Una charla con empresarios le bastó a Alberto Núñez Feijóo para volver a derrapar y que el chillido de las gomas rozando el asfalto moleste en Génova. El líder del PP llegó a proponer el recorte salarial a quienes se ausenten de su puesto de trabajo, aunque la causa sea una baja médica, empleó términos como "cáncer" para referirse al absentismo laboral y mezcló este término con el derecho a baja. Un tono bronco, echado al monte y con el claro objetivo de volver a comerle la tostada a Vox, que ha obligado al PP a rectificar las palabras del responsable último de Génova y a Feijóo a confrontar con voces de su propia formación. El HuffPost y El País citan fuentes populares e inciden en el mismo punto: las filas genovesas están inquietas tras esta última intervención del gallego y sostienen que es de vital importancia "no darle balones a Sánchez".
"Si en los convenios de empresa se pacta que una persona que no va a trabajar cobre lo mismo que cuando va a trabajar, ¿qué quieren que les diga? Un ciudadano puede darse de baja y no ir a trabajar sin justificación, y sigue teniendo el mismo sueldo y mismas prestaciones, pasa lo que ocurre, pero este absentismo no se sostiene. Es un cáncer que no podemos pagar". Eran las palabras textuales del líder del PP, que mezclaba las bajas laborales con el absentismo voluntario al trabajo, deshumanizaba las situaciones de miles de trabajadores y daba otro giro radical con una clara intención: recuperar el espacio que Vox le ha ganado. Por momentos, el gallego parece pensar que endurecer su discurso y alejarse del centro le puede hacer recuperar los electores encandilados con Santiago Abascal. Sin embargo, aunque pueda resultar tal efecto, la tormenta de arena ya se ha levantado en casa.
"Mejor callados a meter la pata", argumentaba un presidente autonómico preguntado por el primer medio citado. "No podemos dar balones a Sánchez", señalaba otro barón 'popular'. Testimonios que dejaban claro que la sensación es que se había cometido un error y que se había brindado al presidente del Gobierno otra oportunidad para capitalizar discursiva y políticamente la metedura de pata. Y así fue: todo el Gobierno echó a correr, empezando por Sánchez, para aprovechar las palabras del dirigente del PP y, además, poder apagar el fuego de los casos judiciales que rodean a los del puño y la rosa. "Feijóo es el peor enemigo del PP", señalaron desde el Ejecutivo.
Génova matiza a su propio líder
Ante las palabras del líder del PP, las reacciones han sido diversas. Ha habido quienes le han defendido y justificado sus palabras, ha habido quienes le han matizado y ha habido quienes han hecho las dos cosas. "Quienes madrugan y trabajan son los primeros interesados en combatir el fraude y el absentismo para tener el derecho a una baja laboral por enfermedad cuando la necesiten sin perder derechos. Es imposible abrir un debate serio en este país sin que se manipule", argumentó Borja Sémper.
El PP es un partido en el que conviven dos almas contrapuestas. Una, la que aboga por una línea más moderada, de recuperar el centro y las propuestas más constructivas, y otra más radical que sostiene que el camino es competir con Vox para recuperar al votante fronterizo entre ambas formaciones. Ello genera una discordancia en la estrategia y en las opiniones sobre la misma: "Últimamente tenemos que salir a explicar, no a reforzar. [...] "Cuando pasan los días y tenemos que seguir explicando nuestra posición es que algo no hemos hecho bien", aportan fuentes de Génova a El País. Del mismo modo, una de las mayores defensoras del gallego en este patinazo discursivo fue la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, precisamente quien mejor encarna el ala dura del partido. "Tiene más razón que un santo", dijo la dirigente capitalina de las palabras de su jefe.
En privado, no obstante, se pide prudencia, "tener más cuidado" y "evitar errores" que puedan darle balones de oxígeno al Ejecutivo, máxime con los escándalos de corrupción presentes todavía sobre el tablero de la actualidad. "¡Parecemos nuevos!", agregaba ante el citado medio un mando medio de los neoliberales.
Sensación de improvisación
La improvisación puede generar malas pasadas, hacer que uno se separe del camino deseado y que termine tomando decisiones no previstas o subóptimas. Es la sensación que se tiene en el cuartel general de los populares: "Tengo la sensación de que vamos improvisando", argumentaba un alto cargo al citado medio.
A su vez, los populares lidian recientemente con una pronunciada montaña rusa emocional: de la euforia con la que se marcharon a las vacaciones parlamentarias por la difícil situación del Ejecutivo, ahora se encuentran rascándose las barbas tras los últimos errores comunicativos como el de Feijóo con las bajas y el absentismo. Tropiezos discursivos que, tal y como argumentan dirigentes de peso en el organigrama del PP, han desviado el foco de donde ellos lo querían tener, que era en no dar ni un centímetro al Ejecutivo a colación de las investigaciones sobre corrupción. "Es patente que Feijóo no se adapta bien a un ritmo tan rápido, quizá porque le faltan medios de apoyo, y seguramente también por una cuestión generacional", argumentaba a El País un veterano miembro de los de la gaviota.
"Estos días me han criticado por cuestionar que millones de personas puedan obtener la nacionalidad de un día para otro, sin las garantías necesarias y por encima de los límites legales que habían fijado y me han criticado por defender una España en la que el absentismo laboral fraudulento no se consienta, sino que se persiga. Me han criticado por defender que el Gobierno pueda ayudar a aquellas personas que vayan a ser madres o padres desde unos meses antes de que el niño nazca", dijo el propio Feijóo en el reciente Congreso de Nuevas Generaciones del PP, consciente de sus últimas intervenciones. Aunque lejos de verlas como un error, sacó pecho: "Me da igual. Porque yo estoy aquí para dar debates valientes y para dejar a los jóvenes un país mejor".
Así las cosas, que coexistan dos visiones tan diferenciadas en el partido tiene este efecto: que el intento de Génova por ensanchar su mercado electoral hacia la derecha y la extrema derecha haga incurrir en contradicciones o mensajes impostados, que no se sienten orgánicos, al líder del partido. En los últimos meses, Feijóo ha adoptado un discurso más duro con la política migratoria, con la clase trabajadora y con la natalidad al mismo tiempo que ha reivindicado el autogobierno en el País Vasco o ha defendido que es necesario pasar página del procés independentista catalán. Bandazos que le han hecho perder la identidad que pudiera tener y, como su propio partido está señalando, regalarle terreno a Pedro Sánchez que puede ser crucial de cara a las elecciones de 2027, como ya pasó en la recta final de la anterior legislatura. En aquel momento, el PP se desinfló significativamente y los socialistas consiguieron ganar el espacio justo para reeditar el Gobierno de coalición con el apoyo parlamentario.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.