La guerra sucia en el principal partido de la extrema derecha sigue su curso. Vox está inmerso en un enfrentamiento entre Santiago Abascal y sus disidentes, liderados por su exportavoz parlamentario Iván Espinosa de los Monteros, que ha puesto en marcha, de hecho, un proceso de recogida de firmas y de apoyo entre los afiliados para celebrar un Congreso interno en el partido, un organismo que jamás ha existido en Bambú. Por otro lado, mientras desde la dirección descalifica a los críticos y los acusa de estar al servicio del PP, estos denuncian graves irregularidades económicas que ya han saltado a los Juzgados. Las filtraciones han pasado de los digitales afines a la formación ultra a los tribunales, y es que dos altos cargos de la sede central del partido han sido imputados por un presunto delito de revelación de secretos: Juan de Dios Dávila, dirigente de Vox en Gipuzkoa, y Cristina Navarro, exsecretaria personal de Abascal. Ambos son los responsables del llamado Equipo de Cumplimiento Normativo del partido, que depende directamente del propio Abascal.
Todo empezaba el 22 de enero de 2025, cuando Vox le notificó a Iván Espinosa de los Monteros la apertura de una investigación interna por supuesto tráfico de influencias. El exdiputado no ostentaba entonces ningún cargo público ni orgánico tras haber renunciado al escaño en agosto de 2023, y la denuncia procedía de una llamada a una concejala de Vox en Collado Villalba (Madrid) para pedirle que recibiera a un constructor interesado en la recalificación de unos terrenos con el que compartía intereses empresariales. En la votación de la recalificación los ediles de Vox se abstuvieron, pero la operación urbanística salió adelante con los votos de los demás grupos.
El Equipo de Cumplimiento Normativo presentó dos denuncias contra Espinosa de los Monteros ante la Fiscalía, que cayeron en saco roto al considerar ésta que no había indicios delictivos. El contenido de este expediente, completamente confidencial, fue filtrado a OkDiario. Ahora, los responsbles del citado Equipo se enfrentan a la investigación por revelación de secretos. Los dos altos cargos ya han declarado ante el Juzgado de Instrucción Número 13 de Madrid, y han alegado que el periodista firmante del artículo se equivocó al publicar que había tenido acceso al expediente confidencial, pues lo que en realidad conoció, según aseguran, fue un informe externo de un abogado. Del mismo modo, reconocieron que la investigación era conocida por Abascal.
La osada petición de un Congreso interno
Las tensiones se recrudecen progresivamente en Bambú. Las purgas mandatadas por Abascal, lejos de contener las voces discrepantes, están afianzando una oposición interna y externa. El elegido para dar el paso al frente y comandar a los díscolos es Iván Espinosa de los Monteros, quien ha lanzado un manifiesto para reclamar a Abascal un congreso interno extraordinario en Vox. Muchos son los sacrificados, y de gran nombre. El búnker ya consiguió reducir a la pareja conformada por Espinosa de los Monteros, portavoz durante cuatro años en la Cámara Baja y con importantes cargos internos, y Rocío Monasterio, presidenta del partido en Madrid y portavoz en la Asamblea; y a Macarena Olona, portavoz en Andalucía y secretaria general del grupo parlamentario.
Por su parte, Juan García-Gallardo, el que fuera la cabeza en Castilla y León, también se ha despachado a gusto esta semana, acusando al líder supremo de los ultras de cobrar “un tercer sueldo”, pagado por el partido con recursos públicos y a través de “la cuenta corriente de su mujer”. El proceso de recogida de firmas ha arrancado no sin problemas, después de que este jueves, la web con la que Iván Espinosa de los Monteros y su equipo buscan impulsar la celebración de un congreso extraordinario de Vox denunciaba hasta 305 intentos de "trolleo, ataques y hackeos" sin éxito.
Depuraciones extremas y cesarismo
Las últimas depuraciones del partido se han llevado por delante a Javier Ortega Smith. Nada menos que el que fuera uno de los fundadores de la formación, cuando Abascal todavía juntaba palés para dar mítines, y que ha acompañado al partido en su crecimiento, llegando a ocupar la vicepresidencia del partido, ha sido ajusticiado junto con sus defensores en la capital. De número dos del proyecto a disidente apedreado por los suyos. Jose Ángel Antelo, presidente de Vox en Murcia, ha corrido la misma suerte, denuncia por la falsificación de su firma mediante.
Por todos ellos, y por los afiliados que contemplan con pasmosa normalidad las prácticas dictatoriales del búnker, argumenta Espinosa de los Monteros la importancia de levantar la voz. "La lealtad política es a las ideas, no a las personas", arranca el manifiesto presentado. "Este partido nació como un instrumento al servicio de unas ideas. Nunca fue un fin en sí mismo ni patrimonio de nadie. Su razón de ser era transformar la realidad y gobernar. Cuando un instrumento deja de servir a ese propósito, pierde su sentido", desgrana la carta en las líneas siguientes.
El cesarismo de Abascal, manifiesto también en su rol protagonista en las últimas elecciones autonómicas, casa perfectamente con las voces críticas que señalan que acostumbra a acallar a los dirigentes con "capacidad de liderazgo", como ha ocurrido con varias figuras del partido que han destacado y han terminado purgadas o abandonando la formación por su propio pie. Ejemplos de este fenómeno son el propio Iván Espinosa de los Monteros, Macarena Olona, Javier Ortega-Smith o Jose Ángel Antelo. Cualquier nombre que despunte y que amenace la supremacía de Abascal será eliminado ipso facto.