Una vez concluida la intervención de Pedro Sánchez ante los miembros del Congreso de los Diputados, en la que defendió la gestión que el Gobierno de España viene realizando de la crisis migratoria de Ceuta y anunció que se harán públicos los informes policiales relativos a esta situación que comenzó el 30 de julio, los diferentes grupos políticos de la Cámara Baja pasaron a tomar la palabra, mostrando una actitud especialmente crítica con el Ejecutivo nacional y descontento con la manera en la que se está abordando el problema que afecta a la ciudad autónoma. Alberto Núñez Feijóo fue uno de los más severos con el presidente del Gobierno, contra el que arremetió de manera continuada durante sus dos intervenciones y en las que quiso remarcar que el Ejecutivo nacional miró hacia otro lado a pesar de los informes de Inteligencia que llegaban sobre el riesgo de un intento de entrada masiva de inmigrantes irregulares a las ciudades autónomas.

El líder de los populares subrayó en distintas ocasiones que el Gobierno era conocedor a finales de julio de la situación que podría llegar a darse en un muy corto plazo, reprochando a Pedro Sánchez que, según afirmó, haya "mentido todo el tiempo" sobre este asunto, así como cargó contra él al entender que desde el PSOE se ha buscado "desacreditar los informes" de la Policía. Ahora bien, entre las palabras de Alberto Núñez Feijóo hubo unas que resonaron con especial fuerza, ya que, después de varios días escuchando a Santiago Abascal reclamar que el presidente de España sea juzgado por traición, el popular no solo hizo referencia a que la Audiencia Nacional se encuentra en diligencias previas para dirimir si se abre o no una investigación, causa en la que el PP ya ha solicitado personarse, sino que también deslizó que el caso tiene probabilidades de llegar al Tribunal Supremo.

Feijóo elevó el tono de sus acusaciones al plantear que la actuación del Ejecutivo no se habría limitado a una falta de previsión, sino que podría tener consecuencias políticas y judiciales. "La va a pagar. Ante la Justicia y ante las urnas", advirtió el líder del PP a Sánchez desde la tribuna, después de sostener que la entrada masiva de migrantes "salió de Marruecos", fue consentida por Rabat y existen indicios de que fue coordinada desde allí.

Para el presidente del PP, la clave reside ahora en determinar qué sabía el Gobierno y cuándo tuvo conocimiento de las advertencias sobre lo que podía ocurrir en Ceuta. Feijóo utilizó los informes conocidos en los últimos días para defender que el Ejecutivo recibió avisos suficientes y volvió a acusar a Sánchez de haber ocultado información. Frente a la versión del presidente, que ha insistido en que no dispone de pruebas que permitan atribuir la operación a Marruecos, el dirigente popular situó la responsabilidad directamente en Moncloa.

Feijóo apunta a Marruecos y recupera el caso Pegasus

El líder popular todavía más incisivo cuando vinculó la posición del Gobierno con el espionaje del teléfono de Sánchez mediante Pegasus. Feijóo preguntó al presidente qué podía saber Marruecos sobre él y por qué, a su juicio, existe ese supuesto temor a enfrentarse a Rabat. "Ningún miedo personal puede situarse sobre el interés nacional", sostuvo, antes de comprometerse a "esclarecer completamente" el caso Pegasus.

En su segunda intervención, Feijóo insistió en esta línea y reclamó nuevamente la salida de Sánchez del Gobierno. Su argumento fue deliberadamente dicotómico: si el Ejecutivo desconocía lo que estaba ocurriendo, debería dimitir por "incompetente"; y si, por el contrario, conocía las advertencias y no actuó, tendría que hacerlo por "cómplice". Además, volvió a reclamar la convocatoria de elecciones.

El dirigente popular también cargó contra la relación del Gobierno con Marruecos y calificó lo ocurrido en Ceuta como una "invasión que continúa", recuperando la expresión de "ataque a la integridad territorial" empleada anteriormente por Sánchez. A ello sumó sus críticas por la convocatoria de la embajadora marroquí, que el PP considera insuficiente, y reclamó una respuesta más contundente.

Su intervención terminó con un paquete de medidas para Ceuta y Melilla: un plan integral de seguridad, refuerzo permanente de la frontera, cambios en la Ley de Extranjería, activación del Consejo de Seguridad Nacional y de los mecanismos europeos, más efectivos de Policía y Guardia Civil, reconocimiento de los militares como agentes de la autoridad y mayor financiación para la recuperación de Ceuta. Como última propuesta, Feijóo reclamó una visita oficial del Rey a las dos ciudades autónomas y aseguró que él mismo le acompañaría.

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