En la tarde de este viernes las autoridades de Irán han anunciado la reapertura del estrecho de Ormuz mientras dure el alto el fuego firmado con Líbano de 10 días; una decisión que se produce, no obstante, con la garantía de Estados Unidos de que va a seguir con su bloqueo naval. Fruto de ello, el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha celebrado la decisión de la reapertura, pero ha insistido en que esta tiene que ser "por parte de todos".

En declaraciones a la prensa, el responsable de Exteriores en el Gobierno de España ha tildado de "buena noticia" que Irán haya mostrado su "disponibilidad a abrir el estrecho de Ormuz", que mantiene bloqueado en respuesta a la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra el régimen de los ayatolás el pasado 28 de febrero. Sin embargo, Albares ha reconocido que "todavía quedan muchos interrogantes", por lo que ha apelado a la "prudencia", dado que "se mantiene el bloqueo naval por parte de Estados Unidos".

En este orden de cosas, el ministro ha insistido en que no se trata de "una apertura total, libre y segura del estrecho de Ormuz". "La apertura tiene que ser por parte de todos, incluido de Irán, libre y segura" y tampoco puede haber, ha añadido, "ningún tipo de cargo, de canon". De esta forma, el titular de Exteriores ha señalado que se trata de "un paso adelante, un buen gesto, pero todavía queda mucha incertidumbre para poder estar seguros de que esta es la apertura del estrecho de Ormuz que España viene pidiendo".

Al margen de ello, Albares ha asistido este viernes a la reunión convocada por el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer, para abordar la situación actual en Oriente Próximo. Al término del encuentro, Macron ha anunciado la puesta en marcha de una misión naval con carácter "neutral", "claramente distinta de una misión beligerante", que "acompañe y proteja" a los buques mercantes que transiten por el golfo Pérsico.

Por su parte, Starmer ha detallado que será una misión "multinacional" liderada por Londres y París con el objetivo de "proteger la libertad de navegación en cuanto las condiciones lo permitan". "Será una misión estrictamente pacífica y defensiva, destinada a tranquilizar a los intereses comerciales y apoyar las operaciones de desminado", ha añadido, invitando a otros países a sumarse.

El Gobierno español no participó en la primera reunión de este grupo de países capitaneado por Francia y Reino Unido porque, según subrayó entonces Albares, no quería estar "en ninguna reunión en la que se pueda debatir cualquier tipo de intervención, de fuerza o de seguridad que pueda escalar" la guerra en Oriente Próximo. No obstante, fuentes gubernamentales explicaron que si España no se había sumado hasta ahora a los esfuerzos de Macron y Starmer para buscar una solución al bloqueo de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo y el gas mundial, era porque se tenían algunas dudas respecto al enfoque, pero ahora parecía haber quedado claro que no apostaban por una intervención militar y, al igual que España, apostaban por esperar a que concluyera el conflicto.

"No habrá paz real sin alto el fuego"

En otro orden de cosas, el ministro de Asuntos Exteriores celebraba este jueves el alto el fuego en Líbano, tildándolo como una medida esencial para la estabilidad en Oriente Próximo. "Es algo que nosotros venimos solicitando y exigiendo desde el primer momento. No va a haber paz real y estabilidad si no hay un alto de fuego en Líbano", afirmaba el ministro durante el diálogo que mantuvo con los periodistas.

Albares, no obstante, recordó que hay "otra opción que sigue presente" para afrontar la guerra. "Hay 10.000 soldados norteamericanos dirigiéndose al Estrecho de Ormuz (...) Pero ni la democracia, ni la igualdad para las mujeres de Irán, ni la prosperidad, ni la estabilidad para nadie en Oriente Medio van a llegar con la guerra", ha planteado.

Con ello, Albares volvía a hacer hincapié en la posición de España del lado del "diálogo y la diplomacia" para resolver lo que considera "la mayor crisis del siglo XXI". "Se sitúa, por supuesto, al lado de la paz y la estabilidad frente a lo que sería el caos", ha expresado. 

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