El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, sorprendía esta semana con una última ocurrencia electoral que pasa porque “el partido que gane las elecciones tenga un plus de diputados”.
La medida, camuflada bajo el objetivo de la “estabilidad”, llevaría a romper con el modelo tal y como se conoce hasta ahora, impediría acuerdos y dejaría prácticamente en fuera de juego a diferentes formaciones minoritarias (por la representación de la que disfrutan en el Congreso). De hecho, únicamente beneficiaría, previsiblemente,, a los grandes partidos, atendiendo a las últimas elecciones, en este caso concreto al PP.
Fue en una entrevista concedida en EsRadio, la emisora de Federico Jiménez Losantos, donde el responsable de la formación principal de la oposición dejó al descubierto su intención de exportar el modelo municipal a nivel estatal y autonómico para eximir a los ejecutivos de estar “buscando siempre la mayoría absoluta para poder gobernar” y dotarles más libertad para poder legislar en escenarios de parlamentarios fragmentados.
Evidentemente, es algo que no se va a llevar a cabo. El político gallego echó la culpa de ello a “este partido sanchista”, que impediría “una reforma en profundidad”. A sabiendas de que es imposible que la medida se ejecute, Feijóo plantó nuevamente la semilla del debate.
Cuando el PP quiso reducir diputados en Galicia
No es la primera vez que el ahora presidente de los ‘populares’ solicita una reforma electoral. Hace casi quince años, no es que la pidiera, sino que prometió llevarla a cabo. Corría el año 2012, y más tarde la política sería algo plácido para Feijóo en lo estrictamente numérico, pues en Galicia ganó todas las elecciones a las que se presentó para gobernar la Xunta con mayoría absoluta, lo mismo que su sucesor Alfonso Rueda.
Mucho antes de trasladarse a Madrid para disputar La Moncloa, el expresidente de Galicia, como si no estuviera del todo confiado en que el resultado de las urnas le permitiera conservar la mayoría absoluta (la propuesta aquí descrita llegó cuando solo había cumplido una legislatura), estuvo dispuesto a aprobar en solitario una reforma de la ley electoral gallega para reducir el número de diputados de los 75 actuales a 61.
La idea de esta actuación pasaba por favorecer el peso de los graneros de votos conservadores, aunque finalmente no se tradujo en nada concreto, ya que las intenciones del equipo de Feijóo no se llegaron a votar.
"Ya ha hecho la cuenta y ve que ni con Vox le llega"
La oposición recuerda en declaraciones a ElPlural.com aquellos tiempos y valora la última artimaña del expresidente gallego, ya en clave nacional. “La propuesta se presentó e incluso pasó por diversos trámites, incluida la fase de ponencia”, rememoran desde el BNG. No llegó a votarse ni a aprobarse definitivamente porque el gobierno convocó elecciones autonómicas anticipadas, lo que provocó la disolución automática de la Cámara antes de que concluyera la tramitación parlamentaria de la ley.
Fuentes del BNG sostienen que se opusieron a la propuesta de los conservadores porque suponía “recortar en la Cámara” o, lo que es lo mismo, “recortar en la capacidad del Parlamento para ejercer su labor democrática de elaboración de leyes y control del Ejecutivo”.
Asimismo, lo vinculan con las últimas declaraciones de Núñez Feijóo: “Muestra que el PP duda sobre su capacidad para obtener el apoyo mayoritaria de la ciudadanía para ser alternativa de gobierno en las próximas elecciones generales”.
La formación soberanista contempla que el líder de la oposición quiere “cambiar las reglas del juego porque piensa que con las actuales no gana la partida”. “Es poco democrático”, tienen claro, advirtiendo de que los ‘populares’ “añoran la época del bipartidismo, ignorando que la sociedad ha cambiado y a veces busca alternativas”.
El PSOE de Galicia (PSdeG) responde en una línea similar. Fuentes socialistas señalan que tanto las intenciones de antes como las actuales "son marca Feijóo". "En Galicia el PP quiso reducir el Parlamento de 75 a 61 diputados, primero en 2012, luego otra vez en 2013 y 2014 con mayoría absoluta, y aun así no lo consiguió. Ahora Feijóo plantea justo lo contrario a nivel nacional, dar escaños de más al ganador. La medida cambia, pero el reflejo es idéntico: cuando las cuentas no le salen con las reglas que hay, la respuesta es tocar las reglas”, expresan.
El partido de José Ramón Gómez Besteiro sostiene que "esto no se plantea cuando confías en ganar limpio", sino cuando "ya has hecho la cuenta y ves que ni con Vox te llega". "Es un parche para no tener que ganarse una mayoría en las urnas, es fabricarla por decreto (...) Y llamarlo estabilidad es maquillaje". En estas, considera que pide el líder de la oposición no es una reforma técnica, es manipular el resultado de las elecciones antes de que se celebren”.
El modelo griego
El popular' ha defendido que gobierne la lista más votada durante toda su carrera, aunque no siempre ha aplicado este principio. Regresando a la actualidad, el 'popular' apuntaba al modelo griego, donde existe un sistema de "proporcionalidad reforzada" que permite al partido más votado obtener un plus variable de escaños. Ese respaldo arranca en 20 diputados si supera el 25% de los votos, pudiendo llegar hasta 50 si alcanza el 40%. El Parlamento de Grecia tiene 300 miembros por los 350 que tiene el Congreso de los Diputados.
El sistema español no contempla una prima automática al ganador. Habría que remontarse a laTransición, cuando se optó por un modelo proporcional corregido para llegar a una mezcla entre representación territorial y gobernabilidad. La idea, en una democrania en pañales, era evitar una fragmentación excesiva del Congreso, aunque en la práctica el resultado ha sido otro y ha favorecido a las fuerzas nacionalistas.
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