El partido Rusia Unida (RU), que lidera el presidente Vladímir Putin, consigue sin sorpresas la mayoría en unas elecciones legislativas marcadas por las sospechas de amaño por parte de la oposición. La formación del Kremlin arrasa con más del 57% de los votos y consigue su ansiado apoyo popular a la guerra en Ucrania, que fue el principal activo de su campaña.

Durante los tres días que han durado las elecciones, los ataques entre ambos países se han recrudecido. Moscú ha sufrido este domingo el más duro desde que comenzó la invasión en 2022, durante la última jornada electoral. Al menos tres personas han muerto por un bombardeo ucraniano con más de 450 drones contra la capital del país. Mientras, Putin celebra su amplia victoria en las legislativas como una muestra del apoyo ciudadano a la guerra que, según las encuestas, dista mucho de lo reflejado en las urnas.

Esto es lo que utilizan los opositores para alimentar las sospechas de fraude electoral. Además de que los principales líderes de los partidos contrarios al oficialismo se encuentran reprimidos y silenciados, los observadores de la oposición han denunciado irregularidades durante los tres días de votación. Dicen, por ejemplo, que en algunos colegios electorales se llenaban las urnas por adelantado; o que las comisiones electorales han impulsado el voto telemático, que se sospecha que es manipulado por el Kremlin.

El Partido Comunista repite como segunda fuerza en la Duma con el 14% de los votos, seguida de la extrema derecha del Partido Liberal Demócrata con el 9% y los liberales de Gente Nueva con el 8%. Rusia Justa, el principal partido socialdemócrata del país, se queda al filo de salir del parlamento con el 5% de los sufragios.

Putin consigue la victoria en su plebiscito a la guerra

Era la primera vez en casi veinte años que Putin participaba activamente en la campaña electoral de Rusia Unida -en las elecciones presidenciales se centra en su figura-, lo cual se entiende porque la popularidad del presidente está en su punto más crítico desde que inició la invasión. Su principal argumento ha sido que estas legislativas eran una suerte de plebiscito popular a la guerra.

Ahora, la participación del 57% de los rusos en las elecciones le da el argumento perfecto para incrementar los ataques contra Ucrania. El candidato oficialista, el ministro de Exteriores, Serguei Lavrov, dijo este domingo que estos resultados “confirman el rumbo” del Kremlin en la política rusa.

Esto en un momento en que el apoyo popular a Putin está más en entredicho que nunca por el incremento de los ataques ucranianos contra Rusia, los altos precios por la escasez de combustible y un Kremlin que cada vez impone más restricciones a su población. El Partido Comunista, que también apoya la guerra, espera utilizar estos factores para debilitar a Putin desde la Duma, en un momento en el que se espera que el problema con el carburante se agrave por los últimos ataques ucranianos contra la refinería de Kapotnia, que suministra el 40% del combustible que consume Moscú.

Las sospechas de fraude enturbian las legislativas de Rusia

Las legislativas terminan, una vez más, con la oposición acusando al oficialismo de manipular resultados. Los comunistas denuncian prácticas “absolutamente inadmisibles”, como dijo este domingo su líder, Guennadi Ziugánov. Durante los tres días que han durado, este y otros partidos aseguran que el personal de los colegios ha fomentado el voto electrónico entre la población, sobre todo la mayor, y sospechan que este se puede estar manipulando.

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