El presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, se sienta este martes con el empresariado catalán en la reunión del Cercle d’Economia en un momento en el que el líder de los populares busca en los socios del Gobierno que retiren su apoyo al Ejecutivo y apoyen la moción de censura ante la "situación insostenible" tras los últimos casos de corrupción que han salpicado a Moncloa.

En la que es la 41 edición de este encuentro con los empresarios catalanes, Feijóo fija en ella un intento por tratar de acercar posturas con Junts después de que su portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras, asegurara que no tenían esta opción "sobre la mesa". "Nosotros no estamos aquí para poner y sacar gobiernos españoles", añadió. Un día antes de que participe en este encuentro el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este martes será el máximo responsable de los populares quien vuelva a elevar la presión para retirar los apoyos al Ejecutivo central, ante lo que considera una situación "límite". En esta línea, este lunes el líder del PP ya advirtió a los socios que él ofrece "decencia" y "elecciones" y mostró su disposición a seguir en esta senda para comprobar si sus movimientos se quedan en "una burla" o son "consecuentes". "Parece ser, quiero ser optimista, que hay algún movimiento por ahí porque desde Vox al PNV, pasando por Junts, UPN y CC, 184 diputados estamos pidiendo elecciones anticipadas inmediatas", lanzaba este lunes.

Sin embargo, la de este martes no es la primera ocasión en la que Feijóo acerca posturas con el empresariado catalán. El pasado 28 de noviembre, el líder de los populares pidió en un acto organizado por Foment del Treball que este sector le brindara su apoyo defendiendo que le faltaban votos de los "suyos" para que saliera adelante una moción de censura contra Sánchez. "En esta sala seguro que hay muchas personas que han votado a Junts, no sé si hay muchas o pocas que han votado a ERC, pero estoy convencido de que la mayoría de personas no comparten la deriva económica, legislativa, ni siquiera ética que está siguiendo el Gobierno", sostuvo. Asimismo, añadió que ganas para presentar la moción de censura no le faltaban, sino que lo que le faltaban eran votos de “los suyos”, en referencia a los neoconvergentes.

Al margen de este nuevo encuentro con el empresariado catalán, fuentes del equipo de Feijóo confirmaban recientemente que el líder del PP está dispuesto a tener "más presencia" tanto en Cataluña como en el País Vasco ante la existencia de "un electorado de centroderecha que no quiere un Gobierno corrompido". "Hay margen de crecimiento en esas comunidades autónomas y una ventana de oportunidad cuando hay un bloque que tiene que desmarcarse ante lo que está ocurriendo", sostienen desde Génova, en alusión a los casos de corrupción que se han conocido en las últimas semanas. Al hilo de todo ello, desde la dirección del PP recuerdan además que perdieron escaños en Girona y Lleida por pocos votos, a la vez que subrayan que si hay capacidad de crecer hay que ir a por esos diputados en las próximas elecciones generales.

Vox eleva la presión sobre el PP

De forma paralela a todo ello, el vicepresidente y secretario general de Vox, Ignacio Garriga, instaba este lunes al PP a sentarse con Junts y PNV para presentar la moción de censura. "De nada sirve ir paseándonos por los platós diciendo lo importante que es la moción sin hacerlo posible", defendía Garriga.

En este orden de cosas, el vicepresidente de la formación de extrema derecha insistía en que la pelota está en el tejado del PP y que Vox "entiende" que hacer uso de esa herramienta parlamentaria es "lo idóneo" para que los ciudadanos escuchen un proyecto "alternativo" al del PSOE. "A partir de ahí, es Feijóo el que tiene que hablar con los grupos parlamentarios para alcanzar la mayoría", haciendo hincapié en que "de nada sirve pasearse por los platós y hacer canutazos diciendo lo importante que es la moción sin hacerla posible".

De esta forma, Garriga aludió a Junts y PNV, los dos grupos que han cuestionado la continuidad de Sánchez en La Moncloa, pero rechazan la vía de una moción impulsada por el PP para desalojarlo y rechazan a Vox, sin el cual no podría salir adelante. El vicepresidente y secretario general de Vox añadió que su formación "no tiene nada que hablar con Junts y nunca han tenido interlocución", pero defendió la "coincidencia puntual" en alguna votación, como ya ha ocurrido en el Congreso.

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