento de despegue, como un momento de crecimiento. Entonces, nosotros hemos establecido un grupo de prioridades para enfrentar toda esta situación", ha asegurado el presidente cubano. Estas reformas todavía necesitan de la aprobación del Politburó del Partido Comunista y de la Asamblea Nacional de Cuba. Después, asegura el presidente, comenzará un "proceso informativo" y "explicativo" a la población.
Estímulos e incentivos
"El programa tiene que ver con el sistema de dirección de la economía. Hay todo un grupo de medidas o de acciones que se proponen que van a permitir resolver viejas contradicciones que tenemos entre el Plan, entre la planificación central y los estímulos, los incentivos", ha explicado Díaz-Canel desde La Habana.
De esta manera, las medidas presentadas por el líder cubano llegan tras la fuerte presión económica sobre Cuba en los últimos meses impulsada por la administración Trump, que continúa la senda de décadas de bloqueo sobre el país isleño con el objetivo de forzar reformas políticas y económicas más afines a los intereses de Washington. Una presión que, según Díaz-Canel, "va teniendo un impacto que complejiza la vida cotidiana de los cubanos".
Recientemente, Washington ha sancionado al presidente de Cuba y a otras cuatro personas entre las que figura su predecesor, Raúl Castro. Todo ello, en pleno recrudecimiento de las presiones contra la isla, especialmente desde comienzos de año, a través de un bloqueo 'de facto' sobre el combustible, algo a lo que el mandatario isleño se ha referido como un "castigo colectivo" que equivale, a su juicio, a un "acto de genocidio".
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