El portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, ha afirmado que está "dispuesto" a liderar el espacio a la izquierda del Partido Socialista y presentarse como cabeza de lista a las próximas elecciones generales previstas para julio de 2027.

"Si mi presencia puede ayudar, yo estoy dispuesto. Por supuesto", ha declarado Rufián este miércoles en un acto de Club Siglo XXI, aunque ha recalcado que deben ser los partidos progresistas quienes acuerden la cara visible del proyecto.

El catalán ha reivindicado el tirón que están teniendo las fuerzas de izquierdas "arraigadas al territorio", como el CHA en Aragón y Adelante Andalucía, de cuyo candidato, José Ignacio García, ha elogiado su campaña como ejemplo del mensaje que debe adoptar la izquierda.

Preguntado sobre si la cuestión de encabezar la candidatura le apartaría de ERC, Rufián ha asegurado que su partido "siempre se ha hecho cargo de lo que sucedía más allá de sus fronteras" y ha afirmado que él no se va a ir hasta que le echen.

Además, Rufián ha afirmado que hay una serie de "condiciones" que ha pedido a la dirección republicana para volver a presentarse como cabeza de lista en los comicios nacionales del próximo año, aunque ha rechazado desvelar cuáles.

Sobre su relación sobre Oriol Junqueras, líder de ERC, ha asegurado que no están de acuerdo "en todo" y que alguna vez se quieren "matar", aunque ha aseverado que "nunca" dirá "una mala palabra sobre él" porque sería "una canallada".

La fórmula de Rufián

El ciclo electoral que acaba de terminar con las elecciones de Andalucía ha servido para que el electorado de izquierdas deje claras sus preferencias. Los resultados el pasado domingo de la coalición comandada por Izquierda Unida, Sumar y Podemos, Por Andalucía, profundizan la crisis de los magentas ante la ausencia de un reemplazo de Yolanda Díaz, y confirman también el derrumbe de la izquierda post-15M, que languidece ante el ascenso imparable del regionalismo.

Adelante Andalucía entendió la situación cuando se reafirmó en concurrir en solitario, como hacen desde 2022. Su campaña logró capitalizar el enfado, con un candidato —José Ignacio García— que apostó por el territorio, el sentimiento andaluz, y consiguió cuadruplicar resultados y ser la cuarta fuerza política andaluza, llegando a superar a Vox en Sevilla y Cádiz. Su éxito, ante la debacle de la coalición con la que compartieron grupo la pasada legislatura, fue la sorpresa de la noche, pero no es nada nuevo. Esto confirmó lo visto en Aragón, donde el tándem IU-Sumar estuvo al borde de quedarse fuera del Parlamento; y en Castilla y León, donde traspasaron ese borde. En ambas, Podemos tuvo menos votos que Se Acabó La Fiesta, el partido del agitador ultraderechista Alvise Pérez.

Y también en ambas se repitió que las caras largas en las sedes nacionales contrastaban con la euforia en las de aquellos que apostaron una vez más por el territorio. La Chunta Aragonesista se disparó y la Unión del Pueblo Leonés resistió, mientras las izquierdas que se comandan desde Madrid no lograban hacer un diagnóstico de por qué no capitalizan el miedo a la ultraderecha.

Estas realidades han dado vuelo a la fórmula que plantea Rufián, que desde que arrancó este ciclo de actos reivindica una papeleta de izquierdas por provincia para las próximas generales. El republicano enarboló a Adelante Andalucía durante la campaña, y tras los resultados se apresuró a lanzar un recordatorio. "Es el momento de las izquierdas soberanistas", afirmó.

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