El que fuera ministro de Consumo y coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Alberto Garzón, ha lanzado su nuevo libro, el cual ha presentado en una charla con ElPlural.com. La guerra por la energía. Poder, imperios y crisis ecológica es un amplio trabajo académico en el que el ahora investigador en el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona recorre la historia para analizar cómo la lucha por las fuentes energéticas ha guiado la evolución de las sociedades hasta la más inmediata actualidad.

Una pugna con un elevado coste medioambiental que paga el planeta y la población mundial, con especial afectación en los países pobres y las clases trabajadoras. El contexto geopolítico, con Donald Trump asaltando Venezuela y secuestrando a su presidente por petróleo o lanzándose a por Groenlandia y sus minerales críticos, no ha podido ser más propicio para el lanzamiento de la obra y Garzón no lo deja pasar. Contesto pasado y presente, causas y causantes, consecuencias y afectados, diferentes escenarios a futuro y posibles soluciones se esconden entre sus 512 páginas.

EEUU somete al mundo: ¿Qué hará Europa?

“Trump es la encarnación de una realidad estructural”, defiende Garzón en su conversación con este periódico, huyendo de las tesis personalistas o de locura que erróneamente buscan explicar comportamientos como el actual líder estadounidense. Nada más lejos de la realidad, su forma de actuar “tiene que ver con que han sido el poder hegemónico desde la II Guerra Mundial e impusieron unas reglas internacionales económicas, como el libre comercio, que favorecían a su economía y sus empresas” y la irrupción de China, que pone en riesgo ese orden, no gusta en la Casa Blanca, ni a Trump ni otrora a Obama.

“Hay elementos estructurales que nos ayudan a entender las disputas por la división internacional del trabajo y en la economía mundo, que son por los recursos naturales, la energía y los elementos que necesitan las sociedades contemporáneas para reproducirse en el tiempo”, apunta el exministro. A la par, China avanza en el dominio internacional a través de un expansionismo comercial y un dominio productivo, mientras que Rusia presiona con sus fuentes de energía. Tres potencias enfrentadas por el liderazgo mundial de los recursos que garantice más que su supervivencia, a costa de que el resto puedan perecer.

Y mientras tanto, qué hacen los Veintisiete del viejo continente. “La UE es profundamente vulnerable porque depende militarmente de EEUU, económicamente de China y energéticamente de Rusia. No somos una región unificada ni autónoma”, lamenta el exlíder de IU. “La Unión Europea tiene que decidir si quiere ser un actor o quiere ser el plato que se van a comer los grandes. Y ahí, para ser un actor, necesita autonomía energética, autonomía económica y autonomía militar”, defiende, llamando a desarrollar una política industrial propia, evolucionar energéticamente y contar con un ejército propio.

Sobre el aspecto militar, el experimentado exparlamentario considera que, de abandonar la OTAN, será Estados Unidos quien dé este paso antes de que siquiera se lo plantee cualquier otro país de la Alianza Atlántica. “Por lo tanto, todos los caminos conducen a la conclusión de que la Unión Europea, si quiere seguir existiendo como actor político en la división internacional del trabajo, primero tiene que ser autónoma, tiene que conseguir una unidad política y tiene que hablar de tú a tú con otras partes del sur global.

Soluciones socialista y superación del capitalismo

“¿Cómo podemos actualizar el pensamiento de la izquierda clásica, que siempre ha teorizado el mundo y ha intervenido en él a través de una cosmovisión donde parecía que el único conflicto era el capital-trabajo, para sumar la dimensión ecológica como elemento integral?”, se pregunta también Garzón en su libro. Algunas de las recetas dadas beben de las tradiciones socialistas y persiguen “una sociedad donde la gente tenga salarios, tenga vivienda, tenga educación, tenga sanidad sea compatible con los límites del planeta”.

El ecosocialismo es la propuesta del exministro. “Necesitamos desarrollar una transición energética que entienda que va a haber costes. Si tienes que dejar de depender de los combustibles fósiles, las industrias de combustibles fósiles van a desaparecer. Tienes que compensar, pero no a los propietarios, sino a los trabajadores del carbón, el gas natural, el petróleo o las industrias accesorias”, presenta. Si bien la colisión entre sectores y territorios está garantizada. “Son costes que vas a tener que ir asumiendo como pago por poder realizar la transición energética”, añade.

La cuestión es cómo gestionas esos costes. Evidentemente, si no los gestionas, te encuentras con las hipocresías descritas como que el discurso oficialista que te diga que tienes que usar pajita de cartón, pero tienes al que te lo está anunciando, a la vez, viajando en un avión privado todos los días”, ahonda Garzón. No obstante, esto resulta “imposible” dentro del capitalismo. “El capitalismo funciona regido por la maximización de ganancia y que no entiende de ninguna otra lógica. Es una fuerza inconsciente”, señala en su libro y explica a ElPlural.com.

“Es una fuerza en la que el dinero se va donde más se rentabilice, donde más se pueda valorizar. Entonces, eso no entiende de ecología, no entiende de límites, no entiende de física, no entiende de nada de todo eso. Es simplemente una lógica muy sencilla y destructiva. Nosotros tenemos que cambiar esa fuerza inconsciente por una fuerza consciente”, hace un llamado a la izquierda, a la que pide unidad. Una puerta más que abre en su libro y en la entrevista concedida a este periódico.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover