Sumar se resquebraja a cada paso que no da. La voces discordantes en el seno de la coalición se reproducen rápidamente y las formaciones conformantes de la plataforma progresista empiezan a soltar la mano de un proyecto que se apaga poco a poco, a la sombra de un PSOE que domina con mano de hierro el Gobierno sin encontrarse apenas obstáculos. El último en mostrarse contrariado ha sido Antonio Maillo, coordinador federal de Izquierda Unida (IU), quien ha llamado a dejar morir Sumar, pero no para recuperar la independencia de sus siglas.

El máximo responsable de IU apuesta por montar una nueva fórmula que integre a los mismos partidos, entre los que destaca a Más Madrid, los Comunes y Movimiento Sumar, plataforma representa a la militancia ajena a los principales partidos de la coalición. En definitiva, un Sumar 2.0 con una mano de pintura y un discurso renovado y algo más contestario con las tesis más liberales de los del puño y la rosa, que no han conseguido ser frenadas por los magentas. Esta es la propuesta que Maíllo presentará a la Coordinadora Federal este sábado.  

El borrador del informe político que el coordinador federal pretende presentar ante el máximo órgano del conjunto de asamblea recoge un rebranding con fines electorales que busca responder al avance del bloque de la derecha y la extrema derecha, cada vez más indistinguibles, y despegar al espacio de un PSOE con "alma neoliberal y atlantista". La política internacional, con las agresiones patrocinadas por los Estados Unidos de Donald Trump, y las principales problemáticas nacionales, con especial énfasis en la vivienda, los salarios y la cesta de la compra, construyen la propuesta que Maíllo considera que Sumar no puede representar.

La postura de Maíllo no es nueva. El líder ya adelantó que IU y el resto de formaciones de la coalición llevan tiempo explorando un acuerdo para que la izquierda encare las próximas generales "en las mejores condiciones", no solo revalidando las alianzas actuales con formaciones dentro del grupo parlamentario (como Compromís, Més per Mallorca o Chunta Aragonesista), sino con el deseo de incorporar a más partidos. Es "evidente" que Sumar “no es un instrumento capaz de aglutinar al conjunto de organizaciones y personas conjuradas para evitar un gobierno del PP y Vox", ha terminado por distanciarse de la marca magenta.

IU aspira a levantar, quizá liderar, un proyecto alternativo que evite la "barbarie" de que la ultraderecha llegue a La Moncloa. La mejor manera, defienden, es una candidatura de unidad, a la que todas las formaciones llaman sin llegar a ceder para conseguirla, y que tenga como marca "un nombre diferente" al de los partidos, "para que no vuelva a ocurrir la confusión del todo por la parte". El nombre y la representatividad parecen los principales campos de batalla que deberán superarse en pro del frente amplio.

Primarias y mínimos programáticos

 Aparte de una nueva marca electoral que sirva de "paraguas" al conjunto de partidos, Maíllo defiende construir un programa común que cohesione y sea compatible con la "autonomía" de los partidos, establecer un método democrático de funcionamiento conjunto y definir un calendario común que permita conformar las candidaturas para las próximas generales. Unos comicios para los que IU reclama que el encabezamiento de las listas se construya a través de primarias y se eviten perfiles todopoderosos no legitimados en el apoyo de las bases y la militancia.

Entrando en materia, Maíllo llama a la izquierda a salir la "ofensiva" en vivienda, dado que de ello depende la legislatura. También apoya recuperar la presión para que España salga de la OTAN, una demanda histórica de su formación que ahora pide llevar hasta el referéndum nacional. El coordinador federal afea a la UE "parálisis vergonzante" con "tímidas" declaraciones que sitúa al continente en una posición de debilidad ante el proyecto "expansionista" de Trump con Groenlandia, que pone "en jaque" la soberanía danesa y sume a la OTAN en su mayor crisis.

En materia de financiación autonómica, el coordinador federal de IU cree que la reforma planteada por el Ministerio de Hacienda es positiva, dado que aporta "mayor solidaridad interterritorial respetando los elementos singulares de los territorios". No obstante, considera que hay margen de mejora y por ello quiere presentar enmiendas y blindar un "suelo de recursos" condicionados a la inversión de servicios esenciales y acabar con el "dumping fiscal" que, a su juicio, despliegan los gobiernos regionales del PP.

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