El recorrido de León XIV por España continúa. La agenda del Papa está siendo especialmente intensa en estos días que pasa por nuestro país, siendo partícipe en numerosos eventos multitudinarios. así como haciendo visitas a lugares concretos y más recogidos donde conoce la labor que hacen distintos miembros de la Iglesia en España. Tras haber pasado por la capital del Estado, el pontífice llegaba a Barcelona este martes.

En su primer día en la capital catalana, León XIV acudió a la Catedral para mantener un encuentro con los voluntarios y orar en castellano y catalán junto a ellos. Esa cita tenía lugar al final de la mañana, trasladándose después al Estadi Olímpic Lluís Companys, donde protagonizó una vigilia en la que la música y la cultura fueron las protagonistas. Cuando finalizó la ceremonia solemne, el Santo Padre rodeó el recinto para saludar y acercarse a los casi 50.000 fieles que se encontraban allí.

En el día de hoy, tras acudir al centro penitenciario Brians 1, donde compartía un rato con internas y reclusos, León XIV ha llegado a la Abadía de Montserrat, un lugar de especial importancia para la Iglesia española, aunque también siendo especialmente polémico por la cantidad de abusos sexuales que, según se ha denunciado, se cometieron allí.

En este sentido, las asociaciones de víctimas de abusos sexuales de la Iglesia han denunciado energicamente que el Papa incluya este monasterio benedictino en su agenda, reprochando que este edificio adquiera un protagonismo muy distinto al que, consideran, merece, por todos los actos cometidos allí entre los años 60 y principios del 2000. 

Gaudí desarrolló parte de su actividad profesional en Montserrat bajo la dirección de Francisco de Paula del Villar, el arquitecto que años después sería relevado por él al frente del proyecto de la Sagrada Familia. Sin embargo, la vinculación del genial arquitecto catalán con Montserrat fue mucho más allá de aquella etapa inicial de aprendizaje. El macizo montañoso se convirtió en una fuente constante de inspiración que dejó una profunda impronta en su obra.

La influencia de Montserrat puede rastrearse en diversos elementos de la Sagrada Familia, desde la formación rocosa que corona el Portal de la Esperanza, en la fachada del Nacimiento, hasta la capilla consagrada a la Virgen de Montserrat situada en la cripta del templo, reflejando así la estrecha conexión espiritual, artística y simbólica que Gaudí mantuvo con uno de los paisajes más emblemáticos e identitarios de Catalunya.

La Abadía goza de polémica ya que, aunque expresara su rechazo a los hechos ocurridos allí durante tantas décadas y se niega rotundamente a indemnizar a las víctimas, quienes no pueden llevar a sus agresores ante los tribunales por prescripción de los delitos o fallecimiento.

Atendiendo a ello, la visita de León XIV, que tiene lugar tras haberse reunido con víctimas de la pederastia en Madrid, aunque siendo ese encuentro también controvertido por los colectivos que quedaron a las puertas de la residencia papal, la llegada del Papa a la Abadía de Monsterrat despierta enorme expectación por conocer si hará referencia en sus palabras o no a estos casos de abusos sexuales. No ha ignorado estos hechos León XIV, quien los definía en la capital española como una "lacra".

Desde primeras horas de la mañana, Miguel Hurtado, junto a otras víctimas de abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia, se concentró en las inmediaciones del monasterio de Montserrat para denunciar lo que consideran un “acto de violencia institucional” derivado de la visita del Papa a un enclave que califican como el “epicentro de la pederastia clerical en Cataluña”.

Hurtado, reconocido por haber sido el primer denunciante público de los abusos sexuales ocurridos en la abadía de Montserrat, calificó la presencia del Pontífice como un “absoluto despropósito”. A su juicio, la visita supone una oportunidad perdida para afrontar de manera directa la realidad de las víctimas. “Ha acudido al lugar donde se cometieron los hechos sin reunirse con quienes los sufrieron ni abordar la reparación del daño causado”, lamentó el portavoz de la asociación Reparación Integral Ya.

Durante su comparecencia ante los medios de comunicación, Hurtado anunció además el lanzamiento de una campaña de recogida de firmas destinada a visibilizar el caso y reclamar medidas concretas de reparación para las víctimas. Entre sus reivindicaciones figura la creación de un memorial permanente dentro del recinto monástico que sirva de homenaje y reconocimiento a quienes padecieron abusos.

El activista recordó que, más allá de su dimensión espiritual y cultural, Montserrat arrastra una historia marcada por graves episodios de abusos. “Comprendo que Montserrat es una institución milenaria y que la Moreneta es la patrona de Cataluña, pero también es el escenario donde el hermano Andreu Soler abusó de doce menores durante tres décadas con el conocimiento de varios abades que nunca denunciaron los hechos ante las autoridades”, denunció. Meses atrás, el propio Hurtado había remitido una carta al Papa solicitándole que reconsiderara su visita al monasterio.

Aunque Andreu Soler nunca llegó a ser juzgado por la vía penal al fallecer en 2008, una investigación interna impulsada por la propia abadía concluyó en 2019 que el religioso actuó como un auténtico “depredador sexual” dentro del movimiento escolta vinculado a Montserrat. Soler fue responsable de los grupos scouts de la comunidad entre las décadas de 1970 y 1990, periodo durante el cual se produjeron los abusos documentados.

Sin embargo, durante su estancia en el santuario, el Papa no realizó ninguna referencia explícita a estos episodios ni a las víctimas. La visita, coincidente con las celebraciones del milenario de Montserrat, estuvo centrada en el significado espiritual del lugar. Tras llegar en helicóptero y situarse ante la imagen de la Moreneta, el Pontífice evocó la historia religiosa del monasterio, destacando cómo “los muros de este recinto han custodiado las alegrías y las penas, los gozos y las lágrimas de tantos fieles”, además de recordar la tradición musical de la Escolanía, considerada la más antigua de Europa.

Su intervención giró principalmente en torno a conceptos como la misericordia, la reconciliación y la búsqueda de la verdad. El Papa defendió la necesidad de recorrer “el camino de la misericordia, la reconciliación, la verdad y la mansedumbre”, al tiempo que advirtió sobre formas de violencia menos visibles pero igualmente dañinas. En ese contexto, alertó contra “la crítica que humilla, la condena que destruye y la agresividad que divide”, una “violencia escondida” que, según señaló, suele manifestarse bajo aparentes mecanismos de defensa frente a heridas, temores o injusticias acumuladas.

La ausencia de referencias específicas a los casos de abusos ha generado malestar entre asociaciones de víctimas, que consideran que una visita de esta relevancia histórica representaba una oportunidad para reconocer públicamente el sufrimiento padecido y reforzar los compromisos de reparación y memoria. Mientras el Pontífice centró su mensaje en la reconciliación y la convivencia, las víctimas volvieron a recordar que, para ellas, la verdad y la justicia siguen siendo cuestiones pendientes en uno de los lugares más emblemáticos del catolicismo catalán.

 

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