España

Maricarmen, Sol y la batalla por la verdad

Maricarmen es un símbolo porque decidió ofrecer su vida por la lucha contra los especuladores, los avaros y usureros

EVA ALADRO
Homenaje a Maricarmen en Sol. EP
Homenaje a Maricarmen en Sol. EP

El mismo miércoles por la mañana, impartíamos en la Acampada de Sol una clase de Comunicación sobre “El fenómeno Maricarmen y cómo crear conciencia”. En la clase, que estuvo muy animada, explicábamos cómo lo que consiguió Maricarmen es algo inaudito en nuestra esfera comunicativa. Maricarmen consiguió con su lucha ni más ni menos que cambiar la agenda política, mediática y social, convirtiendo el tema de la crisis por la vivienda en el tema clave de las discusiones en medios y en la calle, y alejando asuntos mucho menos importantes y manipulables de nuestra atención social pública.

Maricarmen consiguió poner en primera plana su historia de desahucio y de lucha, y lo consiguió, explicábamos, porque puso su cuerpo como un símbolo y un relato en sí mismo: la herida social de la vivienda, el estrangulamiento de la clase media y baja por la usura de un capitalismo brutal y despiadado, se quedó grabada en el cuerpo de esta mujer, en su rostro, en su presencia. Y tanto se convirtió su cuerpo y su figura en el retrato del drama social, que ha muerto por él. Maricarmen es un símbolo, porque decidió ofrecer su vida por la lucha contra los especuladores, los avaros y usureros, contra toda esa lacra que vampiriza nuestro país.

Y explicábamos también que, igual que Maricarmen dejó su cuerpo como huella de esa lacra del sistema, la Acampada de Sol es la materialización del sueño social de fundar un sistema en el que la vivienda sea nuestra felicidad y nuestra estabilidad, el lugar donde alojar nuestro corazón.

La Puerta del Sol en Madrid, como las otras acampadas en todo el territorio español, ahora confederadas, hacen real una comunidad de vecinos que se cuidan, se ayudan, luchan contra la especulación y el capitalismo salvaje. Y tienen agencia, decimos en los estudios, es decir, tienen, en términos de teoría comunicativa, el control de los actos. Ese control les da el poder.

Quien tiene agencia, es decir, el control de sus actos, tiene la sartén por el mango en términos sociopolíticos. Cuando una comunidad social dice No a los buitres que la ahogan, y pone su fuerza contra ellos toma la iniciativa. El Sindicato de Inquilinas ha tomado el primer puesto en el debate político: es el pueblo quien ahora decide. Es el pueblo quien exige ahora un Decreto de vivienda que dignifique, asegure y cuide de la población desfavorecida, y limite la codicia venenosa y asesina del capitalismo salvaje, disfrazado de lujo.

Ahora llega el futuro, porque hemos terminado ante un abismo en el que el sistema se encuentra. Pisamos el terreno de la verdad social en España. Es un abismo impredecible, pero real.

Así, hoy sabemos que la historia de Maricarmen, y la Acampada de Sol, nos conducen a la verdad. En el caso de Maricarmen, ella nos lleva a la verdad: en su historia no hubo más que honestidad, sacrificio, lucha. Casi como un sacrificio espiritual, Maricarmen ha dado su cuerpo, su vida, por nosotros, porque nos ha llevado brutalmente hasta la realidad de cómo vive la sociedad española, atenazada por la codicia de los especuladores, y también, cegada por nacionalismos furiosos, por valores ultra-tradicionales, por egoísmos, racismos, intolerancias y extremismos fascistas, de aquellos mismos que defienden el lucro de las élites.

De la misma forma que Maricarmen nos lleva a la verdad humana, la Acampada es un sendero a la verdad colectiva. Es un camino laberíntico por el que llegamos a ver, en Sol o en cualquiera de las grandes plazas del país, el horizonte de esperanza que se basa en reconocer la verdad y luchar por ella.

En la calle Alcalá, cerca de Sol, grandes hoteles de lujo, tiendas de grandes tecnológicas, turistas adinerados, limusinas despampanantes, quieren engañar a la población y conducirla, por la via de la intoxicación simbólica de la publicidad o las imágenes en la calle, hacia un mundo irreal. Ese espejo de lujo inalcanzable acompaña a un sistema deshumanizado y capitalista, tan irreal como fue el mundo de los valores y las ideas del franquismo, el nazismo o el trumpismo. Y también hoy, en esos mundos de inteligencia artificial, redes manipuladas, publicidad mediática, manipulación de emociones y exaltación del odio y la impotencia, se construye y se procura una sociedad de víctimas, de Maricármenes, que todos llegaremos a ser un día. El capital y el fascismo nos sacan de la realidad que vivimos.

No lo consentiremos, dicen en Sol. Ni una Maricarmen más. Y con esa agencia creada en su capacidad de tomar la iniciativa y de convertirse en el centro neurálgico de la realidad, Sol y su Acampada nos señalan la verdad. Su combate es un combate comunicativo: son los valores de la generosidad, de la honestidad, de la limpieza, los que luchan contra el capitalismo especulativo.

Anuncian todos los que integran este movimiento histórico, una nueva verdad: Nunca más dejaremos que nos engañen, en los espejos del racismo fascista, los que nos asesinan con la avaricia usurera de sus élites. Maricarmen es un símbolo de la lucha que nos aboca a una nueva realidad.

Eva Aladro Vico
Profesora en la Universidad Complutense de Madrid

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Etiquetas Vivienda Madrid