Miriam González (1968), abogada de profesión y candidata a la presidencia del Gobierno, llega a la redacción de ElPlural.com con las prisas y la soltura de quien lleva más entrevistas que días de campaña (e incluso de existencia de Democracia 21). No hay tiempo que perder, reconoce. Más de los 100 metros que de la maratón, bromea. Pongamos pausa.
PREGUNTA: En este caso no sobran las presentaciones: ¿quién es Miriam González y qué es Democracia 21?
RESPUESTA: Miriam González es una española de Olmedo (Valladolid) que se benefició de una enorme movilidad social y pudo, estudiando en un colegio e instituto públicos, tener acceso a una serie de trabajos que le hacen arrastrar una enorme deuda con el país y con las nuevas generaciones.
Este proyecto, Democracia 21, nace para intentar que gente que normalmente está fuera de la política decida involucrarse. En un momento de enorme polarización, donde muchos prefieren no tener nada que ver con esto, considero que la reacción tiene que ser justo al revés.
PREGUNTA: ¿Un Ciudadanos 2.0? ¿Qué tal encaja la comparación?
R: Tenemos un acuerdo formal con lo que queda de Ciudadanos, igual que con UCIN y otros muchos. El Ciudadanos original nació en un momento en el que mucha gente quería cambios y regeneración. La dirección del partido, en un determinado momento, se equivocó y reprodujo los mismos comportamientos que venían a cambiar.
De eso hace mucho tiempo y la gente de base sigue buscando referentes. En cualquier caso, nosotros no nos dirigimos exclusivamente a ese votante, sino que tratamos de acoger a ese votante desencantado y defraudado con Pedro Sánchez pero miran al PP y solo ven que busca vencer amparándose en los errores del contrario. Hace falta un proyecto de país.
P: Albert Rivera está siendo muy crítico con usted.
R: A mí no me gusta hacer leña del árbol caído. Debe ser difícil interiorizar los errores en un momento de reforma del país. Espero que toda la dirección, no solo Albert Rivera, no estén haciendo pinitos para colocarse en cargos del PP.
P: ¿Existe a día de hoy el centro político en España?
R: El centro en España se entiende como algo equidistante y no me gusta nada la comparativa. No obstante, la abstención es el partido mayoritario del país porque somos muchos los que hemos votado en contra durante mucho tiempo. Parte de esto es que se ha hecho muy difícil en España que surjan nuevos partidos. PP y PSOE han creado una especie de cartel en el que se dominan todos los resortes para apagar las opciones que estén en disposición de alcanzar acuerdos.
P: ¿Cómo se seduce al partido mayoritario de los abstencionistas en un momento de tanta polarización?
R: Con muchísima ilusión. Lanzamos el partido hace apenas una semana y la reacción nos emociona. En estos momentos de precampaña ayuda centrar la mente de todos en la búsqueda de soluciones. Los demócratas nos hemos alejado de los modelos de participación. Hay que remangarse y luchar para que este país no siga paralizado durante una década más.
P: Su primera gran medida ha sido bautizada como limpieza política radical. ¿En qué consiste?
R: Es una clara declaración de intenciones. Se trata, resumidamente, en eliminar las redes clientelares de los partidos, el 90% de los asesores fuera, mérito y capacidad en toda la administración…
P: ¿No abraza este discurso un mensaje antipolítico?
R: ¿Cómo va a ser antipolítico? La manera en la que los partidos han normalizado meterse en la administración es de la Unión Soviética. Esto debe desaparecer inmediatamente y ser mucho más serios con la corrupción. Debemos limitar los mandatos a dos. No son solo el PSOE y el PP, que llevan tiempo incumpliéndolo, sino que les pasa lo mismo a los extremos como Vox.
Otra de nuestras grandes propuestas es la escucha obligatoria a los ciudadanos. Todos los representantes deberían estar obligados a escuchar a los ciudadanos.
