El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este lunes las medidas anticorrupción impulsadas por el Ejecutivo durante un acto organizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), celebrado en París. En un mensaje grabado proyectado durante la presentación de un informe sobre la confianza en las instituciones públicas, el jefe del Ejecutivo ha asegurado que la corrupción representa una de las principales amenazas para las democracias y ha defendido la respuesta de su Gobierno frente a este tipo de situaciones.

Durante su intervención, pronunciada en inglés, Sánchez ha sostenido que la corrupción puede afectar a cualquier democracia, aunque ha asegurado que la diferencia radica en la forma de afrontar estos casos.

"Ningún país es inmune a la corrupción, pero lo que distingue a las democracias fuertes es cómo responden cuando se detecta. Con determinación, con transparencia y cooperando con el sistema de Justicia", ha afirmado. El presidente ha utilizado ese mensaje para presentar las principales líneas del plan estatal contra la corrupción impulsado por el Gobierno.

Las medidas del Ejecutivo

Sánchez ha defendido que el plan recoge varias de las recomendaciones formuladas por la propia OCDE y por el Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO), organismo dependiente del Consejo de Europa.

Entre las iniciativas ha destacado la futura creación de una agencia independiente de integridad pública, así como nuevos mecanismos destinados a prevenir, detectar y sancionar posibles conflictos de interés dentro de la Administración. El presidente ha sostenido que estas actuaciones buscan reforzar la transparencia institucional y mejorar la confianza de los ciudadanos en las administraciones públicas.

La defensa de estas medidas ha llegado, sin embargo, en un momento especialmente delicado para el Ejecutivo. El mensaje de Sánchez se ha producido mientras continúan abiertas varias investigaciones judiciales que afectan al entorno del Gobierno, a antiguos dirigentes del PSOE y a personas de su ámbito familiar.

La pasada semana el presidente compareció en el Congreso para dar explicaciones sobre estos asuntos, aunque su intervención no logró convencer a buena parte de los grupos parlamentarios. De hecho, una mayoría de la Cámara respaldó una iniciativa reclamando que Sánchez se sometiera a una cuestión de confianza y asumiera responsabilidades políticas.

Este contexto ha provocado que la presentación del plan anticorrupción coincida con uno de los momentos de mayor presión política sobre el Gobierno desde el inicio de la legislatura.

Durante su intervención, Sánchez también ha hecho referencia a los datos recogidos en el informe presentado por la OCDE, que reflejan un incremento de la confianza ciudadana en el Gobierno de España. Según el estudio, ese indicador habría pasado del 37 % en 2023 al 43 % en 2025, situándose por encima de la media registrada por los países miembros de la organización.

No obstante, el presidente ha evitado interpretar esos datos como un motivo de satisfacción plena. "Todos sabemos que la confianza en las instituciones públicas es muy frágil en todos los lugares, y España no es una excepción", ha señalado.

Las declaraciones de Pedro Sánchez llegan en un momento en el que el Gobierno trata de trasladar una imagen de compromiso con la transparencia y la lucha contra la corrupción, mientras continúa afrontando las consecuencias políticas derivadas de las investigaciones que afectan a personas vinculadas al PSOE. El Ejecutivo insiste en que las nuevas medidas reforzarán los mecanismos de control y prevención, aunque la oposición mantiene la presión y reclama mayores explicaciones sobre los distintos casos abiertos.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora