El Partido Popular Europeo (PPE) arremete indirectamente contra la parálisis de Génova. La primera fuerza del Congreso se mueve entre la indefinición ante las amenazas de anexión de Donald Trump. Un rumbo que la familia conservadora de Bruselas no está dispuesta a seguir. Su presidente, Manfred Weber, defendía este sábado que la Unión Europea debe poner freno a la ratificación del Acuerdo Marco para un pacto sobre Comercio Recíproco, Justo y Equilibrado como respuesta a la imposición de aranceles de represalia a ocho países europeos por el envío de tropas a Groenlandia en apoyo a Dinamarca. Iniciativa que cuenta con el respaldo de los socialistas comunitarios, quienes entienden que es la mejor solución ante la “increíble afrenta” de Washington. Los populares remarcan que son favorables al acuerdo, pero entienden que el contexto geopolítico impide dar luz verde al proyecto ante la deriva imperialista de la Casa Blanca.
El presidente de Estados Unidos anunciaba este sábado la imposición de aranceles del 10% adicional a ocho países europeos - Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia -, que ascenderían al 25% en junio de este ejercicio. "Deberá pagarse hasta que se llegue a un acuerdo para la compra total y completa de Groenlandia", anunciaba el presidente norteamericano desde su perfil en su red social – Truth Social -. La maniobra del magnate se topó con el rechazo al unísono del grueso de los Estados miembros, cuya respuesta pasa por poner en cuarentena el Acuerdo Marco para el tratado comercial con la Casa Blanca. Réplica que cuenta con el beneplácito tanto de los Socialdemócratas como de los conservadores comunitarios.
De hecho, el propio Manfred Weber reforzaba la posición este sábado, pese a manifestar su conformidad con el acuerdo. Para el presidente del PP Europeo, las “amenazas de Donald Trump” sobre Groenlandia – y por ende a la Unión Europea – no generan un contexto que haga posible cristalizar el pacto. “No es posible aprobarlo en este momento”, aseguraba el dirigente de los conservadores en Bruselas a través de un mensaje difundido en sus redes sociales. “Los aranceles del 0% a los productos de Estados Unidos deben quedar paralizados. Unidad europea”, agregaba el político alemán. Palabras que riman en consonancia con la postura de los socialdemócratas, quienes urgen a dejar “en suspenso” la tramitación del tratado ante lo que catalogan como una “afrenta increíble”. El presidente de la comisión europarlamentaria de Comercio Internacional, Bernd Lange, aboga por “activar la protección avanzada de consumidores” frente a la “nueva dimensión del imperialismo” de Trump. “Sencillamente inaceptable”, lamentaba.
Mientras tanto, en Génova…
La unidad europea de la que hablaba Weber, sin embargo, no ha llegado al cuartel general de sus colegas españoles. La primera fuerza de la oposición en España ha optado esta semana por dar la espalda a la realidad geopolítica. De hecho, sus intervenciones en público directamente ni abordan las amenazas de anexión de Groenlandia de Trump. Su estrategia, de acuerdo con informaciones de eldiario.es, pasa por esperar a la reunión que su líder, Alberto Núñez Feijóo, mantendrá con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este lunes en el Palacio de La Moncloa. Un encuentro en el que, pese a pivotar sobre los acuerdos de la Coalición de Voluntarios por Ucrania, esperan que el jefe del Ejecutivo se pronuncie sobre el asunto antes de explicar públicamente su postura.
En Génova se parapetan sobre la elusión de la responsabilidad y las clásicas acusaciones al Gobierno de ocultación de información. Una postura que en Moncloa contrarrestan con las múltiples declaraciones del presidente y de los ministros sobre los ademanes imperialistas del magnate estadounidense. En privado admiten que la narrativa de la Casa Blanca es inadmisible, pero evitan fijar posiciones en público por las incongruencias en la retórica de las relaciones con Washington, a quien defienden como socio preferencial de Europa hasta el punto de asumir exigencias tales como el incremento del gasto en Defensa hasta el 5%, entre otras cuestiones.
A diferencia de Weber, los de Feijóo optan por descafeinar las advertencias del presidente de Estados Unidos, reduciéndolas a la mera palabrería y asumiendo que sería incapaz de anexionarse el territorio groenlandés. Confían, de hecho, en que se llegue a este escenario y, así, evitar una toma de posición que sus colegas en Bruselas ya han adoptado; al margen de aferrarse a que las constantes grandilocuencias de Trump suelen caer en saco roto, como su ofensiva arancelaria del pasado año. Sin embargo, el inquilino de la Casa Blanca ya ha movido ficha en este sentido, además de que ya impuso tasas a la importación de múltiples productos en diversos países.
Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes
Síguenos en Google Discover