Javier Ortega Smith ya conoce cuál será su futuro inmediato en el Congreso después de romper definitivamente con Vox. El Grupo Mixto ha decidido conceder al antiguo número dos de Santiago Abascal el mismo tratamiento parlamentario que aplicó a José Luis Ábalos cuando el exministro fue apartado del Grupo Socialista: permanecerá integrado formalmente en este conglomerado, pero sin participar en el reparto ordinario de intervenciones e iniciativas.
El diputado, uno de los fundadores de Vox, comunicó el 17 de julio su salida del grupo parlamentario tras meses de enfrentamiento con la dirección. Para entonces, la formación ya le había retirado sus principales responsabilidades y lo había expulsado definitivamente del partido. Ortega Smith acusó a Abascal de dirigir una organización “secuestrada” por una cúpula que, a su juicio, había traicionado sus valores fundacionales. La ficha oficial del Congreso ya lo sitúa como miembro del Grupo Mixto desde esa misma fecha.
Su desembarco lo obliga ahora a compartir grupo con los cuatro diputados de Podemos y los representantes de BNG, Coalición Canaria, UPN y Compromís. Sin embargo, sus nuevos compañeros no lo consideran un integrante de pleno derecho, sino una suerte de diputado no adscrito de facto, pese a que esa figura no está regulada en el Congreso como sí ocurre en numerosos parlamentos autonómicos y corporaciones municipales.
Sin voz en el Pleno ni cupo propio
La decisión supone que Ortega Smith no contará con tiempo para intervenir en las sesiones plenarias ni podrá utilizar el cupo del Grupo Mixto para presentar proposiciones de ley, proposiciones no de ley, mociones o interpelaciones. Su margen de actuación individual quedará reducido principalmente a las preguntas escritas al Gobierno, un derecho personal de todos los diputados que no necesita la firma del portavoz parlamentario.
El precedente elegido es el de Ábalos y también el de Pablo Cambronero, que llegó al Mixto en la legislatura anterior después de abandonar Ciudadanos. En ambos casos, los parlamentarios conservaron su escaño, pero quedaron excluidos del reparto político acordado entre las formaciones que integraban el grupo.
El trato es diferente al recibido por Àgueda Micó cuando abandonó voluntariamente Sumar para incorporarse al Mixto. En su caso, los partidos reorganizaron las portavocías de las comisiones para darle espacio, le permitieron registrar iniciativas y la incluyeron en los tiempos de intervención de los plenos, también en los debates con Pedro Sánchez.
Ortega Smith sí ocupará la portavocía de la Comisión de Peticiones, el mismo destino que recibió Ábalos. Se trata de un órgano de escasa exposición pública, cuyas reuniones se celebran a puerta cerrada y en el que rara vez se producen votaciones. El antiguo dirigente de Vox tampoco cambia únicamente de grupo: ha sido ubicado en el escaño que ocupó el exministro socialista y utilizará también su antiguo despacho.
Su sueldo apenas cambiará
El paso al Grupo Mixto no modificará sustancialmente los ingresos de Ortega Smith. Como todos los diputados, percibe una asignación constitucional de 3.366,99 euros mensuales, a la que se añade una indemnización de 1.032,38 euros por haber sido elegido en Madrid. La portavocía de la Comisión de Peticiones lleva aparejado un complemento de 1.252,04 euros al mes por gastos de representación.
Además, el Congreso concede a cada grupo una subvención fija de 30.346,72 euros mensuales y otra variable de 1.746,16 euros por diputado. Esta última cantidad se incorporará a los recursos administrados por el Grupo Mixto, pero no se entrega directamente a Ortega Smith: tiene carácter finalista y debe destinarse a la actividad parlamentaria, como la posible contratación de personal de apoyo.
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