Hay políticos que se rinden. Otros que son dados por muertos a las primeras de cambio. Y hay quienes sobreviven a cada pronóstico de derrota. Pedro Sánchez pertenece a esta última categoría.

Cuando la derecha política y mediática daba por agotada la legislatura, el presidente del Gobierno ha respondido de la única forma que importa en política: gobernando y preparando las cuentas del próximo año. Al activar directamente la maquinaria presupuestaria en un Congreso fragmentado, Moncloa desarma el relato de la parálisis. No es una retirada; es una ofensiva estratégica encaminada a apuntalar los pilares del Estado del bienestar a largo plazo, obligando a toda la oposición a retratarse.

Este movimiento político no solo descoloca a Génova; también deja en evidencia la resistencia de la vieja guardia a entender la nueva realidad multipartidista. Que dirigentes históricos como Felipe González salgan de inmediato a exigir elecciones anticipadas, sumándose al coro de Casandra de la derecha, demuestra hasta qué punto incomoda un liderazgo que se niega a gobernar al dictado de las presiones. Mientras los jarrones chinos del partido compran el marco de la asfixia, Sánchez responde con estabilidad.

Pero la audacia en la cumbre necesita solvencia y firmeza ideológica en la acción de gobierno para transformar el relato en realidades que defiendan a la gente común. Es ahí donde los ministerios sociales se convierten en el motor fundamental de la agenda de este Ejecutivo, demostrando que la verdadera utilidad de la izquierda radica en anteponer el interés general de la clase media y trabajadora de nuestro país.

El despliegue de recursos de cara a los Presupuestos de 2027 tendrá su reflejo en áreas clave como el fortalecimiento de la sanidad, el blindaje del acceso a la vivienda como quinto pilar del Estado del bienestar, el acceso a la cultura, la digitalización inclusiva y el refuerzo de la educación pública. Porque detrás de cada partida presupuestaria hay una decisión política: más oportunidades para quienes más las necesitan o más obstáculos para quienes parten de situaciones de desigualdad. Significa que una estudiante de una familia trabajadora pueda acceder a la universidad gracias a una beca, que un joven encuentre una oportunidad laboral a través de la Formación Profesional o que una familia pueda desarrollar su proyecto de vida sin que el acceso a la vivienda se convierta en una carrera de obstáculos.

Parte de este objetivo se sustenta en una inversión histórica en becas, que ya alcanza la cifra récord de 2.559 millones de euros para garantizar la igualdad de oportunidades, la dignificación de las condiciones del profesorado y el impulso estratégico a la Formación Profesional conectada con el empleo. Esta apuesta presupuestaria representa la respuesta más sólida de la “prioridad social” frente a la excluyente “prioridad nacional” con la que PP y Vox pretenden levantar muros en las instituciones.

Es en este proyecto macroeconómico transformador donde se vertebra la igualdad de oportunidades desde la base, respondiendo con gestión eficaz al inmovilismo conservador de las comunidades autónomas y de los gobiernos locales de la derecha. La fortaleza de la economía española y los buenos datos de empleo no deben servir para la autocomplacencia, sino para ampliar derechos y consolidar servicios públicos que mejoren la vida de la mayoría social.

Una economía fuerte solo tiene sentido cuando se traduce en más médicos en los centros de salud, más oportunidades educativas para nuestros jóvenes y más facilidades para que las familias trabajadoras lleguen a fin de mes con dignidad. Quienes militamos en Toledo sabemos bien cómo el rodillo de PP y Vox prioriza la confrontación partidista antes que el bienestar vecinal, una inercia que se repite en las autonomías empeñadas en boicotear incluso las mesas de financiación destinadas a mejorar la sanidad y los servicios de sus propios ciudadanos.

Esta capacidad para liderar desde la gestión y el compromiso con la mayoría social, sin renunciar jamás a los valores progresistas, demuestra que la izquierda se reivindica blindando los servicios públicos que sostienen el país día a día, desarmando por completo las profecías del colapso político.

Los Presupuestos de 2027 no serán únicamente una herramienta contable; serán una declaración de principios. Mientras la derecha insiste en el bloqueo y la confrontación, el Gobierno apuesta por ampliar oportunidades, reforzar derechos y proteger a la mayoría social. Porque cuando llega la hora de elegir entre el bloqueo y los derechos, la izquierda demuestra para qué sirve gobernar.

 

Diego Ruiz Ruiz es militante del PSOE de Toledo capital

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora