Las declaraciones de Esperanza Aguirre en una entrevista en 'elPeriódico', en las que ha culpado a Mariano Rajoy del auge de Vox, han provocado una rápida reacción política. La más contundente ha llegado desde el actual ministro de Transportes, Óscar Puente.

 

A través de un mensaje en redes sociales, Puente ha respondido directamente a Aguirre con una frase que ha encendidoel debate: “No estoy muy de acuerdo. En el tema de la corrupción lo cumplió tan bien como tú”. El comentario, breve pero incisivo, ha cambiado el eje de la discusión. Si Aguirre había situado el foco en la estrategia política del Partido Popular y en el incumplimiento del programa bajo el liderazgo de Rajoy, la respuesta del ministro ha trasladado el debate al terreno de la corrupción.

En su entrevista, Aguirre había afirmado con rotundidad: “Vox existe porque Rajoy incumplió nuestro programa entero”, y había añadido: “Aznar pasó el partido a Rajoy unificado y con todos cómodos y tranquilos y Rajoy se lo pasó a Pablo Casado dividido en tres”. Un análisis que ha reabierto viejas tensiones dentro del espacio conservador.

Sin embargo, la réplica de Puente ha puesto en cuestión la legitimidad de ese discurso. Al aludir directamente a la corrupción, el ministro ha recordado de forma implícita los escándalos que afectaron a dirigentes del entorno político de Aguirre durante su etapa al frente de la Comunidad de Madrid.

El trasfondo de la corrupción en la etapa de Aguirre

El mensaje de Puente no ha surgido en el vacío. Durante los años en los que Aguirre presidió la Comunidad de Madrid (2003-2012), varios de sus colaboradores más cercanos estuvieron implicados en distintos casos judiciales que, con el tiempo, derivaron en condenas o procesos aún abiertos.

Uno de los ejemplos más recientes fue el de Alfredo Prada, exvicepresidente regional, condenado a siete años de cárcel por prevaricación y malversación en el fallido proyecto de la Ciudad de la Justicia, donde se desviaron millones de euros públicos. A ello se suma el impacto del conocido 'caso Gürtel', que tuvo uno de sus focos iniciales en Madrid. En esta trama, el exviceconsejero Alberto López Viejo fue condenado por favorecer a empresas vinculadas a la red a cambio de comisiones.

Asimismo, la macrocausa caso Púnica destapó una presunta red de adjudicaciones irregulares y financiación ilegal que salpicó a figuras clave del entorno de Aguirre, como Francisco Granados, quien ya fue condenado en una de las piezas del caso y está pendiente de otros juicios. También el llamado 'caso Lezo', que afectó a su sucesor Ignacio González, contribuyó a reforzar la asociación entre esa etapa política y los escándalos judiciales. Pese a todo, Aguirre nunca ha sido condenada ni ha tenido que sentarse en el banquillo, algo que ella siempre ha defendido como prueba de su falta de implicación directa.

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