Es lo que faltaba al juez Enrique López para perpetuarse en el centro de la polémica. El magistrado, que estará en el tribunal que juzgue el caso Gürtel y al que se ha pedido su recusación por sus más que estrechos vínculos con el PP, es tristemente célebre ahora por los garrafales errores de ortografía en el escrito que ha presentado para negarse a abstenerse en este proceso judicial.

50 erratas
En total, 50 errores gramaticales, según adelanta Infolibre, y que llegan a hacer doler los ojos, como la expresión utilizada por el juez en una línea de su escrito: “Vallamos pues por partes”.
El texto incluye faltas que pueden deberse a fallos mecánicos o al poco cuidado del magistrado al escribir su texto, como cuando cita a “Ana mato”, al “partido popular” o al “senado”, palabras en las que omite las mayúsculas. Lo mismo ocurre cuando usa “acusas de recusación”, en vez de causas de recusación, o cuando escribe: “lo cual a juicio de las mimas”, en lugar de “mismas”.

Pero en la larga lista de erratas hay expresiones que difícilmente explicaría el descuido, como cuando el juez escribe: “sea hecho”, en vez de “se ha hecho; asimismo en llamativos desajustes en concordancia gramatical, de género y número, al escribir frases como éstas: "inadvertido la", "su miembros", "la que se encuentran", "la mencionadas", "la mismas", "una de ellos", "esta dudas”.

Enemigo de las tildes
En el texto de Enrique López pueden leerse, además, frases de redacción reprochable, como: “se alega de por todas las partes" y "en para las primeras". También palabras en las que se echa en falta las tildes, como "mas", "mi informe ira dirigido", "esta prevista", "por si misma", "de mi hubiera dependido".

Sus vínculos con el PP
López, vinculado estrechamente al Partido Popular, será el ponente del tribunal que juzgará a los procesados por la primera pieza del caso Gürtel, desde 1999 y 2005. Las acusaciones han pedido que renuncie a tomar parte en este proceso.

El juez sirvió de ariete contra Zapatero, entre 2002 y 2008, como portavoz del Consejo General del Poder Judicial –a donde llegó gracias, precisamente al PP- contra leyes socialistas como el aborto y el matrimonio homosexual, o contra la negociación con ETA y el Estatut.

Rajoy le impuso a dedo
El PP en el Gobierno le llevó también con su voto al Tribunal Constitucional, en 2013 a pesar del rechazo unánime de toda la oposición por su claro alineamiento al partido, y, además, porque carecía del prestigio y experiencia, ya que no acumulaba los 15 años requeridos. El Ejecutivo popular lo impuso gracias a la cuota que le correspondía en ese órgano, después de su fracasado intento años antes por la vía del Senado.

Su forzada dimisión
A pesar de tanto empeño, López se vio forzado a dimitir como integrante del Constitucional en junio de 2014 tras ser cazado de madrugada conduciendo ebrio y sin casco por el paseo de la Castellana de Madrid. El magistrado terminó reincorporándose a la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.

Colaborador de FAES y La Razón
Ha sido un colaborador activo de la Fundación FAES, que preside José María Aznar, que fue quien le aupó al Consejo General del Poder Judicial en 2001; un tertuliano habitual de cadenas conservadoras, como Intereconomía, en su etapa como portavoz del órgano de los jueces; además, es columnista de La Razón, donde ha defendido su postura ultraconservadora y radical sobre temas como el fin del terrorismo de ETA, el matrimonio homosexual o la violencia de género.

Vinculado a través de un familiar a un empresario de Gürtel
En lo que respecta al caso Gürtel, además de su relación estrecha con el PP, Enrique López, tiene en su contra su vinculación a la trama a través de uno de los empresarios imputados, José Luis Ulibarri. Miguel Manovel, casado con una hermana del magistrado, trabajó para Ulibarri como directivo y miembro de los consejos de varias de sus empresas.