Llega una de las fechas más temidas para el Gobierno. El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero declara a partir de este miércoles como imputado ante la Audiencia Nacional, donde el juez José Luis Calama le interroga como presunto líder de una trama de tráfico de influencias en el marco del caso Plus Ultra. En Moncloa contienen el aliento ante la defensa que pueda articular el exdirigente socialista, aunque mantienen que siguen creyendo en su inocencia.

Así lo aseguran fuentes del Ejecutivo consultadas por ElPlural.com, que evitan valorar cualquier cuestión relacionada con las joyas de Zapatero, por las que el juez de la Audiencia Nacional le preguntará también tras haber rechazado la petición de su defensa de que quedaran fuera de la declaración.

En Moncloa reiteran su confianza en el expresidente, y sostienen que "las casualidades no existen" al ser preguntados por el calendario, que esta semana ha juntado también la vistilla del juez Peinado a Begoña Gómez, que terminó el lunes con las acusaciones pidiendo la retirada del pasaporte a la mujer de Pedro Sánchez; y este martes la comparecencia en el Senado de Mercedes González pedida por el PP para conocer su relación con Leire Díez, en el otro caso que cerca al PSOE.

A pesar de esto, el Gobierno llama en público a respetar tanto la acción de la Justicia como la presunción de inocencia de Zapatero. "Va a dar todas las explicaciones de forma inminente", apuntó la ministra portavoz, Elma Saiz, en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros. "El Gobierno afronta esta semana con tranquilidad, sin miedo", asegura. Sobre la coincidencia en las fechas entre el PP y la judicatura, trató de evitar la cuestión: "Los tiempos políticos no coinciden con los tiempos judiciales o mediáticos".

La oposición y los socios dudan de Zapatero

El caso contra Zapatero genera mucha incomodidad entre los socios del Gobierno, cuyo tono ha sido especialmente duro este martes, a veinticuatro horas de la declaración. En Sumar piden "todas las explicaciones, toda la transparencia y toda la información que sea precisa" a su socio de Gobierno, aunque fían su apoyo a la comparecencia de Pedro Sánchez ante el Congreso del próximo miércoles. "El PSOE a dar explicaciones, y a gobernar", insistió la portavoz de los magentas en la Cámara Baja, Verónica Barbero.

Más duros aún son desde Podemos, que hace tiempo que mantiene un tono muy crítico con los socialistas y califican la situación de "insostenible". Su secretaria general, Ione Belarra, ha dudado de la solicitud de Zapatero para aplazar su declaración sobre las joyas, diciendo que si necesita tanto tiempo para prepararla, "algo huele muy mal". La portavoz de los morados ha querido incidir en que ninguno los actos delictivos que se le imputan al expresidente "se podría haber producido sin el Gobierno", y en que Sánchez tiene "su futuro atado a esos casos de corrupción".

En el Partido Popular esperan impacientes la comparecencia de Zapatero para seguir presionando al Gobierno: "Desde el punto de vista moral, ya ha dado perdida la batalla, al menos la batalla de la verdad", dijo Ester Muñoz. La portavoz del PP en el Congreso ha señalado que la estrategia del expresidente de pedir la nulidad de la parte de las joyas por prescripción, implica asumir que cometió esos delitos. "Ha renunciado a defender su inocencia", insistió.

Vox también se suma a la ofensiva total contra Moncloa: "La mafia desfila ante el juez", ha apuntado su portavoz parlamentaria Pepa Millán. En Junts, por su parte, dan la legislatura por terminada, y por ello han llevado formalmente al Congreso la instancia al presidente a que disuelva las Cortes Generales y convoque elecciones, a través de una enmienda a una moción del PP.

Calama rechaza dejar las joyas fuera de la declaración

De esta forma llega la política a una de las fechas clave de la legislatura. El juez reservó también el jueves para la declaración, que podría extenderse debido a la magnitud del caso. De hecho, Calama concedió el aplazamiento a estos días que pidió la defensa de Zapatero, ya que estaba prevista el pasado 2 de junio, menos de una semana después de conocerse el sumario del caso, de más de 8.000 folios de extensión.

Esto alargó la agonía de Moncloa, que entre medias ha visto surgir un nuevo frente judicial con el caso de las cloacas del PSOE. El Gobierno no esconde su nerviosismo por el hecho de que, por primera vez en democracia, un expresidente del Gobierno declare como imputado, y este sea uno de los mayores activos electorales de Pedro Sánchez.

La noticia sacudió Ferraz hace casi un mes, cuando saltó su imputación por organización criminal, falsedad documental y tráfico de influencias en el caso Plus Ultra, que trascendió del rescate del Gobierno a la aerolínea a un escenario mucho mayor en el que Zapatero habría liderado una trama para beneficiar a terceros a cambio, presuntamente, de hasta dos millones de euros en comisiones.

Esto fue lo que motivó el registro de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional a su despacho, en la calle Ferraz, en el que encontraron las joyas que un perito valoró en 1,3 millones de euros, y por las que se abrió el pasado viernes una pieza separada por fraude fiscal y contrabando.

El expresidente solicitó al magistrado este lunes aplazar de su declaración de este miércoles todo lo relativo a su ajuar, al haberse conocido con poco tiempo para preparar su defensa, y que se acepte una pericial propia sobre su valor al margen de la realizada por el Instituto Gemológico Español y la joyeria Ansorena. Sin embargo, Calama lo ha rechazado este martes, al considerar que esto "no altera el objeto fáctico ni introduce elementos sorpresivos que exijan un tiempo adicional de preparación".

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