Las elecciones de Castilla y León de este domingo han dejado un panorama desolador para los partidos a la izquierda del PSOE, que quedaron fuera de las Cortes regionales. Una situación de la que Sumar y Podemos, que apenas llegaron al 3% de votos entre los dos, sacaron la necesidad de una "reflexión" sobre su rumbo, y que ha reabierto el debate de cuál es la mejor fórmula para que la izquierda alternativa trate de frenar el ascenso de la ultraderecha.

A la espera de que esa "reflexión" se traduzca en decisiones concretas sobre las siglas o el liderazgo de los partidos, los portavoces de la izquierda han dejado claro este martes que están lejos de unirse, como contemplan las fórmulas que plantean algunos como Gabriel Rufián y Emilio Delgado. En las ruedas de prensa en el Congreso de los Diputados, algunos de ellos sí que han abierto la puerta a este escenario, pero la tónica general ha sido la de jugar al despiste y seguir lanzándose reproches, especialmente por parte de Podemos, que sigue siendo el verso libre.

Aún hay tiempo para que se pongan de acuerdo, pero no mucho. Las elecciones de Andalucía de junio se plantean como una nueva quimera, ante las malas previsiones de la aún vicepresidenta, María Jesús Montero, y de los partidos a su izquierda. Lo que está claro es que el sentir general del electorado, que castiga la división entre las siglas cada vez que se abren las urnas, no se va a ver satisfecho si nada cambia. Y, por el momento, habrá cuatro papeletas de izquierdas en las mesas electorales andaluzas: las de PSOE, Por Andalucía -la coalición que Izquierda Unida y Sumar aspiran a revalidar-, Podemos -que ya anuncia que irá por separado- y Adelante Andalucía -la escisión de los morados que lidera Teresa Rodríguez.

Sumar se divide entre cambiar o no la fórmula

Si algo positivo puede sacar la izquierda de su situación actual, es que la habitual falta de autocrítica que caracteriza a sus líderes es, al menos en este caso, cosa del pasado. Todos los líderes que han pasado este martes por la Cámara Baja coinciden en que el resultado en Castilla y León es "nefasto", como lo ha calificado el portavoz de la facción de Compromís que sigue en Sumar, Alberto Ibáñez. También coinciden todos en nombrar esa "reflexión" que les pidieron sus líderes en la región, y en que esta no debe limitarse a las siglas, sino que debe abordar qué se les está ofreciendo a los votantes de izquierdas y por qué no está funcionando.

Ibañez iba en ese sentido al decir que esto "no se resuelve solamente con fórmulas electorales". El de Compromís se ha desmarcado de la división que mantienen el resto de Sumar y Podemos, apostando por "que exista una sola papeleta, al menos en las circunscripciones valencianas". Una dirección en la que ya iban cuando la propusieron Rufián y Delgado, enarbolando la fórmula de que se presente en cada provincia el partido de izquierda alternativa que aspire a lograr los mejores resultados. En el caso de la Comunidad Valenciana, el portavoz propone que Podemos y Esquerra Republicana apoyen a Compromís.

Pero admite Ibáñez que este debate "no es suficiente", y se centra en la movilización de los votantes: "No estamos sabiendo captar aquello que nos exige nuestro propio electorado", señala. En el mismo sentido ha ido la portavoz de Movimiento Sumar, Verónica Martínez: "Tenemos muchísimo que reflexionar", ha dicho. La diputada ha abogado por la "unidad", para la que tienden la mano a Podemos, a pesar que los de Ione Belarra siguen apostando por ir en solitario: "Cuánta más unidad compartamos", ha señalado, "mas posibilidades tenemos de mostrarle a los votantes dónde estamos".

Preguntada por si esta "reflexión" ocupará la agenda de la próxima asamblea del Grupo Coordinador de Sumar, su máximo órgano de dirección entre congresos, Martínez ha esquivado la cuestión. La portavoz ha recordado el acuerdo que firmaron Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los Comunes para reeditar su candidatura conjunta, y se limita a explicar que esta reunión forma parte del "ámbito de la democracia interna" y será para dialogar con su afiliación: "Escuchar a las personas afiliadas nos va a aportar muchísimo", ha explicado

Podemos sigue en el 'no' por sistema

Y luego está Podemos, que sigue en la total hostilidad hacia todos los partidos con los que comparte espacio. Sumar sigue con la mano tendida, un gesto que significa mucho teniendo en cuenta que en Andalucía ya van divididos con la formación de Teresa Rodríguez, y que en su propio partido hay disputas internas que podrían terminar de desintegrarlo. Ante esto, la secretaria general de los morados, Ione Belarra, admite un "momento muy crítico, en medio de una ola reaccionaria", y comparte la autocrítica ante los varapalos a la izquierda "cada vez que se abren las urnas".

Sin embargo, Belarra reafirma que irán por separado, y se mantienen como el partido de izquierdas más crítico con el Gobierno, al que acusan de estar "sembrando el caldo de cultivo" para el ascenso de la ultraderecha. La portavoz critica también a Sumar, señalando que es "urgente señalar" que en el Ejecutivo "solo manda el PSOE", y que la coalición "da muchos titulares", pero que a la hora de la verdad "no toma las medidas que tiene que tomar".

Sobre el estado de la "reflexión" que pidió también su candidato en Castilla y León, Pablo Fernández, Belarra ha señalado que están "trabajando por que la izquierda en España recupere su poder de transformación", y que es el momento de "poner a la izquierda en pie". Sin embargo, se niega a adoptar otras fórmulas, a pesar de que después ha asegurado que su intención es "construir las candidaturas más amplias posibles". La secretaria general de los morados pide apostar por el "método Podemos", y califica su partido como la "izquierda que cambia de verdad las cosas".

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