El Gobierno anuncia este viernes que va a registrar cuatro comparecencias clave para este mes en el Congreso de los Diputados para dar cuenta de la gestión de la crisis migratoria vivida en Ceuta la pasada semana. El Ejecutivo propondrá que los ministros del Interior, Fernando Grande-Marlaska; Exteriores, José Manuel Albares; Defensa, Margarita Robles; y Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, den explicaciones ante sus respectivas comisiones en la Cámara Baja.
Lo harán a petición propia, después de que el Partido Popular hubiera registrado la misma solicitud tanto allí como en el Senado. El Gobierno propondrá a la Mesa del Congreso que los ministros comparezcan a finales de agosto, en periodo extraordinario por el parón estival de la actividad parlamentaria.
Así, solicitarán que Robles pase ante la Comisión de Defensa el próximo martes 25 de agosto; mientras que dos días después -el día 27- lo hará Bolaños ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional, un organismo que abarca las dos Cámaras de las Cortes. Por último, el viernes 28 de agosto, pasarán Marlaska y Albares por las comisiones de Interior y Exteriores, respectivamente.
El PP había solicitado las mismas comparecencias por partida doble, en el Congreso y el Senado. El Gobierno aclara que las registra a petición propia para este mismo mes "para evitar duplicidades y teniendo en cuenta la importancia y alcance de la cuestión". Asimismo, señalan que lo harán ante el Congreso porque es "la Cámara constitucionalmente prevalente".
Las responsabilidades de estos ministros
Moncloa aclara que el objeto de las comparecencias será "la gestión en el marco de sus competencias con relación a los hechos sucedidos en la Ciudad Autónoma de Ceuta el día 30 de julio y siguientes", cuando unos 72.000 migrantes cruzaron a nado desde Marruecos y provocaron una aguda crisis en la ciudad. Según el Gobierno, quedan unas 2.000 personas por devolver a su país de origen, una cifra que el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, eleva a entre 3.000 y 5.000.
La gestión de la crisis se vio directamente relacionada con las relaciones diplomáticas con Marruecos, cuyo ejército no impidió la avalancha de personas que se dirigieron hacia Ceuta en apenas unas horas. A pesar de esto, el Ejecutivo -en boca de Albares y Marlaska- elogia la colaboración del país vecino durante la crisis, y culpa de todo a la desinformación sobre la sentencia del Tribunal Supremo, que cambió el criterio sobre las devoluciones en caliente, promovida por las mafias de tráfico de personas.
Un informe de la Inteligencia española apuntó a que, si bien Marruecos no está detrás de la crisis migratoria, su Gobierno la permitió y se aprovechó de ella. Es precisamente en los servicios de información donde está la principal cuestión que apunta al Gobierno. Marlaska señaló al CNI (Centro Nacional de Inteligencia) porque no había ninguna alerta que permitiera prever lo que sucedió. Robles salió a defender a la Inteligencia española, que depende de su ministerio, y puso el foco en Rabat. La Audiencia Nacional ha abierto la causa judicial por lo ocurrido, y ha obligado al CNI a aclarar si tuvo "información previa".
Por otro lado, la única responsabilidad depurada por la crisis de Ceuta está en el Departamento de Seguridad Nacional, dependiente del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, y por el que responderá Bolaños como ministro del ramo. Moncloa destituyó a la responsable de comunicación de este área, que fue quien publicó la cifra provisional de 49.000 migrantes cuando el Ejecutivo aún no la había reconocido.
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