Iván Espinosa de los Monteros, Javier Ortega Smith, Juan García-Gallardo, José Ángel Antelo. La lista de purgados de Vox, caídos a manos del búnker, es interminable. Nombres muy reconocibles, que estuvieron desde el principio de la formación y/o han ocupado cargos de especial relevancia, han sido borrados de la organización de un plumazo, pero también otros no tan famosos que, si bien han hecho poco ruido en su sacrificio, está generando el caos con la revelación de información interna que expone las prácticas de la dirección ultraderechista.
Los canales internos no han sido, ni son ni serán, una vía posible para criticar el mandato de Santiago Abascal, económicamente interesado, denuncian sus antiguos compañeros. Vox reniega de convocar un comité o de tan siquiera escuchar a los que no están conformes con la gestión estructural de Jorge Buxadé ni con la fuga de fondos en dirección a los bolsillos de Kiko Méndez Monasterio y Gabriel Ariza, y respectivas familias. Frente a la democracia interna, Twitter (ahora denominado X) se ha convertido en el tablón público de denuncias.
En los últimos días, figuras poco conocidas han sacado la cabeza para criticar al búnker en la red social de Elon Musk, adjuntando pruebas gráficas para fundamentar su descontento. Este ha sido el caso de Sonia Lalanda, expulsada de Vox en Palencia, donde era portavoz en el Ayuntamiento, quien ha anunciado que denunciará al partido por su purga, la cual atribuye a “prácticas sectarias” para ocultar sus denuncias sobre el origen de fondos y exigencias de transparencia. Este miércoles, ha denunciado que Buxadé le ha escrito por WhatsApp, pese a tenerla bloqueada en Twitter y no hablarle en persona.
“Están enfermando. Buxadé, que no se dirige a mí de forma personal desde abril de 2025, y me tiene bloqueada en Twitter, me ha mandado por WhatsApp su artículo del Independiente” ha expuesto, compartiendo las capturas de la conversación. “Jorge, en privado sí, ¿pero en público solo vuestras hordas insultantes? ¡Anda ya! ¡Será cobarde!”, ha añadido.
Esta exposición, lejos de ser una excepción, se ha multiplicado en los días previos a las vacaciones de Semana Santa. Víctor González, quien ostenta el carné de afiliado número 7 de Vox, ha criticado a la formación por su postura genuflexa ante Israel y sus ataques al cristianismo, recibiendo una dura respuesta de Jacobo Robatto, diputado en el Congreso de los Diputados conocido como Coco Robatto, quien ha aludido al “rencor” poco cristiano de los que ya no están en la formación.
Un ataque que no ha quedado sin responder. “Lo que no es cristiano es pedir a una compañera que denuncie un caso de acoso. Lo haga y después negarlo públicamente. Eso más bien es de cobarde y mentiroso”, ha respondido Víctor González en Twitter, apuntando que “el silencio es una opción para algunos, para mi no”. Para evitar que Coco Robatto pudiese negar esta acusación, ha compartido un enlace: “Aquí el audio de los hechos que negaste públicamente haber denunciado hasta que se publicó”.
Al acecho esperaba Alvise Pérez, líder de Se Acabó La Fiesta (SALF), quien no ha perdido la oportunidad de sumarse. "El día que salgan los audios de Coco Robatto durante meses, en donde lo más suave es hacerle bullying homófobo a un compañero o explicar que a una compañera diputada nacional suya la contratan ‘por puta’ (con todo tipo de detalles) el tipo desaparecerá a lo Errejón”, ha añadido el ultra a la discusión. “Pero mientras el padre siga donando pasta”, ha zanjado.
El dinero, un funcionamiento clientelar en favor de pocas familias y la eliminación de las voces críticas son las vertientes que coinciden a señalar los purgados, muchos de ellos, como el que fuera líder en TorrePacheco, José Garre, llegando a romper el carné (imagen que compartió en Twitter). Abascal, Buxadé y sus cachorros, Montserrat Lluis, Méndez Monasterio, Ariza son algunos de los principales señalados. Espinosa de los Monteros es quizá el más activo en la red social de Musk y, aunque solo sea haciéndose eco de noticias que plasman las prácticas de Vox, no se detiene en su campaña para conseguir un Congreso.
La guerra interna que atraviesa la extrema derecha no va a detenerse. Los últimos purgados, lejos de huir, han decidido resistir en sus puestos pese a ser purgados a nivel orgánico, presentando un serio problema a la dirección. El paso dado por figuras como Ortega Smith o Antelo ha traído del exilio a figuras como García-Gallardo o Espinosa de los Monteros a un grupo que no para de crecer. Los lanzazos se multiplican en Pascua y en Vox cada vez hay menos familias, pero más crucificados.