El número 9 de la calle Nicasio Gallego, ubicado en el prestigioso barrio madrileño de Chamberí, no es un portal más. Tras sus puertas se enconde un entramado empresarial ligado a Gabriel Ariza Rossy, hijo del fundador de Intereconomía, que enriquece a personalidades vinculadas directamente a Vox y a Santiago Abascal. La mujer del ultraderechista, Lidia Bedman, o su principal asesor, Kiko Méndez-Monasterio, son algunas de las personas que han recibido grandes cantidades de dinero de empresas afincadas en la misma dirección y relacionadas con el vástago de Julio Ariza.

Hasta seis empresas tienen registrado su domicilio social en Narciso Gallego 9 y todas ellas han pasado por las manos de Ariza. Infovaticana SL, blog dedicado a la actividad católica y de El Vaticano; Lepanto Estrategy SL, dedicada a la edición y otros aspectos relacionados con la comunicación, como La Gaceta de la Iberosfera; Marfraine SL, holding empresarial; y Narciso Gallego 9 SL, que directamente utiliza denominación la propia localización y, a su vez, es propietaria al 100% de la editorial Libro sobre Libro, están bajo la administración única de Ariza.

Otras dos, también domiciliadas en el mismo número de la calle madrileña, han pasado a manos de figuras de la extrema derecha. Tizona Comunicación SL, creada por Ariza en 2018, está controlada por Méndez-Monasterio desde el 18 de junio de 2024 y es la empresa sin empleados a la que Vox paga, desde el 1 de junio de 2024, 26.700 euros mensuales (320.400 euros al año y casi un millón cuando finalice el contrato) por los servicios del asesor, tal y como ha revelado El Confidencial.

Editorial Ivat SL es la otra sociedad domiciliada en Nicasio Gallego 9 y que, el 17 de enero de 2025, pasó de Ariza a Miguel Menéndez Piñar, nieto de Blas Piñar y presidente de la sede madrileña del instituto privado vinculado a la extrema derecha francesa y dirigido por la sobrina de Marine Le Pen (ISSEP), en el que a su vez han impartido cursos Ariza o Méndez-Monasterio. Todo queda en casa, razón que podría explicar el pago anual de 63.600 euros anuales que realizó esta editorial a la mujer de Abascal, Lidia Bedman, cuando todavía la controlaba Ariza.

Los de Abascal son buenos pagadores y, el año después de que se iniciasen los pagos realizados por la editorial a Bedman en conceptos de consultoría en redes sociales y marketing, abonaron a la sociedad limitada 103.272 euros, según The Objective. El número 9 de Nicasio Gallego es el lugar donde se ha preparado una madeja empresarial difícil de desenredar y que en todas sus puntas lleva a Gabriel Ariza, que a la par comparte vínculos con otros nombres como José Antonio Fúster, presidente de Vox Madrid, a través de Veracruz Comunicación SL.

El búnker (empresarial y político)

Esta radiografía empresarial esconde tras de sí una denuncia recurrente entre quienes consiguen apartarse de Vox y contar desde fuera cuáles son los verdaderos intereses que mueven a los plenipotenciarios del partido. El control no se negocia. Y la tercera fuerza del arco parlamentario funciona como una máquina de represión al servicio de lo que se conoce como “el búnker”, una suerte de núcleo duro que ha acompañado a Abascal desde que llegó al poder y que se reduce, grosso modo, a dos apellidos: Ariza, padre e hijo, y los Méndez Monasterio, tanto Kiko -asesor áulico y mano de hierro del presidente- como Lourdes, hermana mayor y representante -según las voces consultadas por este periódico- del ala más radical y ultracatólica del partido.

No son muchas las personas que se atreven a hablar públicamente en contra del partido. Por miedo a represalias –“te destrozan, con la verdad o la mentira”- prefieren hacerlo en privado: “Abascal es la cara visible, y efectivamente tiene una influencia y una fuerza, pero la corriente ideológica no la marca él”, especifican fuentes que otrora trabajaron en primera línea política del partido. “Los Ariza, desde siempre, han influido fuertemente en Vox. De su primer perfilado, radicado en la lucha contra el aborto, nacieron asociaciones como Disenso. Otro ejemplo es Tizona, fundada por Ariza Jr., que era abiertamente la empresa de comunicación de Vox”, ejemplifica esta fuente.

Palabras que demuestran que el poder de los apellidos reflejados en este artículo va más allá de los sueldos y dividendos de las sociedades limitadas radicadas en Nicasio Gallego, con tentáculos evidentes en el número 12 de la madrileña calle Bambú, sede nacional de Vox: “Salir de esta red acojona. Estos tíos, si no les bailas el agua, van a por ti. Con todo. A mí me acosaron durante meses”.

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