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La cita en octubre en Oviedo es ineludible para la Familia Real. Los Premios Princesa de Asturias se han celebrado este viernes en el Teatro Campoamor a partir de las 18:30 horas, donde los monarcas españoles han hecho entrega a los galardonados destacados en materias de cultura, deportes, ciencias sociales y pensamiento internacional. Después de la entrega de los diplomas y reconocimientos, entre los protagonistas la cantante y autora Patti Smith, el futbolista Leo Messi, el escritor Julian Barnes o el estudio japonés de animación Studio Ghibli, tanto la princesa Leonor como el rey Felipe VI han pronunciado sus respectivos discursos ante los asistentes a la ceremonia.
El jefe del Estado ha basado buena parte de su discurso al fin de la ceremonia sobre las bondades de la democracia en tiempos complejos, así como el auge de la inteligencia artificial en la vida de todos; todo ello en base al concepto de la experiencia humana. "La democracia requiere compromiso diario, cívico y exigente de un cuidado de sus formas e instituciones para seguir garantizando nuestra convivencia, la búsqueda del bien común que equilibre los legítimos intereses de todos", ha defendido.
A su vez, ha valorado el sistema democrático como "una experiencia, un aprendizaje" del que España ha aprendido en las últimas cinco décadas: "Recordemos que un proceso complejo basado en la generosidad y altura de miras, la Transición, nos permitió pasar pacífica y admirablemente, de la dictadura a las libertades. Un proceso cimentado en una Constitución capaz de acoger a todos los españoles sin distinción alguna, desde entonces, el camino sigue adelante, se renueva año tras año y nos obliga a ser humildes, estar alerta y la voluntad de aprender y mejorar", ha proseguido al respecto.
Felipe VI invita a "darnos tiempo" y "tener paciencia" ante el auge de la inteligencia artificial
En conjunto, el discurso del monarca ha seguido el hilo de los tiempos que corren ante una realidad ineludible: la presencia de la inteligencia artificial en la cotidianidad de todos, tanto por los riesgos que conlleva como por las facilidades que ha brindado en distintos ámbitos en los últimos tiempos. "El valor de la experiencia en un mundo que marcha al dictado del bombardeo informativo, en el que la inteligencia artificial nos parece eficaz e inmediata, más fiable incluso que la humana", ha asegurado.
Una realidad de la que ha situado que los premiados de este año "desarman al demostrar que sólo con esfuerzo y constancia, el talento puede convertir su potencial en realidades tangibles y duraderas", poniendo así en valor la creatividad y el saber humano antes que la tecnología. "El proceso artesanal que va del 'yo' a la sociedad, del potencial al resultado, requiere tiempo. A veces desemboca en una gesta deportiva, una gran novela o un hallazgo científico, pero no siempre sucede así. A menudo resultan algo bien hecho, una obra útil para la sociedad, a personas anónimas debemos esa obra a lo bien hecho", ha defendido.
El monarca ha reconocido que la inteligencia artificial ha demostrado que es capaz de absorver el conocimiento humano "y devolverlo con una inmediatez asombrosa", pero ha lanzado una reflexión con la que ha llamado a preguntarse si sería capaz de hacer realidad el efecto contrario: "De aprender a través del paso del tiempo conciliando gradualmente como hacemos los seres humanos el conocimiento con el aprendizaje moral que solo pueden dar la edad, la consideración por los demás y la experiencia".
En este punto, ha abogado por no hacer caer la sensibilidad humana, la creatividad en su máximo explendor: "Necesitamos darnos tiempo para obtener resultados y llegar a metas, también paciencia, sobre todo en este mundo de aceleración tecnológica. Tenemos mucho que ofrecer y ofrecernos, démonos tiempo y confianza para llegar a la mejor versión de nosotros mismos".
De Clarín a Borges
Desde una postura más cercana, en el discurso del rey también ha destacado su sintonía y orgullo por su hija, la princesa Leonor, quien "sigue dando pasos firmes como Presidenta de Honor de la Fundación mientras se forma y acumula experiencias valiosas", al igual que su hermana, la infanta Sofía, en su respectiva formación académica en el extranjero.
Al inicio de sus palabras, Felipe VI ha mencionado a uno de los grandes de la literatura española: Leopoldo Alas Clarín, quien impulsó la construcción del Teatro Campoamor que alberga cada año los galardones reales. En este punto, ha parafraseado una de sus citas más célebres: "Las lecciones del mundo están hechas en un idioma del que no se puede traducir nada, la experiencia". Una frase que, a juicio del monarca, "define con justicia el rasgo que compartten nuestros premios, una rica experiencia de aprendizaje, que no se puede transferir ni explicar, sólo vivir".
Al término de su discurso, también ha querido recordar la figura del escritor argentino Jorge Luis Borges, a quien le preguntaron sobre el oficio del escribir y contestó: "Escribir es soñar y uno tiene que tratar de soñar sinceramente".
Bajo estas reflexiones, Felipe VI ha situado los Premios Princesa de Asturias como "el testimonio de la admiración y gratitud" a los premiados, por demostrar todos ellos, en sus respectivos campos del conocimiento, "lo alto que puede volar la inteligencia unida al esfuerzo, valores y creatividad; al espíritu humano".
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