Vox recula y ya no exigirá al Partido Popular entrar en los gobiernos de Extremadura y Aragón. Así lo ha anunciado este lunes el secretario general de la formación ultraderechista, Ignacio Garriga, quien ha sostenido que propondrá un “nuevo marco negociador” a los de Alberto Núñez Feijóo para “romper el clima de desconfianza”.

Según ha señalado el partido a la derecha de los ‘populares’, quieren centrarse ahora en las negociaciones de “un acuerdo detallado de medidas concretas” con “cesiones de ambas partes que sean claras y conocidas por todos los españoles”, incluso levantando actas de reuniones.   Incluirán, dice, “garantías de que lo que se ha acordado se cumple”.

El reparto de consejerías y altos cargos, Garriga ha justificado el cambio de táctica alegando que la negociación ha generado mucho “nerviosismo” e intentos para obstaculizar por parte, asevera, de los medios de comunicación así como políticos. “no solo del PP, sino de Vox”, ha reseñado.

Ahora, se entra en un escenario en el que, según fuentes de los de Abascal, todo empieza de cero. Reconocen que las exigencias esgrimidas hasta el momento han sido un error y que podrían perjudicar a la imagen de la formación en vísperas de las elecciones de Castilla y León, que tendrán lugar el próximo 15 de marzo.

Investidura de Guardiola

La primera sesión de investidura de la ‘popular’ María Guardiola, vencedora de las elecciones extremeñas, tendrá lugar los próximos 3 y 4 de marzo, y todo parece apuntar que no saldrá adelante, con lo que habrá que ir a una segunda votación el próximo día 6 del mismo mes.

El primero de los días tendría lugar el discurso de la candidata y el siguiente se producirían las intervenciones de los partidos de la oposición -PSOE, Vox y Unidas por Extremadura-, así como la votación.

Para resultar investida, Guardiola debería conseguir en la primera sesión la mayoría absoluta -esto es, 33 de los 65 diputados-, pero todo apunta a que habrá que llegar a una segunda votación, en la que solo hace falta mayoría simple.

Todo a la vez que el presidente de Vox mira hacia los populares y le dice que esperan que sus socios no los “engañen” o “estafen” como “ocurrió en la ocasión anterior”. De ese modo se ha referido a las negociaciones con el PP respecto de las charlas por la repartición de migrantes, tema siempre sensible entre las partes.

Vox se sigue desangrando

Mientras tanto, Vox se sigue rompiendo. Si primero fue el todavía portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith -acudirá este martes al pleno, sin embargo-, después han sido la portavoz adjunta del grupo municipal en la capital, Carla Toscano, y el concejal Ignacio Ansaldo. Todos ellos del entorno de Smith en el Consistorio de Cibeles.

En su última intervención en solitario, el que fuera secretario general de Vox ha defendido que no existe ninguna petición para someter a votación su continuidad como portavoz y que no hay ninguna normativa que “obligue” a celebrar una votación interna para revelarle, salvo que la soliciten la mayoría de los concejales, algo que, por el momento no se ha producido.

Carné en mano, no ha perdido la oportunidad de lanzar un órdago a Abascal: “Esto es el carné de Vox. Aquí pone: Javier Ortega. 2014. Número 006 (…) Es de una época en la que no había cargos institucionales, en la que recorrían España con los coches particulares y no había sueldo, no había beneficio”.

Abascal ha declinado este lunes hacer declaraciones al respecto de la evidente guerra abierta: “No voy a mirar el ombligo de Vox”.

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