Los vínculos entre Vox y el sionismo se han convertido en toda una relación política sostenida que también guarda relación en lo orgánico y, quizás, en lo financiero. En los últimos años, este acercamiento se ha intensificado hasta situar al partido de Santiago Abascal como uno de los aliados más firmes de Israel en el panorama político europeo, especialmente en el contexto de la guerra en Gaza.

En lo político, la sintonía es evidente. Uno de los hitos más significativos fue la reunión de Santiago Abascal con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en Jerusalén en 2024, en plena ofensiva sobre la Franja. Aquel encuentro no fue meramente simbólico: sirvió para escenificar un alineamiento total con la estrategia del Gobierno israelí. Vox ha defendido de forma reiterada el “derecho de Israel a defenderse” frente a Hamás, incluso en los momentos de mayor presión internacional por el elevado número de víctimas civiles en Gaza. Esta posición ha sido constante tanto en declaraciones públicas como en su actuación institucional.

De hecho, el apoyo de Vox a Israel no se limita al discurso. En el Parlamento Europeo, el partido ha votado de forma abrumadora a favor de las posiciones alineadas con el Gobierno israelí, alcanzando porcentajes cercanos al 99% en resoluciones relacionadas con Oriente Próximo. Esta fidelidad política ha convertido a Vox en uno de los principales apoyos de Tel Aviv dentro de las instituciones europeas, muy por encima de otros partidos conservadores.

El acercamiento ha tenido también una traducción diplomática. En 2025, el Gobierno israelí decidió levantar el veto histórico que mantenía sobre el partido desde su fundación, derivado del veto impuesto a las fuerzas de extrema derecha, a las que hasta ese momento excluía por sus resabios antisionistas. Así, la Embajada de Israel formalizó relaciones con Vox por orden de su Ministerio de Exteriores. La decisión se enmarcó en una estrategia más amplia de Israel para reforzar alianzas con formaciones que respaldaban su actuación en Gaza y su agenda internacional. De hecho, ese mismo año, el partido de Netanyahu, el Likud, estrechó lazos con la internacional ultraderechista impulsada por Abascal, consolidando una red política compartida.

Más allá de la esfera institucional, el vínculo también se articula en el plano orgánico, donde entran en juego asociaciones y lobbies que operan en España en defensa de Israel. Un claro ejemplo es el de las hermanas Reigía, implicadas en una de las crisis internas de Vox. Por un lado, Rosa Reigía es la vicepresidenta de ACOMla principal asociación lobista y proisraelí en España, que calificó a Carla Toscano, concejal madrileña que se ha desmarcado en varias ocasiones de la línea oficial del partido sobre Israel, de "filonazi". Por el otro, Marcela Reigía forma parte del Comité de Garantías de Vox, un órgano interno clave encargado de dirimir cuestiones disciplinarias dentro del partido y quien, por lo tanto, debe resolver si se expulsa definitivamente a Toscano de Bambú.

Aunque la concejala había marcado distancias con la línea oficial de Vox sobre Israel en varias ocasiones, la última polémica, que supuso su suspensión de militancia, estalló cuando compartió una noticia sobre la situación en Taybeh, el último pueblo "completamente cristiano" de Cisjordania. La de Vox denunció "el asedio incesante por parte del Estado de Israel contra nuestros hermanos católicos" y ACOM reaccionó con las siguientes palabras: "La bala que va a esquivar Vox sacándose a esta filonazi de encima". Toscano respondió reivindicando que "el señalamiento del lobby sionista" era "una medalla y un honor" para ella.

En lo financiero, comienzan a abrirse las incógnitas. A Vox ya se le acusó de financiarse a través de un banco vinculado al Gobierno ultra del húngaro Viktor Orbán, principal apoyo de los hebreos en Europa. De hecho, en septiembre de 2024, la formación reconoció haber recibido 9,2 millones de euros de esta entidad participado por el Estado, el Magyar Bankholding (MBH), el segundo del país, para financiar las campañas electorales generales y municipales de 2023. En concreto, entre 2023 y 2024, Vox llegó a recibir más de 13 millones de euros en créditos de esta banca.

Ahora, el exvicepresidente de Castilla y León, Juan García-Gallardo, ha deslizado la existencia de posibles vínculos financiaron con el Ejecutivo de Benjamin Netanyahu: "Negocia la financiación, que la han tenido que obtener, qué casualidad, de Hungría, negocia con el señor Netanyahu, a donde se fueron en mitad de las elecciones europeas en el año 2024, y yo entiendo que es legítimo que los espectadores hagan la pregunta: ¿Qué relación une al entrono de Vox con el entorno del Gobierno de Netanyahu para que Vox nunca pueda discrepar de ni una sola decisión de ese Gobierno, aunque algunas sean notoriamente cuestionables?".

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