Máximo Pradera ha entrado de lleno en la polémica que rodea a Carlos Baute tras los cánticos dirigidos contra Delcy Rodríguez durante la concentración venezolana celebrada el pasado sábado en la Puerta del Sol de Madrid. El cantante participó en el acto junto a miles de personas que acudieron a respaldar a la líder opositora María Corina Machado, pero su intervención terminó marcada por una frase que ha generado una fuerte controversia por su contenido racista.

El escritor se ha pronunciado en una entrevista concedida a eldiario.es con motivo de la publicación de su nuevo libro, Memorias de un nieto confuso. En esa conversación, Pradera ha reflexionado sobre los límites de la provocación y ha diferenciado entre aquella que busca remover ideas y la que, a su juicio, solo pretende imponer una posición desde el exceso.

Hay provocación buena y mala”, ha señalado el autor, antes de referirse a un tuit de la periodista Elisa Beni sobre la polémica. “El otro día comenté un tuit de Elisa Beni que era provocación chunga, porque es de esos opinólogos que lo que pretenden es tener razón a toda costa. Sacó uno absolutamente infumable sobre el derecho al odio, por la frase que había dicho Carlos Baute de la mona”, ha explicado.

La crítica de Pradera al argumento de “somos humanos”

Pradera ha centrado parte de su reflexión en una idea que, según sostiene, se utiliza con demasiada frecuencia para justificar excesos verbales o actitudes reprobables. El escritor ha rechazado que lo humano deba asociarse automáticamente con lo visceral, lo irreflexivo o lo más agresivo.

“Hacía una cosa que me pone muy nervioso que es asociar lo humano con lo visceral y lo chungo”, ha afirmado. Frente a esa idea, ha reivindicado otra forma de entender la condición humana: “Lo humano también es la compasión, la inteligencia, la quietud, el análisis”.

En esa línea, ha criticado el uso del argumento de la humanidad como excusa para los errores más graves. “Ese ‘es que somos humanos’ se utiliza cuando nos equivocamos o excedemos, y no. Una de las grandes virtudes del ser humano es la compasión por el otro”, ha razonado.

El tramo más duro de sus declaraciones ha llegado al analizar la reacción posterior de Carlos Baute. El cantante trató de rebajar la polémica asegurando que se había equivocado y negando cualquier intención racista. Sin embargo, Pradera no ha dado credibilidad a esa explicación.

El escritor ha asegurado que su forma de provocar intenta ir “al subtexto” y ha avanzado que podría dirigir esa mirada crítica contra el propio Baute. “Ahora podría provocar mucho, y creo que lo voy a hacer, a Baute, porque ha salido como si fuera un angelito diciendo: ‘Ay, me he equivocado, no soy racista’”, ha expuesto.

A juicio de Pradera, las disculpas del cantante no responden tanto a una reflexión sincera como al temor a las consecuencias públicas y comerciales de la polémica. “Porque ha visto que incluso le puede afectar comercialmente en la venta de sus discos. Se nota cuando la petición de disculpas no es sincera, sino que obedece a intereses comerciales”, ha sentenciado.

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