La Policía Nacional ha comenzado este domingo a primera hora el desalojo parcial del asentamiento de la playa del Trampolín, en Ceuta, donde permanecen alrededor de 3.000 migrantes según las estimaciones más recientes del Gobierno autonómico. La actuación se desarrollará por fases y tiene como primer objetivo despejar el tramo más próximo a la planta desalinizadora, después de que durante los últimos días se completara una operación similar en la vecina playa de Benítez.
El dispositivo desplegado desde primera hora incluye efectivos de las Unidades de Intervención Policial (UIP), decenas de vehículos y dos blindados BMR y un VAMTAC, trasladados a Ceuta para reforzar los operativos de seguridad. La actuación se desarrollará de forma escalonada debido al número de personas que permanecen en la playa y a la limitada capacidad disponible en los recursos de acogida.
La cifra exacta de residentes en El Trampolín ha fluctuado durante las últimas semanas. Fuentes policiales llegaron a calcular más de 3.500 personas tomando como referencia las raciones distribuidas por Cruz Roja, aunque ese dato no equivale necesariamente al número de quienes duermen de manera permanente en el asentamiento. El Gobierno de Ceuta rebajaba esta semana su estimación a unas 3.000 personas.
Traslados y retornos voluntarios
Las personas que abandonen el asentamiento serán trasladadas en autobuses para su identificación y posterior derivación a los recursos disponibles. En operaciones anteriores desarrolladas en Benítez, los migrantes fueron conducidos al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) antes de acceder a dispositivos de acogida o de optar por regresar voluntariamente a Marruecos.
El retorno voluntario se ha convertido en una de las vías empleadas por el Gobierno desde la entrada masiva registrada a finales de julio. A comienzos de octubre, más de 7.700 personas habían regresado voluntariamente a Marruecos, según datos oficiales, mientras que otros migrantes han sido expulsados en aplicación de resoluciones administrativas o judiciales.
El precedente más inmediato se produjo en playa Benítez, donde quedaban entre 300 y 400 personas antes del último desalojo. En aquella operación, muchos de los migrantes aceptaron regresar a Marruecos después de ser informados de las alternativas disponibles, aunque dos de ellos denunciaron posteriormente que su salida no había sido voluntaria. El Ministerio del Interior rechazó esa versión y sostuvo que se les informó de sus opciones.
El entorno de la desaladora, primera prioridad
La actuación de este domingo se concentra inicialmente en el tramo de El Trampolín próximo a la planta desalinizadora, una infraestructura esencial para el abastecimiento de Ceuta. La Ciudad Autónoma había reclamado despejar esa zona tanto para garantizar la seguridad del acceso a las instalaciones como para reducir los riesgos para quienes se habían instalado en sus inmediaciones.
Después del desalojo de Benítez, los terrenos próximos a la desaladora comenzaron a limpiarse y vallarse para impedir que vuelvan a levantarse asentamientos. El operativo de este domingo continúa esa estrategia al otro lado de la instalación, ya en la playa del Trampolín.
La operación no podrá completar el vaciado del asentamiento en una única jornada. La capacidad de los recursos habilitados sigue condicionando los traslados y obliga a acompasar la retirada de las chabolas con la disponibilidad de plazas. El pasado septiembre ya tuvo que aplazarse un operativo previsto para unas 1.500 personas precisamente porque los dispositivos de acogida todavía no estaban preparados.
Un asentamiento que ya fue desalojado en agosto
El Trampolín ya fue objeto de una intervención de gran tamaño el pasado 20 de agosto, cuando alrededor de 1.700 personas abandonaron la playa y fueron trasladadas de manera voluntaria a centros temporales de acogida. Horas después, varios centenares regresaron al arenal, lo que impidió dar por desmantelado el asentamiento.
Desde entonces, el número de personas instaladas en la zona ha ido variando conforme se abrían nuevas plazas, se producían retornos a Marruecos y llegaban nuevos traslados. La playa se ha mantenido como uno de los principales puntos de concentración de migrantes que permanecen fuera de los dispositivos oficiales de acogida.
El operativo llega además después de varios episodios de tensión en el entorno. Este sábado, un migrante fue detenido y otro resultó herido tras una nueva noche de enfrentamientos en la zona, según fuentes policiales. Ese antecedente refuerza la cautela con la que se desarrolla una intervención que, por volumen y extensión, será necesariamente progresiva.
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