El PSOE ha elegido Fuenlabrada para escenificar el arranque de su precampaña en Madrid hacia las elecciones generales del 29 de noviembre. El traslado del Comité Federal desde la sede de Ferraz hasta uno de los municipios tradicionalmente vinculados al socialismo madrileño ha convertido una reunión orgánica, destinada a ratificar las candidaturas, en algo más que un trámite interno, en lo que les ha servido a los del puño y la rosa para escenificar una demostración de unidad, movilización y reivindicación de sus raíces electorales desde el municipio gobernado por Javier Ayala.
La elección del escenario no es casual. En una Comunidad de Madrid gobernada por el PP de Isabel Díaz Ayuso, Fuenlabrada representa uno de los principales espacios de poder municipal que conserva el PSOE, otrora integrado en el denominado cinturón rojo de la capital, es decir, otros municipios que mantenían un electorado tradicionalmente socialista, una tendencia que ha desaparecido en los últimos ciclos electorales y que Fuenlabrada ha aguantado. Javier Ayala ha hecho las veces de anfitrión en un acto con un mensaje doble: por un lado, los socialistas han buscado reivindicar los lugares donde el partido mantiene una base electoral consolidada, y por otro, utilizarlos como plataforma para extender la movilización al conjunto del país. Pedro Sánchez busca que esa fortaleza territorial se traduzca en participación el 29N, en una campaña en la que el partido pretende situar la defensa de los derechos sociales frente a las propuestas del PP y Vox, máxime teniendo en cuenta el escaso apoyo que le otorgan las encuestas al Frente Amplio y ante el elevado porcentaje de indecisos a un mes y medio de las elecciones.
Intencionalidad mensajística
La decisión de sacar el Comité Federal de Ferraz tiene una evidente dimensión simbólica. En lugar de concentrar la atención en la sede nacional, el PSOE desplaza el foco hacia el sur de Madrid, una zona en la que los socialistas conservan alcaldías y estructuras militantes relevantes. No es, además, una apuesta aislada. El partido ya había elegido Getafe para presentar a sus candidatos a las elecciones municipales del próximo año. Fuenlabrada ha acogido también actos de precampaña y campaña en anteriores convocatorias, incluidos mítines de Sánchez en 2015 y 2023. La repetición de estos escenarios refleja la importancia que la dirección concede al cinturón metropolitano como espacio de movilización socialista.
La elección sirve también para contraponer dos realidades políticas: el dominio autonómico del PP y la persistencia de núcleos municipales socialistas, a pesar del mencionado retroceso del cinturón rojo en los últimos años. El PSOE puede presentar estos ayuntamientos como ejemplos de continuidad de su proyecto, aunque la traslación de esa fortaleza local a unas elecciones generales es incierta. Los votos en clave municipal son siempre muy diferentes a los de la clave nacional.
Listas ratificadas que se transforman en un acto de precampaña
El Comité Federal del 17 de octubre ha proclamado por unanimidad a Sánchez como candidato a la reelección y ratificó las candidaturas al Congreso y al Senado. La reunión estuvo acompañada de un mitin en el Centro de Arte Tomás y Valiente, con la participación del presidente del Gobierno, el secretario general del PSOE de Madrid, Óscar López, y el alcalde de Fuenlabrada. La dirección aprovechó así un procedimiento interno para proyectar una imagen de cohesión ante el inicio de la carrera electoral, necesitada especialmente tras la dimisión de Montse Mínguez como portavoz parlamentaria fruto de la polémica por los negocios inmobiliarios de su pareja. Rebeca Torró asumirá la portavocía del Congreso que deja Mínguez, que ha renunciado a todos sus cargos al hacerse pública la cartera de treinta viviendas de su marido.
Las candidaturas también reflejan el equilibrio entre la dirección federal y las organizaciones territoriales. La mayoría de las propuestas provinciales se mantuvieron, aunque hubo modificaciones en algunas circunscripciones, entre ellas Albacete, Guadalajara y Castilla y León. La inclusión de numerosos miembros del Gobierno y de la dirección del partido refuerza el peso de Sánchez en la configuración de las listas, mientras las federaciones mantienen un papel relevante en su elaboración. Por Madrid, Margarita Robles ocupará el segundo puesto tras Sánchez, dentro de una candidatura que incorpora a varios ministros, entre ellos Félix Bolaños o Fernando Grande-Marlaska.
Pensiones, vivienda y derechos sociales como ejes del mensaje
Fuenlabrada le ha servido a los del puño y la rosa para fijar el marco político de la precampaña. El presidente presentó las elecciones como una disyuntiva entre la continuidad de las políticas sociales y un cambio de orientación austero y conservador impulsado por PP y Vox. En su intervención defendió las pensiones, el empleo, la vivienda y los derechos de las mujeres, y advirtió de las consecuencias que, a su juicio, tendrían los recortes anunciados por la derecha, simplificados dialécticamente con el concepto de la "motosierra". Dentro de este planteamiento, la vivienda ocupa un lugar destacado. El PSOE busca ahora vincular su propuesta con las preocupaciones de los ciudadanos, junto con la protección del Estado del bienestar y la defensa de los servicios públicos, a pesar de la inefectividad de las medidas aplicadas durante la legislatura en esta materia.
Ese discurso tiene una segunda función: movilizar a los votantes progresistas y evitar que las diferencias entre las fuerzas de izquierda, que finalmente concurrirán por separado al no adscribirse Podemos al Frente Amplio, se traduzcan en una menor participación. Cabe recordar también que el PSOE y el propio Frente Amplio han decidido unificar candidaturas en el Senado para evitar la dispersión del voto en la Cámara Alta en un buen número de circunscripciones.
Del bastión local al reto nacional
La apuesta por Fuenlabrada como punto de partida resume uno de los desafíos centrales del PSOE en estas elecciones, que no es otro que el de convertir sus espacios de fortaleza orgánica en un impulso para la candidatura nacional. Es más fácil reivindicar tus propuestas y sacar pecho de las mismas en un lugar donde tienes un apoyo muy sólido que en tierra hostil. Pero pese a ello, el valor simbólico de un bastión político municipal, donde las particularidades de la política local y a pequeña escala son clave para entender su fenomenología, no garantiza por sí mismo un resultado favorable en las urnas. La cita del 29 de noviembre estará condicionada por la evaluación de la gestión del Gobierno, la capacidad de la oposición para articular una alternativa y el comportamiento del electorado progresista, especialmente del que se ubica ideológicamente a la izquierda del propio Partido Socialista.
Fuenlabrada sirve, en definitiva, como punto de partida para arrancar una precampaña en la que Sánchez necesita un impulso de entusiasmo ante la poca luz que arrojan la mayoría de encuestas. El PSOE ha elegido uno de sus territorios de referencia para lanzar ese mensaje, pero, de nuevo, el resultado dependerá de su capacidad para convencer al electorado y del resto de actores políticos.
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