El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha continuado la precampaña a las elecciones del 29 de noviembre en Tarragona, donde ha estado acompañado y precedido por el alcalde de la ciudad, Rubén Viñuales; el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu; la cabeza de lista del PSC por Tarragona al Congreso, Ione Montalvo; y el secretario general del PSC y presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa. Desde allí, la reivindicación de todos ellos ha sido clara: salir con ánimo a las urnas para llenarlas "de puños y de rosas" y contraponer el modelo socialista al de la derecha y la extrema derecha.
Antes de la intervención de Sánchez, Illa ha dado otra de las claves alrededor de las que ha girado el acto: "Tarragona es el kilómetro cero de la rendición del PP a Vox. Cuando Alejandro Fernández (líder del PP catalán) vote al Senado, votará a Vox", en referencia al pacto entre 'populares' y ultraderechistas para concurrir de manera conjunta a la Cámara Alta en determinadas circunscripciones donde les sale más rentable electoralmente no competir. "Pasará en Tarragona, pasará en Girona, en Guipúzcoa, en Cataluña y el País Vasco. En todos esos lugares el PP y Vox serán una única papeleta al Senado, en lo que supone una rendición del PP a Vox", ha señalado. "Han convertido el Senado en un ariete contra el Gobierno, lo han instrumentalizado de esa manera, y quieren ir más allá, por eso ha renunciado el PP y van a concurrir conjuntamente. Pero pese a ello, Tarragona también será el kilómetro cero de la remontada del PSOE", ha reivindicado Illa.
Al hilo, el secretario general del PSC ha insistido en otra de las ideas centrales de la campaña: "No somos iguales". Los socialistas, durante estos días, han intentado reivindicar la dimisión de Óscar Puente al frente del Ministerio de Transportes como un gesto de dignidad contrapuesto a la no dimisión de Carlos Mazón (PP) como diputado valenciano dos años después de la DANA.
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Sánchez: "España no se gobierna desde Washington ni desde Tel Aviv"
Recogiendo el testigo de Salvador Illa, Sánchez ha arrancado su intervención reivindicando que "venimos de muy atrás, y hemos llegado muy lejos en muy poco tiempo". "Aquí la gente más veterana que nos acompaña, si pensara en lo que hemos logrado en estos 50 años, no se lo creería", ha arrancado.
"Antes, el ministro Jordi Hereu ha evocado a un catalán universal, a Pau Casals, que dijo aquello de que "la paz ha sido siempre mi mayor preocupación, desde niño. Mi madre me hablaba de paz porque en aquel entonces había muchas guerras". Y ese es nuestro proyecto: la paz. Ni en Ucrania, ni en Irán, ni en Palestina", ha señalado Sánchez. Al hilo, se ha referido a la reciente visita del presidente argentino, Javier Milei, a España, en un viaje en el que el gobernante neoliberal fue muy crítico con el presidente español. "Vienen a España estos de la internacional ultraderechista para decir que el socialismo es fascismo. Nos llaman zurdos como si fuera algo peyorativo y lo somos y estamos muy orgullosos de serlo", ha defendido.
Precisamente en esa línea crítica con la extrema derecha internacional, Sánchez ha asegurado que estas elecciones van a servir para "decirle al PP y Vox que España no se gobierna ni desde Washington, ni desde Tel Aviv, ni desde Moscú, sino desde España". "No vamos a permitir que nuestro país sea el patio trasero de la internacional ultraderechista", ha exclamado el secretario general del PSOE.
"No hace falta ser mujer para defender las reivindicaciones del feminismo, ni gay para defender los derechos LGTBI, ni palestino o ucraniano para defender el derecho internacional y la igualdad entre pueblos", ha añadido también.
"La clave es cómo se responde a las crisis"
Incidiendo también en la estrategia de contraponer la asunción de responsabilidades, recordando la reciente dimisión de Puente, Sánchez ha señalado que "un Gobierno puede hacer frente a un volcán, a una pandemia, a un temporal de nieve y a otros muchos problemas, pero siempre hemos dado la cara". "La diferencia es como se responde a las crisis, y si hay una lección que extraer del reciente accidente de Urda, es que hemos tardado quince años en poder revertir las políticas neoliberales y la falta de inversión que se aplicó tras la crisis económica", ha valorado.
"Hasta el Papa León XIV ha votado. Yo no sé lo que ha votado el Papa León XIV, pero he escuchado lo que defiende y los valores que promulga: que los inmigrantes que han atravesado situaciones difíciles y han tenido que salir de sus lugares de origen buscando una vida mejor tengan derechos para poder seguir contribuyendo a la economía y a la sociedad", ha defendido Sánchez, refiriéndose al Pontífice y a su reciente voto en las midterms estadounidenses, en las que Donald Trump sufrió una contundente derrota en pos de los demócratas.
"No sé qué habrá votado el Papa, pero sé lo que piensa de la necesidad de articular un nuevo contrato social frente al impacto de la inteligencia artificial en la vida, en la educación de nuestros hijos y en el impacto que tendrá en el mercado laboral. Sé lo que promulga sobre la emergencia climática, una cuestión por la que es necesario constituir gobiernos comprometidos no con una ideología, sino con la ciencia y la evidencia empírica para adaptarnos a un problema que está superando las ya duras predicciones de la ciencia", ha reivindicado también.
"La mejor receta contra la involución se llama movilización. Votando en masa se mandará a casa a Feijóo y Abascal", ha sentenciado.
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