José Luis Rodríguez Zapatero, Santos Cerdán y Leire Díez, José Luis Ábalos y Koldo García, David Sánchez y Begoña Gómez. Todo ellos volverán al Congreso de los Diputados este miércoles, a través de las intervenciones de Partido Popular (PP) y Vox, apenas 48 horas después de que el Papa León XIV pronunciase su histórico discurso desde la tribuna de la Cámara Baja. La sesión de control al Gobierno derrochará dureza y fango, como viene siendo habitual desde hace años, y volverá a ubicar la pugna judicial y el intercambio de reproches a cuenta de la corrupción por encima del pontífice.
Lejos quedan los aplausos conjuntos al discurso del obispo de Roma de las derechas, pese a la defensa de la inclusión y el trato igualitario a las personas migrantes, y las izquierdas, que decidieron obviar el ataque al aborto y la eutanasia. Y eso que León XIV aún no ha puesto rumbo al Vaticano, para lo que todavía habrá que esperar dos días, sino que se encuentra pronunciando declaraciones del mismo calado en Barcelona, antes de poner rumbo a Canarias, la última parada de su gira.
Abandonada la capital, al Partido Popular le da igual que el Papa siga en España y va a recuperar su dureza, algo que han confirmado fuentes de la propia formación. Las alusiones al discurso de León XIV por parte de todos los presentes se dan por sentadas, pero serán una mera instrumentalización en la estrategia de cada contendiente. "El miércoles hay sesión de control y el PP no va a dejar de hablar de un calendario judicial que es extraordinariamente duro para el Gobierno. Eso es hacer oposición”, trasladan desde Génova.
El encargado de dar comienzo a las hostilidades será, como de costumbre, el líder de la del PP, Alberto Núñez Feijóo. “¿Cuántos atropellos más necesita cometer antes de devolver la voz al pueblo?”, versa la pregunta registrada en el orden del día, pero, como también es habitual, se esperan muchos añadidos. Es más, el partido ya desliza que la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a quien va dirigida la pregunta, en un festival de música el sábado pasado estará presente en algún momento.
"En pleno follón", reprocha Génova, el jefe del Ejecutivo cogió "un Falcón para ir al Primavera Sound", aunque esto no alteró en nada su agenda con el Papa. La encargada de sacar este tema a la palestra, de no ser Feijóo, podría ser la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, quien también tiene registrada una pregunta, que irá dirigida al vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo. Si bien la cuestión oficial –“¿piensa responder a alguna pregunta?”- no permite adelantar por dónde irán sus tiros.
Más clara es la dirección que tomará el secretario general del PP, Miguel Tellado, quien preguntará al ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, “cuál ha sido su participación en relación con las tramas de corrupción de este Gobierno”. Una línea similar a la que seguirá la portavoz adjunta, Cayetana Álvarez de Toledo, que trasladará al mismo interlocutor, si “¿tiene España un Gobierno contra el Estado?”.
Vox trabajará algo menos en esta materia y se ceñirán a una pregunta de su portavoz, Pepa Millán, a Bolaños. “¿Considera que hay un complot judicial contra el Gobierno?”, le expondrá al ministro de Justicia, buscando rebatir las denuncias de lawfare que se han ido deslizando por parte de miembros del Ejecutivo. José María Figaredo también hará aparición, pero centrará su intervención en la materia económica que ya le ha costado un rapapolvo en múltiples ocasiones.
Migración y el Papa
Cabe esperar que los miembros del Ejecutivo intenten desembarazarse de los ataques con menciones a León XIV, sobre todo centradas en su pronunciamiento sobre la migración y el choque que este supone con la prioridad nacional de PP y Vox. Desde el PP lo esperan y su portavoz nacional, Borja Sémper, ya ha adelantado cuál será la estrategia de defensa en esta materia. “Somos un partido de corte humanista que ancla su manera de entender la política en el humanismo cristiano", trasladaba hace escasas horas.
"Y nosotros queremos la dignidad del ser humano, independientemente de donde haya nacido, cuál sea su religión, su orientación sexual u origen", añadía, asegurando que las personas inmigrantes que vienen a España "buscando un futuro mejor merecen ser tratadas con dignidad". Tesis que Semper considera choca con la “no política de inmigración del Gobierno”, pero no con la prioridad nacional: “Creemos que en un momento como el actual independientemente de donde haya nacido un ciudadano lo que tiene que demostrar es arraigo y reciprocidad”.
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