En aras de afianzar las relaciones comerciales, Bruselas y Pekín han acercado posturas con vistas a marcar un horizonte nuevo. El negociador comercial de la Unión Europea, el comisario Maros Sefcovic, y el ministro de Comercio chino, Wang Wentao, han pactado este lunes desde la capital europea iniciar un diálogo real entre las partes para alcanzar “resultados tangu¡ibles” que equilibren los intercambios, con un plazo fijado hasta octubre.

Tal y como ha precisado el negociador europeo en rueda de prensa, los equipos de ambas partes han culminado las conversaciones con “un mandato claro y un calendario ambicioso para poder presentar resultados claros a más tardar en otoño de este año”. Bajo este objetivo, ha indicado que la intención es elevar la “intensidad y frecuencia” de estos encuentros de forma periódica para elaborar “una hoja de ruta clara” que materialice dichas metas.

Con ello, China y la UE buscan poder presentar tras el verano, el mes de septiembre, una evaluación de los progresos alcanzados, antes de que vuelvan a encontrarse las delegaciones en términos políticos bien entrado el otoño.

Como primera señal de compromiso, Sefcovic ha puesto en valor que las partes hayan logrado acordar una Declaración Conjunta por primera vez desde 2019 y que en ella se ponga el acento en “la necesidad de fortalecer” el diálogo entre Bruselas y Pekín en materia comercial y de inversiones.

Bajo este telón de fondo, ambas partes negociadoras han acordado este lunes “establecer un mecanismo de seguimiento conjunto para intercambiar datos relevantes, supervisar los flujos comerciales y apoyar el trabajo técnico con miras a mejorar la transparencia, aumentar la confianza mutua y gestionar las fricciones comerciales”, según reza el texto conjunto.

Europa busca dar un giro a las relaciones comerciales

Este punto de encuentro se ha materializado una semana después de que los jefes de Estado, los Veintisiete, y el Gobierno de la UE instasen a la Comisión Europea, al cargo de Ursula Von der Leyen, a insistir en el diálogo con China.

Una apertura de conversaciones que “dé resultados”, teniendo en cuenta a su vez que se ha de seguir explorando el método con el que el bloque comunitario pueda responder a las prácticas comerciales desleales chinas y corregir el déficit comercial que supera los 360.000 millones de euros al año con el gigante asiático. Por su parte, y en aras de cumplimiento de este inicio del diálogo, China se ha comprometido a no cerrar las exportaciones de los minerales críticos y tierras raras.

Este debate no es nuevo en el seno de los Veintisiete, puesto que diversos jefes de Estado venían desde hace semanas demandando tomar posturas sobre esta cuestión. El último en hacerlo fue el canciller alemán, Friedrich Merz, quien instó al Ejecutivo comunitario a mostrarse “firme” para proteger los intereses económicos de la zona euro frente a desequilibrios globales y prácticas que “distorsionan los mercados”, aunque dentro de los márgenes de este “diálogo constructivo” que ahora se ha comenzado a entablar.

Von der Leyen, en este mes de junio, confirmó que trabajaría en nuevas herramientas para encauzar este escenario, empezando por “un instrumento de diversificación” para ayudar a empresas europeas a reducir riesgos y disminuir dependencias estratégicas.

Con vistas a Asia Oriental

Estas aspiraciones de Europa no sólo se sitúan en China, sino en conjunto de las potencias que marcan el paso de Asia Oriental. La pasada semana, el Parlamento Europeo instó a la UE a ampliar las relaciones diplomáticas, la cooperación en materia de seguridad y alianzas económicas con Japón, Corea del Sur y Taiwán ante la transformación del Orden Internacional y el estado del tablero geopolítico actual.

A través de un informe de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Eurocámara, se dio cuenta de la creciente influencia de “modelos de gobernanza autoritarios” en estos países que exige “una cooperación y coordinación más estrechas con socios democráticos”, instando así al Ejecutivo comunitario a protagonizar “un mayor acercamiento” con estos socios en potencia para “reducir la dependencia estratégica de la UE”.

“En un entorno geopolítico cada vez más volátil, la Unión Europea debe intensificar su cooperación con socios afines en Asia Oriental. La región no solo es una piedra angular del comercio mundial, la innovación tecnológica y las cadenas de suministro críticas, sino también un pilar fundamental de la seguridad internacional", indicó al respecto el ponente del informe, el eurodiputado polaco del grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos, Adam Bielan.

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