España solo ha alcanzado dos finales de un Mundial masculino en toda su historia y ambas han coincidido con un Gobierno socialista en La Moncloa. La primera llegó en 2010, con José Luis Rodríguez Zapatero como presidente. La segunda se disputa este domingo, 19 de julio de 2026, bajo el mandato de Pedro Sánchez. El paralelismo es político, no deportivo: los goles, las paradas y las victorias pertenecen a los futbolistas. Pero el dato dibuja una curiosa coincidencia histórica en vísperas del partido decisivo contra Argentina.

Hace 16 años, la selección dirigida por Vicente del Bosque alcanzó por primera vez la última ronda de una Copa del Mundo. España derrotó a Alemania en semifinales y se midió a Países Bajos en Johannesburgo. El encuentro se resolvió en la prórroga con el gol de Andrés Iniesta que dio a la Roja su primera estrella. Al día siguiente, Zapatero recibió a los campeones en La Moncloa y destacó el juego colectivo, la deportividad y la actuación de Iker Casillas.

Aquella generación completó uno de los ciclos más brillantes de la historia del fútbol de selecciones. La Eurocopa de 2008 había abierto el camino y el Mundial de Sudáfrica confirmó a España como la mejor selección del planeta. La victoria llegó durante la segunda legislatura de Zapatero y en plena crisis económica, cuando el triunfo se convirtió también en una celebración colectiva capaz de atravesar las diferencias políticas.

La historia vuelve a situar ahora a España ante el último partido del torneo. La selección jugará en Nueva York su segunda final mundialista, esta vez frente a Argentina. Pedro Sánchez viajará a Estados Unidos para asistir al encuentro junto a la representación institucional española. La cita comenzará a las 21.00 horas en España.

El equipo español llega a la final después de eliminar a Austria, Portugal, Bélgica y Francia en las rondas decisivas. Argentina, vigente campeona, será el último obstáculo para una generación que aspira a conquistar la segunda estrella y prolongar el ciclo abierto con la Eurocopa de 2024.

La coincidencia política está servida: Zapatero presidía el Gobierno cuando España disputó y ganó su primera final; Sánchez ocupa La Moncloa cuando la selección alcanza la segunda. Entre ambas han pasado 16 años, varios seleccionadores, distintas generaciones y un largo periodo de gobierno del PP, pero ninguna otra final mundialista.

El resultado de esta segunda oportunidad todavía no está escrito. España ya ha igualado su mejor recorrido histórico al regresar al partido por el título, pero la comparación termina ahí hasta que ruede el balón. En 2010 hubo celebración y estrella. En 2026, de momento, solo hay una certeza: las dos veces que la Roja ha llegado a una final del Mundial lo ha hecho con un presidente socialista al frente del Gobierno.

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