El exsenador de Podemos, exdiputado en la Asamblea de Madrid y colaborador habitual de programas como Directo al Grano o En boca de todos, Ramón Espinar ha vuelto a situarse en el centro del foco mediático, esta vez a raíz de un cruce en redes sociales con el diputado de Vox Carlos Flores Juberías que ha ido mucho más allá de un simple rifirrafe político.
El origen de la polémica ha comenzado por un lapsus durante su intervención en el programa Directo al Grano, de TVE. Mientras se abordaba el caso de Borja -un joven español al que han amputado una pierna tras el ataque de un tiburón durante su luna de miel-, Espinar deslizó una frase que pasó desapercibida en el momento de la emisión. “A las Maldivas solo hay que ir para ayudar a recuperarlas a nuestros hermanos argentinos”, afirmó, confundiendo las Maldivas -archipiélago en el océano Índico conocido por su atractivo turístico- con las Malvinas, objeto de disputa entre Argentina y Reino Unido y escenario de la guerra de 1982, cuya soberanía reclama Argentina.
El desliz, que nadie corrigió en el plató, comenzó a circular horas después en X -antes Twitter-, donde fue amplificado por distintos usuarios. Entre quienes aprovecharon el error estuvo Flores, que ironizó con el comentario: “Por fin hay algo en lo que coincido con ese gran experto en política internacional que es Ramón Espinar. ‘¡Maldivas argentinas!’ Oh, wait!”, ha escrito con tono sarcástico.
Espinar eleva el tono y devuelve el golpe
Lejos de dejar pasar la burla, Espinar ha respondido directamente desde su perfil oficial. “Bueno, todos tenemos lapsus”, ha señalado en primer término, para inmediatamente cambiar de plano y cargar contra el diputado de Vox: lo que no tiene todo el mundo, ha añadido, son “condenas por malos tratos”. El exdirigente de Podemos ha rematado su mensaje con un contundente “eso solo tú” y un “suéltame el brazo, fascista”, en una respuesta que ha disparado la repercusión del intercambio.
La alusión no es menor. Flores fue condenado en 2002 por un delito de violencia psíquica habitual contra su exmujer, en una sentencia firme de la Audiencia Provincial de Valencia que incluía múltiples faltas de coacciones, injurias y vejaciones. Un antecedente que Espinar ha recuperado para desactivar el intento de ridiculización y devolver el golpe en un terreno completamente distinto al inicial.