Las Nuevas Generaciones del PP de Madrid han sufrido una rotunda transformación en los últimos años para convertirse en una extensión del discurso y de los intereses de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Este proceso se ha cristalizado a través de un nombre propio: Ignacio Dancausa. Su figura, impulsada directamente por la dirigente capitalina con la promesa y objetivo de devolver la organización juvenil a los ámbitos universitarios, se ha consolidado como el rostro más visible de una estrategia basada en la confrontación permanente, el señalamiento del adversario y la normalización de prácticas que hasta hace poco se consideraban líneas rojas, con el accidente ferroviario de Adamuz como último ejemplo.

Mientras el país entero todavía se encuentra en shock por el siniestro del pasado domingo en la localidad cordobesa, que dejó 45 fallecidos y más de 150 heridos, las Nuevas Generaciones del PP de la Comunidad de Madrid optaron por cargar contra el Ejecutivo escasos días después del accidente, sin guardar ni un mínimo respeto a las víctimas y aprovechando la tragedia para hacer sangre política.

"Que no os engañen. España funciona bastante bien", compartía la cuenta de X (antes Twitter) de la organización de juventudes del PP en un claro tono irónico y acompañando las palabras de tres imágenes más, además de la del descarrilamiento del pasado domingo. Este mensaje llegaba citando una publicación del escritor y periodista Antón Losada en la que hacía la misma aseveración con la que ironizaban los cachorros de Ayuso, con el objetivo de concienciar a la sociedad que la mayoría de los bulos que pintan un país con numerosos problemas en las infraestructuras tienen el fin de engañar y sacar rédito de la tragedia.

La publicación de los jóvenes populares se encuentra acompañada de un conjunto de fotos entre las que se reconocen momentos como el apagón masivo del pasado 28 de abril de 2025 o un gráfico que refleja el incremento del precio de la vivienda durante los últimos años. Esta última imagen es especialmente llamativa, dado que las comunidades autónomas en las que gobierna el PP han preferido no aplicar la Ley de Vivienda en consecuencia con sus ideales neoliberales y de no intervención del mercado pese a la delicada situación del mismo.

Acoso a periodistas no afines

Hace unas semanas, el líder de las camadas populares volvía a situarse en el foco de la polémica tras crear un canal de difusión en Instagram que denominó "La Causa" y en el que se proclaman ataques contra periodistas críticos con el Partido Popular.

Un movimiento que fue destapado en redes sociales, donde algunos usuarios mostraban el grupo con pantallazos y se podía leer cómo Dancausa señalaba directamente a la periodista Lucía Méndez, llegando a pasar un enlace con su perfil de X. "No se me ocurre una forma mejor de empezar que pensando una respuesta a esta Charo que de vez en cuando nos levanta el dedito. Vosotros diréis", escribía, pidiendo ayuda a sus seguidores para atacar a la jefa de opinión de El Mundo.

Algunos profesionales denunciaron esta maniobra de Dancausa y los nuevos populares, que, siguiendo el ejemplo de la primera plana de Génova, no dudan en señalar a los comunicadores que son críticos con su partido: "Esto es una absoluta indecencia contra Lucía Méndez, una periodista excepcional y cabal, además de excelente persona. Todo mi apoyo para ella siempre. Ojalá todos fuéramos la centésima parte de buenos profesionales como es ella… Gracias por ser tan gran maestra. Te queremos", escribía el peroidista Juanma Romero.

"Aquí tenéis al presidente de Nuevas Generaciones del PP de Madrid creando un grupo para acosar a la periodista Lucía Méndez por haber mostrado su opinión libremente. A esto se dedica el futuro del PP. ¿Quién será el siguiente? Menuda mafia", escribía el usuario que adjuntaba el pantallazo.


Un movimiento que no es aislado, sino que responde a una lógica que se ha ido asentando progresivamente en Nuevas Generaciones de Madrid desde que Dancausa asumió el liderazgo. Una dinámica en la que el conflicto permanente se convierte en método y el señalamiento, en herramienta. En ese marco, la confrontación con periodistas, activistas o adversarios políticos no es una anomalía, sino una consecuencia coherente de una estrategia que ha asumido que, frente a quien cuestiona el relato propio, todo vale.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio