Los partidos de Sumar se reivindican en su gran acto en Barcelona. La coalición magenta se ha conjurado como la "izquierda limpia y valiente". Una premisa que golpea a sus socios en Moncloa, a quienes le recriminan el goteo de casos de corrupción que hacen tambalear al Gobierno progresista. Exigen al PSOE que reafirmen su compromiso con la "ejemplaridad y la transparencia", así como un compromiso férreo en la acción del Ejecutivo desde la óptica de la vivienda. De hecho, el ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, aprovechaba la coyuntura para anunciar que volverá a llevar al Congreso el real decreto de la prórroga de los alquileres que en el pasado mes de abril tumbaron las derechas parlamentarias - PP, Vox y Junts -.
No hace mucho, Barcelona acogió a Gabriel Rufián y su plan de unificación del espectro progresista. No es baladí, pese a verbalizar cierta sintonía con la vía propuesta por el catalán, que Sumar eligiera la capital catalana para relanzar su marca. Lo ha hecho, además, en una semana de máximas turbulencias para el Gobierno de coalición, El PSOE está en el ojo del huracán por investigaciones judiciales que se acumulan a las puertas de Ferraz, lo que ha llevado a la derecha nacionalista - PNV y Junts – a dar por amortizada la legislatura entre exigencias de anticipo electoral. En este contexto, las marcas bajo cobijo del paraguas de Sumar han reunido a los suyos para recomponer ánimos, marcar territorio y reivindicarse como la “izquierda limpia y valiente”.
Tres de los ministros magentas capitanearon un acto impulsado por los Comuns, Más Madrid, Izquierda Unida y Movimiento Sumar. El primero en marcar el tono fue el responsable de Consumo y uno de los nombres que se barajan para liderar el espacio de la izquierda alternativa: “¿Cómo estáis de ánimos?”, preguntaba en el arranque de su intervención. Una interpelación para nada exenta de retranca, pues fija el estado emocional de un espectro progresista que atraviesa días ásperos ante el subidón de decibelios provocado por el desgaste judicial socialista y la devengada fragilidad parlamentaria.
Presión al PSOE
Los magentas clarificaron que, aun con todo el goteo de informes judiciales inundando la actualidad política, no hay nadie en el espectro a la izquierda del PSOE que baraje la idea de saltar del barco gubernamental. Sin embargo, tampoco hay ganas para cargar con el peso de mochilas ajenas. La consigna fue doble. Resistir ante lo que asumen – y verbalizan sin tapujos – como una ofensiva derechista contra el Gobierno de coalición, pero al mismo tiempo exigen al socio mayoritario más implicación, pedagogía, explicaciones, transparencia y, sobre todo, medidas sociales para aplacar el desencanto ciudadano.
Bustinduy fue claro: hay una ofensiva de la derecha judicial para derrocar al Gobierno, pero el Ejecutivo no puede parapetarse tras ese argumento. “Por supuesto que la hay, pero no es excusa para determinados comportamientos”, espetó el ministro de Consumo, que de inmediato elevaba el tono al reclamar al PSOE una mayor “ejemplaridad y transparencia”, devolviendo el foco a la política con la vivienda como prioridad absoluta. “Vivienda, vivienda y vivienda”.
Es la receta sobre la que pivota el rearme de Sumar. La responsabilidad y la agenda social como antídotos contra el veneno del ruido mediático y judicial que encuentra en la derecha su amplificador. Por ello, Bustinduy aprovechó para anunciar que llevará de nuevo al Congreso – “cuanto antes” – el decreto de alquileres que las derechas españolas y catalana tumbaron en el mes de abril. Mónica García recogió el guante con un mensaje directo a los rentistas y especuladores: “No vamos a parar hasta que acabemos con ellos. No vamos a parar hasta que se prorroguen los alquileres”.
Desde ahí lanzaron un nuevo dardo a Ferraz. La plana mayor de Sumar reivindicó sus siglas como los impulsores de las políticas progresistas de las que presume el Gobierno. “La mayoría de iniciativas las hemos hecho nosotros”, exclamó Ernest Urtasun. El titular de Cultura y líder de los Comunes exigió a Pedro Sánchez que “dé la cara” y demande responsabilidades: “Ferraz no puede seguir siendo un lastre para la mayoría progresista del país”. Lo cierto es que el presidente no lo ha hecho, pero lo hará a finales del próximo mes de junio, cuando comparezca a título particular ante el Congreso de los Diputados para ofrecer sus explicaciones sobre los casos de corrupción que se le atribuyen al PSOE y su entorno.
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