La visita de Vito Quiles a Bilbao, enmarcada en su gira por distintas ciudades españolas, ha terminado con graves disturbios, incendios, comercios saqueados y una veintena de detenidos. El agitador había anunciado un acto en las inmediaciones de la Universidad de Deusto, pero finalmente lo canceló después de que la Ertzaintza le advirtiese del elevado riesgo de incidentes. Pese a que la convocatoria no llegó a celebrarse, la tensión acumulada durante la jornada desembocó en altercados en distintos puntos de la capital vizcaína.
Según el último balance ofrecido por el consejero vasco de Seguridad, Bingen Zupiria, la jornada se saldó con 19 personas detenidas y otras tres investigadas por desórdenes públicos. Ocho de los implicados eran menores de edad. Los incidentes obligaron a movilizar a los bomberos y a reforzar los efectivos policiales con agentes procedentes de otras localidades de Bizkaia.
Los principales altercados comenzaron en el distrito de Deusto, donde ardieron vehículos y contenedores y una motocicleta de la Policía Municipal fue utilizada como barricada. Posteriormente, los disturbios se extendieron a otros puntos de Bilbao, incluidos los alrededores de la torre Iberdrola y distintas zonas del centro. La Ertzaintza intervino para dispersar a los grupos implicados y practicar detenciones.
La jornada había estado marcada desde primera hora por las movilizaciones contra la presencia de Quiles, cuya gira ha suscitado el rechazo de colectivos estudiantiles y antifascistas por el contenido de sus mensajes. Las protestas se desarrollaron durante la mañana y la tarde, mientras el campus de Deusto permanecía cerrado preventivamente. La sucesión de concentraciones, el anuncio del acto y su posterior cancelación mantuvieron la tensión en la ciudad incluso después de que el agitador confirmase que no acudiría.
Quiles utilizó sus redes sociales para cargar contra los manifestantes y criticar el cierre de la universidad, al que calificó de grave. También atribuyó las protestas a grupos violentos y antiguos miembros de ETA. Finalmente, anunció la suspensión del acto tras asegurar que la Ertzaintza le había advertido de un riesgo "muy elevado" de incidentes.
Las protestas contra la gira y el cierre de Deusto
La Universidad de Deusto decidió suspender su actividad desde las 14:00 y cerrar preventivamente el campus a partir de las 15:00, siguiendo las recomendaciones policiales. La institución recalcó que el acto de Quiles era ajeno a ella y rechazó los mensajes y comportamientos que deterioran la convivencia o incitan a la violencia.
Durante la mañana, estudiantes y colectivos antifascistas se concentraron para protestar contra la visita. Por la tarde tuvo lugar otra movilización, en la que los convocantes defendieron la respuesta organizada frente a los discursos que consideran machistas, racistas y clasistas. La convocatoria frustrada se convirtió así en el centro de una jornada que terminó muy lejos de las reivindicaciones pacíficas expresadas inicialmente por los manifestantes y que tornaron violentas un pequeño grupo, en comparación con todos los que expresaron su rechazo a los mensajes transmitidos por Quiles.
La gestión del dispositivo policial también ha suscitado críticas. Según la información publicada por elDiario.es, parte de los agentes desplegados durante el día comenzó a retirarse después de la cancelación del acto, antes de que se desencadenaran los principales altercados. El sindicato policial Erne ha cuestionado esa decisión y ha reclamado explicaciones a los responsables políticos. La organización considera que la suspensión de una convocatoria no elimina automáticamente el riesgo cuando persisten concentraciones numerosas y un ambiente de tensión.
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Condena política y cruce de acusaciones
El lehendakari, Imanol Pradales, elogió la respuesta pacífica de quienes se habían movilizado contra Quiles, pero condenó la actuación de los grupos que protagonizaron los disturbios. Calificó de intolerable el caos provocado y rechazó que la violencia pueda justificarse por cualquier reivindicación.
El alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, también condenó los hechos y calificó de "fascistas" a los responsables de los altercados. Por su parte, Zupiria aseguró que las imágenes de la jornada le habían recordado a etapas pasadas de violencia en Euskadi e insistió en que ningún objetivo justifica el uso de la fuerza.
EH Bildu se desmarcó igualmente de los disturbios. Su portavoz municipal, María del Río, expresó el rechazo de la izquierda a lo sucedido y trasladó su solidaridad a la población afectada, al tiempo que reivindicó el carácter pacífico y democrático de las movilizaciones previas.
Las diferencias políticas ya habían quedado patentes antes de los incidentes. Mientras las juventudes del PSE-EE y EGI, la organización juvenil del PNV, rechazaron la visita de Quiles, el PP vasco criticó el cierre preventivo de la universidad. Su portavoz educativa, Muriel Larrea, defendió que el agitador debía poder expresar libremente sus opiniones y atribuyó la clausura a la presión de los manifestantes. Nuevas Generaciones acusó al PNV, al PSE y a EH Bildu de mantener un discurso común.
El consejero vasco de Universidades, Juan Ignacio Pérez Iglesias, también cuestionó el cierre de Deusto y consideró desproporcionado que la presencia de una sola persona pudiera alterar la actividad de toda una ciudad.
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