Tras cuatro meses de sesiones y casi tres años después del cierre de la instrucción, el juicio de la denominada Operación Kitchen ha quedado visto para sentencia en la Audiencia Nacional. La vista oral ha sentado en el banquillo a la antigua cúpula del Ministerio del Interior del Gobierno de Mariano Rajoy por el uso de fondos públicos y efectivos policiales para sustraer información comprometedora al extesorero del PP, Luis Bárcenas

Sin embargo, la resolución de este proceso judicial —que aborda hechos acontecidos en 2013— llega en un contexto político en el que la dirección del Partido Popular ha logrado aislar el impacto de la causa, beneficiándose de los dilatados plazos de la justicia y del desgaste que sufren las filas socialistas por sus propios frentes judiciales.

La última sesión del juicio ha dejado los alegatos finales de los imputados que decidieron ejercer su derecho a la última palabra. Entre ellos, el comisario jubilado José Manuel Villarejo —para quien la Fiscalía Anticorrupción solicita 19 años de prisión— enmarcó sus anotaciones en diarios de "uso diario" y sus grabaciones en sus "funciones como agente de inteligencia". 

Por su parte, el exministro Jorge Fernández Díaz y su ex número dos, Francisco Martínez, para quienes el Ministerio Público pide 15 años de cárcel a cada uno, rehusaron añadir más argumentos tras haber mantenido versiones encontradas a lo largo de las sesiones sobre el conocimiento y control de la operación.

Un frente judicial amortiguado por los tiempos procesales

El desarrollo de la vista ha puesto de manifiesto la desconexión temporal entre los tiempos de los tribunales y el ciclo político actual. Los hechos juzgados se remontan a 2013, cuando la dirección de la época buscaba neutralizar los documentos acumulados por Bárcenas relativos a la contabilidad extracontable del partido. Sin embargo, la sentencia se dictará más de una década después de los acontecimientos y a más de cinco años del cierre de la instrucción de la pieza, una dilación que técnicamente diluye la capacidad de erosión directa sobre las siglas de la oposición.

A esta distancia temporal se suma la acotación de las responsabilidades políticas que el propio tribunal ha fijado durante el proceso. La Sala presidida por la magistrada Teresa Palacios rechazó al inicio del juicio las peticiones de la acusación popular para reabrir la causa respecto a la ex secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, así como la incorporación de determinados audios procedentes de las piezas del caso Tándem. 

Del mismo modo, la declaración en calidad de testigo del expresidente Mariano Rajoy, quien desvinculó de forma tajante al Ejecutivo de cualquier actuación fuera de la legalidad con un "no me consta" sistemático, circunscribió las actuaciones al ámbito exclusivo de la cúpula del Ministerio del Interior.

Las claves del proceso penal

El juicio de la Kitchen deja sobre la mesa un relato de acusación fundamentado en la actuación de un operativo paraestatal estructurado para sustraer material sensible al margen de la autoridad judicial. La Fiscalía sostiene sus peticiones de pena en los siguientes ejes técnicos:

19 años de cárcel para el comisario Villarejo; 15 años para el exministro Jorge Fernández Díaz, el ex secretario de Estado Francisco Martínez, el exDAO Eugenio Pino y el comisario Andrés Gómez Gordo; 12 años para el exchófer Sergio Ríos; y dos años y medio para el exjefe de Asuntos Internos Marcelino Martín Blas. Dos mandos policiales resultaron absueltos tras el acuerdo de las partes durante la vista.

La instrucción policial del caso, defendida por la Unidad de Asuntos Internos y los investigadores de Gürtel, apuntaló la existencia de un seguimiento coordinado desde la sede del Ministerio utilizando como confidente al chofer de la familia Bárcenas a cambio de fondos reservados y un acceso primado al Cuerpo Nacional de Policía.

Mientras Fernández Díaz defendió haber tenido conocimiento de los hechos a través de la prensa a finales de 2015, su ex número dos ratificó ante el tribunal intercambios directos de información en el verano de 2013 sobre la captación del chofer como colaborador.

La alternancia del foco en el debate público

Desde una perspectiva de estrategia partidista, el cierre de este proceso se produce en un escenario donde el balance de daños resulta significativamente menor para Génova que en etapas anteriores. La coexistencia de la resolución de la Kitchen con el goteo constante de novedades judiciales que afectan al entorno de la Moncloa y al Partido Socialista ha modificado la atención del debate parlamentario.

La capacidad de resistencia del PP ante las derivas de las causas procedentes de la etapa de Rajoy se apoya en esta asimetría informativa: la doble velocidad de una justicia que resuelve con años de retraso los escándalos del pasado conservador frente a la inmediatez de los casos que acorralan la gestión del actual Gobierno central. A la espera del fallo de la Audiencia Nacional, el Partido Popular da por amortizado en el plano político el dictamen sobre las cloacas de Interior, confiando en que la sentencia dirima únicamente responsabilidades penales individuales del pasado.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora