El sabor agridulce que todavía, este lunes, queda en las gargantas de los líderes, militantes y votantes de Vox responde al fracaso de las expectativas. La extrema derecha ha obtenido en Castilla y León su resultado más alto en unas elecciones, consolidándose como tercera fuerza con 14 escaños y un 18,92%. El candidato Carlos Pollán se ha mostrado satisfecho, celebrando haber alcanzado el “techo de cualquier elección” y ser necesario para las aspiraciones de Alfonso Fernández Mañueco, pero el crecimiento es de tan solo un sillón y un 1,3%, lejos de lo que preveían las encuestas.

Las semanas previas y los subidones disfrutados en los dos territorios ya sondeados (Extremadura y Aragón) hacían pensar a los de Santiago Abascal que volverían a tener una noche de fiesta en Castilla y León, territorio en el que la formación dio el primer golpe encima de la mesa hace ya cuatro años. Por aquel entonces, Juan García-Gallardo subió de 1 a los 13 escaños (17,64%) y desde Vox sabían que sería diferente experimentar un ascenso meteórico, pues el suelo ya era muy elevado. Lo que no se esperaba es que su techo fuese tan bajo.

Abascal diciendo que baten récords, con cara de funeral

Pero por si esta sensación no había quedado clara, García-Gallardo ha metido el dedo en la herida. “El bipartidismo está hoy de fiesta. Hace cuatro años, quienes estábamos de fiesta éramos nosotros”, ha compartido el que fuera líder de Vox en el territorio y uno más de la larga lista de purgados del partido. “Abascal diciendo que baten récords, con cara de funeral. Falsa euforia. Normal”, ha insistido, recordando que estos resultados se han producido en el mejor momento de tendencia para Vox. “Exitazo”, ha ironizado.

Abascal vuelve a quedar tercero (en León, provincia del candidato, cuarto) a pesar de competir contra un líder del PP que no entusiasma ni a los suyos y a pesar de no tener rival en su espacio político, como sí tienen sus homólogos en Francia, Italia, Polonia, Hungría, etc.”, ha zanjado su análisis, lanzado severos reproches al que fuera su jefe, a quien ha defendido su sustituto.

Pollán es consciente del desinflamiento del globo, pero no ha querido comprar este marco. En vez de eso, ha preferido alagar al líder nacional, inmerso en una purga interna, en cuanto ha tenido un micrófono delante. "Ha levantado este partido de la nada" hasta llegar a ser la tercera fuerza política en España, al tiempo que "el político más atacado por los medios y el resto de partidos, y el más querido por los españoles", ha pronunciado el candidato de Vox.

¿El 20%, techo de Vox?

El 20% es la barrera que perseguían los ultras, su superación es la aspiración de Abascal desde hace años, y los sondeos de los días previos pronosticaban que esta era la plaza más viable para ello. Pero no ha sucedido y no por poco, lo que ha condicionado la celebración. Es más, desde la ultraderecha y sus altavoces mediáticos apuntan al Se Acabó la Fiesta (SALF) de Alvise Pérez, formación a la que culpan de haberles hecho perder 3 escaños con su 1,40%.

No obstante, Abascal ha evitado comprar esta línea discursiva y ha sacado pecho por los resultados de su formación, poniendo el foco ya en tierras andaluzas, donde la batalla con Juan Manuel Moreno Bonilla será más complicada. "Se demuestra que, a pesar de los innumerables y constantes intentos no hay techo para Vox", ha reaccionado el cabeza del partido a los resultados, los cuales ha atado a los otras dos Comunidades Autónomas escrutadas y, en conjunto, a lo que decidan desde Madrid.

"A partir de mañana, tres regiones españolas esperan urgentemente un cambio de rumbo, y lo van a tener, podemos garantizarlo, pero no nos hablen y no nos pregunten por los sillones, los puestos en el gobierno o relatos políticos", ha pronunciado. El líder de Vox ha mantenido congeladas las negociaciones en Extremadura y Aragón hasta que se superasen los comicios de este domingo, pero no podrá sostener la estrategia de cara a Andalucía, que acudirá a las urnas a comienzos de junio, por los tiempos legales.

El ultraderechista ha insistido, en línea con su candidato, en que la formación está preocupada en primer lugar por "las medidas concretas" y no por los sillones. Así, ha asegurado que todas las negociaciones para hacer presidentes a los barones del Partido Popular (PP) se centrarán en abordar "medida a medida" y en "plazos de cumplimiento”, buscando asegurar que el voto de los extremeños, aragoneses y castellanoleoneses "sea respetado", en línea con lo defendido en las últimas semanas. En este contexto, ha avanzado que Vox será "implacable" en la defensa del interés general y de los españoles.

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