Pedro Sánchez anuncia que el Gobierno hará públicos todos los informes policiales sobre lo ocurrido en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio. El presidente ha basado sus explicaciones ante el Congreso de los Diputados en una cronología detallada de los hechos que sostienen su discurso desde hace más de un mes, y ha vuelto a garantizar que no existen pruebas de la participación de Marruecos en la avalancha migratoria. 

El jefe del Ejecutivo tenía sobre la mesa la difícil situación en la que quedó Moncloa este miércoles, tras conocerse el informe de la Policía Nacional que señala a gendarmes marroquíes como parte de la ejecución de la entrada masiva de personas a Ceuta. Bajo la máxima de que "el Gobierno no tiene nada que ocultar", Sánchez ha repetido que "no hubo alertas previas" a los hechos que permitieran aumentar la alerta, más allá de avisos rutinarios de cuerpos como el CENIF (Centro Nacional de Inmigración y Fronteras). 

Este último organismo, protagonista de la crisis vivida entre la Policía y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha sido el centro de una de las preguntas que ha dejado abiertas Sánchez. El presidente asegura que el cuerpo "tendrá que explicar" por qué el CENIF no remitió a sus superiores el informe que atribuye al estado marroquí parte de la responsabilidad de lo ocurrido. 

La cronología de la crisis

Sánchez ha comenzado su comparecencia con una imagen: la de Daoiz y Velarde. Los dos leones que custodian la entrada del Congreso, fundidos con hierro sustraído a Marruecos en una batalla del siglo XIX, ha servido al presidente para dejar claro un mensaje sobre Ceuta y Melilla: "Desde hace siglos, estas dos ciudades son españolas". También ha garantizado que seguirá siendo así "hasta el final de los tiempos". 

Esta contundente afirmación ha dado a paso a la cronología completa de la gestión del Ejecutivo antes, durante y después de la crisis. En ella, Sánchez ha hablado de un incremento en las entradas a nado a Ceuta "ligeramente superior a la habitual" en los días previos a la avalancha. Aun así, recuerda, el Gobierno central y el ceutí " se coordinaron para hacerle frente". 

Ya durante los días 30 y 31, cuando se produjo la entrada masiva por el espigón del Tarajal, el presidente ha explicado la decisión que tuvieron que tomar las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que evitaron una tragedia al dejar pasar a la avalancha sin responder a la fuerza. "Supieron responder con humanidad, que es lo que diferencia a las grandes democracias como la española", ha elogiado. 

Sobre los días posteriores, la "crisis humanitaria", Sánchez ha desgranado el refuerzo a la infraestructura humana presente en Ceuta de efectivos de policía, sanitarios, servicios jurídicos y de extranjería. También ha abordado las devoluciones de las personas a Marruecos, de las que se siente orgulloso y señala a la oposición por defender que se hicieran de forma masiva. "No se puede coger a un ser humano del brazo y arrojarlo sin más al otro lado", les replica. En ese sentido, ha recordado la ampliación del CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) también en los días previos a la tragedia. 

Sobre una de las críticas que espera recibir de la oposición en sus turnos, la de la tardanza en decretar la situación de interés nacional y en designar el mando único en el ministro Ángel Víctor Torres, el líder del Ejecutivo asegura que "era entonces", el 25 de agosto, "cuando se hacía imprescindible". 

Sánchez critica las "declaraciones inaceptables" de Marruecos

La metáfora de los leones ha sido el anticipo de las primeras críticas de Sánchez a Marruecos, después de un mes. Si bien ha reiterado que no hay indicios que permitan señalar a Rabat, el presidente ha condenado las "declaraciones inaceptables" de algunos ministros del régimen de Mohamed VI. Mientras el Gobierno español elogiaba la cooperación del país vecino, varios de sus cargos aprovechaban lo ocurrido para reivindicar su soberanía sobre Ceuta y Melilla. 

Sánchez ha anunciado además que el Gobierno llamó a consultas a la embajadora de Marruecos en Madrid. Sobre la autoría del ataque, el socialista ha vuelto a contradecir lo contenido en el informe del CENIF, exculpando a Rabat de la instigación en redes sociales, y ha vuelto a señalar a la "internacional ultraderechista", a la que acusa de aprovechar "cada vez que hay una crisis" para atacar a España. Como hiciera a principios de semana en su entrevista en la Cadena SER, ha vuelto a señalar a Rusia e Israel como ejemplos, pero en esta ocasión como amplificadores de bulos en los días posteriores a la crisis, y no como causantes de ella, que es la aclaración que hizo Bruselas unas horas después de sus declaraciones. 

Las manifestaciones y la crisis de Interior calientan la comparecencia

Sánchez ha llegado al Congreso en uno de los momentos más delicados desde que comenzó la crisis en Ceuta hace más de un mes. Las críticas de los socios de Gobierno por el papel de Marruecos se suman a las habituales de la oposición, dejando al socialista en una situación de aislamiento que convierte esta comparecencia en un reflejo claro de la gravedad de la situación. 

Además, las imágenes y el sonido de las calles de Ceuta y toda España pidiendo a gritos su dimisión siguen copando las cabeceras este jueves, después de las multitudinarias manifestaciones de anoche en apoyo a la ciudad autónoma. El PP y Vox convierten el clamor popular contra la gestión del Gobierno en un ariete más contra Sánchez, que trata de contrarrestarlo con argumentos que sostengan la postura que mantiene desde el inicio de la crisis. 

Sin embargo, esta postura se vio debilitada también este miércoles, cuando se abrió un nuevo frente en Moncloa por el informe policial que señala a agentes de la autoridad de Marruecos como parte de la ejecución de la avalancha de 72.000 migrantes que entraron en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio. El CENIF  de la Policía Nacional envió este documento a la Audiencia Nacional, lo que provocó una airada reacción de Marlaska

El ministro del Interior preguntó al director general de la Policía, Francisco Pardo, por qué no había remitido el informe al Gobierno antes que a la jueza, a lo que el uniformado respondió que no existía ningún informe que atribuyera a Rabat la responsabilidad de lo ocurrido. La publicación, unas horas después, de ese mismo documento en la prensa, lo cambió todo. Aunque los agentes no atribuyen directamente al país vecino la autoría, puso de manifiesto una nueva contradicción en todo lo que tiene que ver con la crisis, complicando más, si cabe, el empeño del Ejecutivo en exculpar a Marruecos de la entrada masiva de migrantes.

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