Uno de los hallazgos que más revuelo causó del registro a la oficina de José Luis Rodríguez Zapatero fueron las joyas que los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) encontraron en el interior de una caja fuerte. Más allá de determinar su valor, su presencia en el despacho del expresidente del Gobierno abre la puerta a varias derivadas que influyen en la investigación de la Audiencia Nacional. La secretaria de Zapatero, Gertrudis Alcázar, dividió el origen del ajuar entre herencias y regalos de viajes en su declaración ante los agentes de la Policía Nacional durante el registro.

El juez José Luis Calama solicitó una tasación preliminar a una joyería hace una semana. Este viernes, se ha conocido que el valor de las joyas se sitúa en casi 1,3 millones de euros, mucho más de lo que delcaró el entorno de Zapatero en un principio. Las pesquisas se centran ahora en determinar si las joyas se declararon correctamente, para lo que es determinante su origen.

Un ajuar de ese valor es clave en las investigaciones por blanqueo de capitales, que es uno de los delitos por los que el magistrado imputó a Zapatero el pasado 19 de mayo, precisamente el día en el que la UDEF llevó a cabo el registro. El expresidente tendrá que responder por ello en su declaración en la Audiencia Nacional, los próximos miércoles 17 y jueves 18 de junio, como imputado por liderar, según Calama, una trama de tráfico de influencias.

Conocido su valor, las joyas abren ahora dos cuestiones. La primera, por la que previsiblemente le preguntará el juez a Zapatero, es si, como dijo Alcazar a los uniformados las joyas provenían de “herencias de doña Sonsoles”, la esposa de Zapatero, y “regalos de viajes” del expresidente. Cada uno de estos dos orígenes tiene un tratamiento distinto, y requiere de una justificación documental que los agentes debieron recabar durante su registro.

Determinarlo influye por completo en la siguiente pregunta, que es la clave: si Zapatero tributó correctamente por las joyas, o si hubo una ocultación de una parte considerable de su patrimonio. De ser así, esto podría constituir un grave delito fiscal. El umbral para este supuesto, en la legislación española, se sitúa en los 120.000 euros, más de diez veces menos que el valor estimado de las joyas, por lo que si no se consigue acreditar que el expresidente declaró estas joyas por los impuestos correspondientes, se enfrentaría a consecuencias penales.

¿Herencia o regalo?

En las obligaciones fiscales que tiene que haber cumplido Zapatero con las joyas, influye enormemente su origen. Si se cumple lo que declaró Alcázar, todo está sujeto al impuesto sobre sucesiones y donaciones. La parte que el expresidente haya obtenido por herencia sería la menos importante, pues en la Comunidad de Madrid, donde reside, este gravamen cuenta con una bonificación del 99% para familiares directos —cónyuges, hijos, nietos, padres y abuelos— y del 50% para hermanos, tíos y sobrinos.

Lo que sí aumentaría la base imponible para tributar por las joyas, serían las que provengan de “regalos de viajes”. Los regalos de terceras personas se rigen también por este impuesto, por la parte de donaciones, pero no hay bonificaciones al no haber grado de parentesco, por lo que "los tipos impositivos se disparan", según expertos fiscales consultados por El País. En la Comunidad de Madrid, el tipo para estos casos oscila entre el 7,65 y el 34% del valor del bien o la cantidad de dinero regalados. Todo esto sería relevante a nivel penal en el supuesto de que Zapatero no hubiese declarado las joyas, escenario que todavía no se ha acreditado.

El patrimonio de Zapatero, también en el foco

La otra derivada en la que también influye el valor de las joyas tiene que ver con el patrimonio de Zapatero, y sus obligaciones en el impuesto pertinente. En la Comunidad de Madrid, el valor mínimo para tributar por este gravamen es de dos millones de euros, y el ajuar del expresidente ya supone un 65% de esa cantidad. Habría que sumarle el resto de bienes muebles e inmuebles a su nombre, pero en cualquier caso, hasta los cuatro millones de euros hay una bonificación del 100% en la región. Esto quiere decir que tendría que haber declarado esos bienes, pero no haber pagado ninguna cantidad por ellos.

Sin embargo, si la riqueza de Zapatero supera ese umbral, entra en juego el impuesto sobre las grandes fortunas. Los expertos consultados por el citado medio apuntan a que lo determinante será cuánto sumen a su patrimonio las joyas, que se deben declarar en esta suma al no tratarse de un ajuar doméstico, ya que los agentes lo hallaron en su lugar de trabajo. “Con 1,3 millones no declararías, pero si lo añades al resto de patrimonio que se prevé que tienes y que estás declarando, puede haber una parte de fraude”, apunta uno de ellos.

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