El ciclo electoral, que se alargará hasta el verano de 2027, se inició a finales de 2025, con las elecciones de Extremadura. El Partido Popular (PP), con María Guardiola a la cabeza, se impuso, pero no como buscaba, pues su dependencia de Vox no hizo más que aumentar. Unos resultados que se han replicado, con mayor o menor resistencia de la izquierda, en Aragón, primero, y Castilla y León, después. La alianza de los conservadores con Vox se da por sentada, pero los tiempos se han alargado más de lo que gustaría a Génova 13.
La extrema derecha, que pilota las negociaciones autonómicas desde Madrid, ha optado por dilatar los procesos negociadores, ante la incapacidad de los de Alberto Núñez Feijóo de desbloquearlos. Una situación que, hace algo más de un mes, terminó por desesperar a la dirección nacional, que optó por seguir la estrategia ultraderechista de insertarse en las conversaciones territoriales. El secretario general del PP, Miguel Tellado, ha sido el elegido para representar este papel y su incursión parece estar surtiendo efecto, aunque no termina de gustar a Santiago Abascal.
Este miércoles, el número dos y hombre fuerte de Feijóo se ausentaba de la importante cita en el Congreso de los Diputados para acudir a un encuentro en Mérida, acompañado del secretario general del PP extremeño, Abel Bautista, y con el apoyo telemático de la jefa de Gabinete de Feijóo, Marta Varela. Del otro lado se sentaron Óscar Fernández, portavoz de Vox en la Asamblea de Extremadura; Montserrat Lluís, secretaria general adjunta; José María Figaredo, portavoz nacional de Economía, Energía y Desregularización; y Carlos Hernández Quero, portavoz nacional de Vivienda.
La reunión fue muy fructífera y de ella empezaron a emanar tesis de un acuerdo inminente, con el apartado programático prácticamente cerrado y a espera de cerrarse el reparto de las consejerías y vicepresidencias. "Salimos satisfechos porque creemos que podemos ser optimistas de cara al futuro", trasladaba el representante extremeño de Vox, quien no obstante subrayaba que "todavía no hay ningún tipo de acuerdo" y que "no lo ha habido en ningún momento hasta ahora". “Existe predisposición” y se han experimentado “avances”, reconocían, gracias a la reencontrada “sintonía”.
"Si tenemos que esperar 10 horas más o un día más, no importa, mientras haya un buen acuerdo para los extremeños, que garantice que realmente el cambio, que todavía no ha llegado, llegue a Extremadura", apuntaba Vox. Todavía queda tiempo para que se cumpla el límite antes de que deban repetirse las elecciones, 3 de mayo, pero la cercanía de las elecciones en Andalucía, 17 de mayo, y el inminente comienzo de su campaña electoral, a las 00:00 horas del 1 de mayo, meten prisa al PP.
Extremadura es el territorio que más urge, pero el PP tampoco quiere que Aragón y Castilla y León se demoren, por lo que se marcan las semanas posteriores a la Semana Santa como fechas clave, sobre todo para los dos primeros territorios, pudiendo dar un poco más de tiempos a los castellanos y leoneses. Por ello, es más que probable que abril sea un mes de petate y manta para Tellado, el elegido por Feijóo para guiar las negociaciones y evitar que la izquierda, especialmente María Jesús Montero, pueda utilizar este guirigay para medrar en las elecciones andaluzas.
Un perfil que no busca a Vox, pues le acusan de ser la figura incendiaria dentro de Génova 13 y responsable de dar fuerza a los escándalos de financiación y corruptelas que cercan a la extrema derecha, aunque son ex altos cargos los que están protagonizando las principales denuncias. No obstante, los de Abascal tampoco quieren llegar a Andalucía con una imagen de inoperancia y bloqueo, pues podría ser por Juan Manuel Moreno Bonilla para reclamar el voto útil e intentar reeditar su mayoría absoluta, reduciendo a Vox a la inoperancia.
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