Hace un mes y medio que Gabriel Rufián reactivó un debate que ha movilizado, hacia un lado o hacia otro, a toda la izquierda alternativa. Ante los malos resultados de los partidos a la izquierda del PSOE en las últimas elecciones autonómicas -Extremadura, Aragón y Castilla y León-, y el imparable ascenso de la ultraderecha, el portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso abordó el clásico dilema de la conveniencia de que haya más de una papeleta de formaciones que, a la postre, defienden las mismas ideas.

Lo hizo con un objetivo claro, que resumió en la charla de la Sala Galileo junto al diputado de Más Madrid Emilio Delgado el pasado 18 de febrero: "Ganar escaños a Vox provincia a provincia", sentenció. Y para conseguirlo, "orden y método", y no uno cualquiera. Rufián planteó una opción que, para muchos partidos, se ha demostrado incómoda: la de que en cada provincia se presente únicamente la lista más votada, y el resto de formaciones renuncie y apoye esa candidatura.

El proyecto de´'frente de izquierdas' de Rufián, con potencial de ilusionar en las calles, nació con dos problemas: el primero, que hay muchos de estos partidos que no están dispuestos a renunciar a tener su propia lista -véase Sumar o Podemos- en aquellas provincias en las que no son favoritas; y el segundo, el de las izquierdas nacionalistas, como la del mismo Rufián. La vía del portavoz de ERC provocó, de entrada, el rechazo mayoritario de su partido a que las siglas de una fuerza independentista se embarquen en un proyecto a nivel nacional, como el "frente interparlamentario coordinado común" que propuso Rufián.

Un rechazo que, ahora, se matiza en el caso de algunas de las voces en el seno del partido. ERC, que ya tiene sus propias guerras internas al márgen de lo que haga su máximo baluarte en Madrid, se divide ahora entre el núcleo duro del líder, Oriol Junqueras, muy crítico con la 'vía Rufián' desde el principio, y los que abrazan la idea de unirse para vencer, personificados en la figura del antecesor de Rufián, y uno de sus "padres políticos", Joan Tardà.

Tardà abraza la idea del frente común: "Ha cambiado el paisaje"

El apoyo de Tardà a esta corriente no es una novedad. En febrero, en pleno debate interno por la 'vía Rufián', el exdiputado oficializó Ágora Republicana, una corriente interna en ERC que aboga precisamente por eso, por un frente común: "Ha nacido para alcanzar dos objetivos", explica Tardà en una entrevista concedida a Público el pasado viernes. "Para hacer inevitable el empoderamiento de la militancia", y el segundo, "lograr la unidad de la izquierda en el próximo ciclo electoral". Tardà habla de Cataluña, pero importa a su región la fórmula que defiende Rufián a nivel nacional.

En la entrevista, el exportavoz republicano habla de su nuevo libro, Una crònica republicana des de Madrid, en el que cuenta su antiguo proyecto del 'Front Ampli', una candidatura conjunta de todos los partidos catalanistas, en la que gobernaran ERC y Junts y se incorporara el apoyo de los Comuns y la CUP. "Tenía todo el sentido del mundo", sostiene, "un Govern de cuatro patas siempre es más firme que uno de dos". Ahora, Tardà aboga por excluir a Junts de esa fórmula, ya que, admite, ha cambiado "el paisaje" con el auge de la ultraderecha de Vox y Aliança Catalana: "Creemos que, justamente porque la sociedad se está polarizando y entramos en escenarios de resistencia, ahora lo que haría falta son frentes de izquierdas", reflexiona.

Preguntado por el eterno debate, el de quién va en una lista si hay partidos que renuncian a presentarse, Tardà cree que no es el momento de tenerlo: "Lo que corresponde es ganar la batalla ideológica de convencer a las bases de Esquerra Republicana, y convencer a la dirección, de la necesidad de conformar una candidatura del Front d’Esquerres de Catalunya", defiende. Preguntado directamente por la 'vía Rufián' a nivel nacional, el exdiputado defiende que ese frente se presente a las generales en Cataluña, y apuesta por una candidatura catalana a las generales con Rufián de número uno, Ada Colau de dos y David Fernàndez de tres: "¿Dónde hay que firmar", pregunta.

El 'junquerismo' se cierra en banda: "No vamos a hacerle el trabajo a la izquierda española"

Y en el otro lado está la propia cúpula de ERC, con la que no han parado las tiranteces, en público y en privado, con Rufián desde que arrancó su postulado a liderar el cambio en la izquierda alternativa a nivel nacional. El líder del partido, Oriol Junqueras, ha rechazado de plano su fórmula desde el inicio, y ha recordado en varias ocasiones que Rufián se debe a las siglas de ERC, algo que reiteró hace unos días: "Es un partido que está por encima de todo", dijo en una entrevista en la Cadena SER. También insistió en que no hay fórmulas de frentes comunes que valgan: "Esquerra se presentará como Esquerra", subrayó.

En el mismo sentido va una de las mujeres fuertes de ERC, la secretaria general, Elisenda Alamany. La número dos de Junqueras, que formó parte en el pasado de Comuns, ha sido clara preguntada por este asunto en una entrevista en El Mundo: "Sabemos lo que piensa Rufián, hará los actos que quiera, pero todo el mundo sabe también lo que piensa la dirección de ERC: lo mejor para combatir a la extrema derecha es presentarnos a las elecciones españolas con nuestras propias siglas", recordó.

Alamany, que será la candidata de ERC a la alcaldía de Barcelona, preguntada por el hecho de que la voz discordante del partido es, precisamente, su máximo representante fuera de Cataluña, ha sido tajante con el portavoz: "Conocemos la preocupación de Rufián sobre el avance de la extrema derecha; también compartimos que seguramente las izquierdas españolas deben hacer una reflexión sobre su incapacidad de conectar con su electorado, pero debemos tener claro todos que el papel de ERC no es hacerles el trabajo a las izquierdas españolas".

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