P: Le cojo el testigo. Le voy a dar tiempo para que los ciudadanos la escuchen poniendo sobre la mesa una serie de temas. ¿La vivienda es un derecho o un bien de mercado?
R: La vivienda es un derecho que hay que poner en marcha y no solo escribirlo en la Constitución. Para ello necesitamos políticas que funcionen y no solo polarización. Proponemos un plan nacional a 10 años con seguridad jurídica que involucre a todas las administraciones para construir viviendas de barrio en barrio. Deberían poderse limitar precios mientras se protege a la mayoría de los propietarios, que son los padres que quienes buscan alquiler.
Un joven que gane 1300 no debería pagar más de 390 euros por la vivienda. Hasta que no tengamos esa situación hay que implantar medidas excepcionales. Para ello, recorte de impuestos y una cosa muy sencilla: los remanentes no ejecutados de los fondos de nueva generación. Si tenemos a Bruselas pidiendo medidas de vivienda más efectivas, vayan allí y alcancen soluciones. ¿PP y PSOE no se pueden poner de acuerdo ni en eso?.
P: ¿Qué opina de los jóvenes acampados en Sol?
R: No estoy de acuerdo en todo, pero me llamó la atención ver que se quejaban de que los políticos no habían estado ahí. No solo el presidente ni el líder de la oposición, sino de lo que ellos describían como los suyos, de extrema izquierda.
P: ¿Considera que las reivindicaciones acampadas en Sol son de extrema izquierda?
R: Eso es lo que decían ellos. Yo creo que había reivindicaciones de todo tipo, pero creo que uno de los problemas que tienen que ver con estos jóvenes es percibir la vivienda como una cuestión ideológica. El problema no es solo la vivienda, sino tener una generación preparada y trabajando que no puedan acceder. El problema general viene por los sueldos bajos. Tenemos a 11 millones de personas con salarios precarios. Eso lo entienden los de extrema izquierda, extrema derecha y centro.
P: ¿Qué opina de la huelga general del 11 de noviembre? ¿Respalda a los sindicatos o a la patronal?
R: Yo entiendo a los movimientos de protesta y la sensación de hartazgo. Ya se ve que intentarán politizarla, pero la protesta más pura -ningún cambio de concepto de país, los servicios públicos resquebrajados, profesionales no escuchados...- la comparto plenamente.
P: Las pensiones y los errores no forzados de la derecha. ¿Garantiza su protección?
R: Esas manifestaciones de que el sistema va a petar son un error monumental que no debería haberse producido. No hay que crear más polarización. Está claro que el sistema que tenemos, con los pactos de Toledo caducados, merece una discusión de posibles reformas a futuro. Estaría bien que los partidos se comprometiesen a tener una discusión serena y de Estado sobre el modelo de pensiones.
P: ¿Y qué propondría Democracia 21 en esa discusión?
R: Creo que hay distintos modelos aceptables. Hay que empezar, por lo menos, cuáles son las opciones técnicas que tenemos. Esta es una de las áreas donde bien se podría plantear un proceso de escucha a pie de calle. Es necesario para garantizar que no se rompa el país. Fijémonos en Irlanda con otras temáticas como el aborto. Es irresponsable jugar a electoralizar las pensiones.
P: Hablando de electoralización. ¿Qué opinión tiene de lo sucedido en Ceuta y de las relaciones con Marruecos?
R: Ha estado todo muy mal gestionado y los ciudadanos de Ceuta están reemplazando al estado. Es algo que no es nuevo y ya ha pasado con los incendios o la DANA. No puede ser que no sepamos qué ocurrió, pero, con la información más básica, podemos decir que Marruecos no controló los flujos migratorios. Eso debe tener consecuencias.
Pero es que, además, puede que haya habido más. Nos hemos enterado de que había buques de guerra operando en aguas españolas. Es muy grave tanto lo ocurrido como el hecho de enterarnos así.
