Santa Cruz de Tenerife ha sido el escenario testigo de la despedida del papa León XIV en su viaje de siete días a España. Tras haber congregado a multitud de fieles en Madrid y haber protagonizado la histórica bendición de la Torre de Jesús en la Sagrada Familia de Barcelona, este viernes el Pontífice ha presidido la misa de despedida desde el archipiélago canario, en el que se ha acercado a la población migrante y ha abordado la crisis humanitaria y migratoria que sacude con fuerza el Mediterráneo.

En una cita histórica al tratarse de la primera ocasión que un Pontífice visita las Islas Canarias, León XIV ha mandado un mensaje de agradecimiento a su pueblo por “la primera acogida” que hacen a la población migrante tras un recorrido “expuesto a peligros y violencias inenarrables”. "¡Abran a todos este mar de amor! Este es mi deseo y mi oración para ustedes y para todos aquellos que encuentren en su camino", ha exclamado el Santo Padre durante la homilía de despedida celebrada este viernes en Santa Cruz de Tenerife.

En un discurso que ha girado en torno al drama migratorio, el Pontífice ha puesto de relieve que el archipiélago canario está “en el centro de rutas migratorias que lo hacen lugar de primera acogida de hermanos y hermanas cuyo viaje está generalmente expuesto a peligros y violencias inenarrables”. Con ello, el Papa ha hecho una llamada antes unas 35.000 personas según fuentes de la Diócesis a acoger "frente a quien especula con la desesperación". Asimismo, ha defendido que los seres humanos han "nacido para el encuentro y que no hay obstáculo, distancia, peligro o amenaza que pueda impedir a cada uno su viaje".

Durante su intervención, el Santo Padre ha aprovechado también para hacer alusión al turismo presente en las Islas Canarias y ha pedido “no reducir todo a comercio y beneficio”. “Ningún ser humano es una isla”, ha señalado. De esta forma, ha animado a que la “vocación turística de Tenerife”, sea "respecto al corazón del que decide pasar aquí un periodo de vacaciones, sea para el que vive y trabaja en la isla, en contacto con visitantes de tantos países del mundo". "¿Qué busca el corazón humano? ¿Cómo responder a su fe de manera no engañosa? Qué importante es, especialmente para quien se deja orientar por el Evangelio, no reducir todo a comercio y beneficio", ha insistido.

Con ello, León XIV ha instado a los fieles allí presentes a que aprendan a valorar a cada persona y a gozar con lo más simple. "Interpreten así, queridos hermanos y hermanas, su vocación a la acogida", ha subrayado. Asimismo, ha invitado a prestar "atención a los adolescentes y a los jóvenes, a los ricos y a los pobres, a los residentes y a los huéspedes" con una mirada "que va más allá de las apariencias". "Que se respire entre ustedes que Dios es amor", ha concluido.

Entre otras cosas, el Pontífice ha asegurado que regresa a Roma "conmovido" por el "gran afecto" que ha recibido esta semana y ha destacado el "gran corazón católico de España". "Regreso a Roma conmovido por el gran afecto con el que me han recibido y reconfortado por los testimonios de fe y amor a la Iglesia, expresiones del gran corazón católico de España", ha subrayado al final de la misa en Santa Cruz de Tenerife.

Con todo, León XIV se ha despedido extendiendo su pensamiento "al mundo entero y a sus heridas que hacen sufrir a pueblos enteros" y ha invitado a "alzar la mirada" repitiendo el lema del viaje que ha realizado a España entre el 6 y el 12 de junio. Según ha precisado, la "misericordia" de Dios es "la única que puede salvar la humanidad, necesitada de perdón y reconciliación para alcanzar la paz verdadera y duradera". "Queridos hermanos y hermanas, gracias de corazón, permanezcamos unidos en la oración y comunión en Cristo y la santa Iglesia", ha zanjado.

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