Antes de que la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero y el 'caso Leire Díez' lo coparan todo, la izquierda trataba de recomponerse de un nuevo varapalo en las elecciones de Andalucía del pasado 17 de mayo. La actualidad judicial ha pospuesto dos semanas la reflexión de qué va a pasar con el espacio a la izquierda del PSOE, después de que en esos comicios los votantes volvieran a dictar sentencia a favor de los partidos territoriales, con el auge de Adelante Andalucía, y en contra de las izquierdas nacionales, con la debacle del PSOE y de la coalición integrada por Izquierda Unida, Sumar y Podemos: Por Andalucía.

Una de las piezas clave de este debate es Gabriel Rufián, que leyó esta situación en mitad del ciclo electoral que terminó en Andalucía y abrió la cuestión de que las izquierdas deben pensar cuál es la mejor fórmula para frenar el avance de la ultraderecha. El pasado 20 de mayo, en la semana de resaca electoral y un día después de conocerse la imputación de Zapatero en el 'caso Plus Ultra', el portavoz de ERC en el Congreso dio un paso más: "Si yo puedo ayudar a que haya una confluencia, colaboración o espacio de unión para maximizar resultados electorales entre fuerzas soberanistas y españolas siendo yo el cabeza de lista, pa'lante", anunció en un acto en Madrid.

Esta posibilidad ya se venía barruntando por varios motivos, entre ellos que Rufián es uno de los líderes políticos más populares en España, el cuarto favorito a presidente del Gobierno según el CIS. El catalán aprovecha esta popularidad para avanzar en su deseo de unir a las izquierdas desde febrero, cuando inició una ronda de actos que le han llevado a Madrid, junto al portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea, Emilio Delgado, y a Barcelona, con la exministra y eurodiputada de Podemos, Irene Montero.

Estos actos, y el paso definitivo dado este mes, han tenido varias consecuencias para él. Por un lado, su avance ha sacudido a Sumar, la actual referencia nacional en el espacio que trata de coser Rufián. La coalición que, de momento, lidera Yolanda Díaz, no deja de encadenar malos resultados electorales, lo que le sitúa en un abismo que le obliga a tomar acción.

Rufián enciende la guerra en ERC

Por otro lado, Rufián tiene que decidir qué va a hacer con su puesto en ERC. El partido independentista recela de que su portavoz en Madrid quiera embarcarse en un proyecto nacional, lo que ha elevado la tensión con la cúpula, que rechaza desde el principio la 'vía Rufián'. Si bien es cierto que el catalán aclaró en el coloquio que no presentarse como cabeza de lista no significa que vaya a abandonar la formación, sí que abrió la puerta a ser la referencia de una lista nacional. Esto es incompatible con seguir en el partido republicano, que solo se presenta en Cataluña y la Comunidad Valenciana, y supondría ir bajo algunas otras siglas, que aún se desconoce cuáles serían.

El secretario general adjunto de ERC, Oriol López, evitó el choque este jueves diciendo que ven "bien" las pretensiones de Rufián, pero reafirmó que su actual portavoz en el Congreso es "el mejor para encabezar la candidatura de Esquerra por Barcelona en Madrid". Esto no quita que ya haya militantes que consideren que Rufián está mostrando "deslealtad" hacia ERC, y piden expulsarle de forma cautelar. Al partido que lidera Oriol Junqueras se le abre así otro frente, que se suma a las luchas internas por el poder y a la presión para romper con el PSC en Cataluña.

Sumar avanza en su "paso al frente"

Y luego está Sumar, que mantiene una relación agridulce con Rufián a tenor de los problemas internos que les ha causado su avance. Cuando el republicano anunció su acto junto a Delgado, que en paralelo ha protagonizado su propio cisma en Más Madrid, la coalición se apresuró a contraprogramarle con 'Un paso al frente', un acto en la capital que se celebró ese fin de semana, y en el que los cuatro partidos —Izquierda Unida, Comunes, Más Madrid y Movimiento Sumar— reafirmaron un compromiso: a pesar del avance de las izquierdas territoriales y de la vía unificadora de Rufián, estas formaciones van a ir juntas a las próximas elecciones generales.

Aunque desde entonces el lema se ha convertido en su línea de actuación, fuentes de estos partidos confirman que 'Un paso al frente' no es el nombre con el que acudirán a las urnas. Las siglas definitivas están pendientes de conocerse, pero apuntan a este fin de semana como un punto de inflexión. Los cuatro partidos avanzan en ese camino este sábado, 30 de mayo, en Barcelona, en un nuevo acto conjunto con protagonistas de todos los frentes en el edificio ONCE de la capital catalana.

Como cabezas de cartel estarán allí, por parte de los Comunes, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el secretario primero del Congreso y candidato a la alcaldía de la Ciudad Condal, Gerardo Pisarello. Al partido menor de la coalición, Movimiento Sumar, lo representarán el titular de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, y su coordinadora nacional, Lara Hernández. La delegación de Más Madrid, la encabezará la ministra de Sanidad y futura candidata a presidir la comunidad, Mónica García. En representación de Izquierda Unida, estará su coordinador federal y reciente candidato a las elecciones andaluzas, Antonio Maíllo.

El acto servirá como refuerzo del compromiso adquirido en Madrid, y que ya llevaron a Sevilla en otro acto en abril. Desde los Comunes hablaban de 'Un paso al frente' como la intención de "conformar una candidatura de izquierdas competitiva, unitaria y plurinacional", según fuentes de la rama catalana de Sumar que recogía Eldiario.es. Insistían en que su coalición está "abierta al conjunto de las izquierdas", pero ahora las palabras son distintas.

Sumar reivindica la vía nacional

Su portavoz en el Congreso, Aina Vidal, mostraba este martes que las palabras dulces hacia la determinación de Rufián que imperan desde febrero en la coalición, no quitan que se nieguen a embarcarse en su proyecto. Vidal cuestionó que el republicano, dada su situación pueda liderar una candidatura de izquierdas en Cataluña, en referencia a la pretensión de que solo haya una papeleta a la izquierda del PSOE en cada provincia, que allí supondría una unión entre los Comunes y ERC: "Lo cierto es que la portavoz que os habla ganó a Esquerra Republicana y concretamente a Gabriel Rufián, por lo que si aplicáramos sus normas en todo caso sería mi número dos Gabriel Rufián", le lanzó.

En la misma línea había ido Lara Hernández, que el lunes señaló que la iniciativa de Rufián "no obstaculiza", pero le exigió claridad: "Ha llegado la hora de que concrete", dijo la coordinadora de Movimiento Sumar. Hernández propuso una gran cumbre estatal de la izquierda alternativa a la vuelta del verano, pero dejó un recado a Rufián advirtiendo de que la nueva fórmula no puede ser una "huida hacia adelante" ni basarse en "liderazgos salvavidas o personalistas".

En cualquier caso, Sumar sigue avanzando por su cuenta en un camino que evita la realidad de que la izquierda nacional está en decadencia. Dentro de la coalición hay formaciones regionalistas, como Más Madrid o Comunes, que se beneficiarían de la 'vía Rufián', que apuesta por potenciar las candidaturas territoriales que ya superan a Sumar en muchos lugares. En toda esta ecuación aún falta por encajar Podemos, que a tenor de sus malos resultados se abre a negociar con todos, pero que tiene un as bajo la manga que también reivindica Rufián: Irene Montero, su gran activo electoral.

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