Con respecto a las relaciones con Marruecos, compartimos infinidad de intereses económicos, de seguridad y de lucha contra el terrorismo que nos compromete. Se puede mantener una buena relación fijando líneas rojas.
P: Sobre los intereses, ¿qué opina usted de la relación con el Sáhara?
R: Me lo preguntan mucho por una de estas cosas que la extrema derecha me dice de que soy una agente de Marruecos y de Soros. Centrándonos en el debate serio: la postura de Naciones Unidas está cambiando y considerando otras opciones que se acercan algo más a la postura de Marruecos. Sánchez fue de los primeros en cambiar su postura, y me parece preocupante que no haya habida una discusión previa en el parlamento.
P: ¿El gasto en Defensa debe subir al 5% como exige la OTAN?
R: Me parece que el 5% se le ocurrió a Trump. Es cierto que de cara al futuro los países europeos deberemos asumir los gastos de nuestra propia defensa. Me parece tan irresponsable la postura de Sánchez diciendo que esto no va con Europa como la del líder de la oposición abrazando el 5% como si no tuviese implicación en los presupuestos generales.
P: Habla de Trump y de redes clientelares. Pongamos otro nombre sobre la mesa: Benjamin Netanyahu.
R: Estoy muy en contra de la postura de Netanyahu. Estamos a las puertas de las elecciones en Israel y no parece que nada vaya a cambiar. Sobre el ‘no a la guerra’ de Sánchez, pues como todo, más electoralismo que influencia práctica. Una parte de lo que nos ocurre es que la Unión Europea está en fuera de juego y debemos volver a coger músculo para recuperar la influencia internacional.
P: Ley de nietos.
R: Entiendo la filosofía de la ley, pero creo que se ha gestionado de una manera nefasta. Esto no puede suceder con unos 35 trámites parlamentarios y que parezca que nadie conocía cuál sería su influencia hasta que estamos justo a las puertas de unas elecciones. Los parlamentarios están demasiado tiempo en tertulias y no estudiando las leyes.
P: ¿Existe el lawfare en España?
R: Yo creo que el lawfare no existe por parte de los jueces, aunque no esté de acuerdo con la actuación de alguno. No obstante, el sistema es garantista y la politización de la justicia viene del reparto de cromos de los partidos en el poder judicial. El lawfare existe en términos de cómo los partidos utilizan la acción popular en los juzgados.
P: Pero la acción popular también incluye a poderosos satélites como Hazte Oír o Manos Limpias.
R: Lo sé. Eso es mucho más difícil de atajar.
P: ¿La inteligencia artificial es un reto o una amenaza?
R: Europa se ha quedado fuera de la primera fase. Hay una parte que es de pura productividad, con el modelo japonés como ejemplo, y otra de ser mucho más vigilantes sobre el impacto en nuestra economía. Ya debería existir un observatorio que analice el impacto para ser capaces de adelantarnos.
P: Por último, y en breves palabras, dígame algo positivo y algo negativo de los siguientes líderes políticos:
Pedro Sánchez.
R: Una fase inicial buena que parecía reformista y luego otra terrible que acumula lo de después.
P: Alberto Núñez Feijóo.
R: Una fase buena en Galicia y otra negativa con la falta de ilusión por el país.
P: Santiago Abascal.
R: Soy poco de extremos. Me gustó que propusiese una regeneración en temas de limpieza sobre la mesa, pero se le pasó a los cinco minutos.
P: Isabel Díaz Ayuso.
R: Me gustó que hubiese una presidenta mujer en una comunidad autónoma, pero contribuye demasiado a la polarización.
P: Ada Colau.
R: Poner sobre la mesa los derechos de los inquilinos, pero pésima gestión en Barcelona.
P: Y la última: Miriam González.
R: Lo que me importa el futuro de mi país. Y como aspecto negativo es que tenemos poco tiempo y estamos corriendo a toda velocidad. Pero llegaremos.
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