Antes de que la Fiscalía de la Audiencia Nacional decidiera archivar la causa contra Julio Iglesias por la falta de jurisdicción en España, continuaron saliendo a la luz informaciones sobre las condiciones que habrían tenido las exempleadas del cantante: sin contrato ni alta en la Seguridad Social, con jornadas de más de 12 horas, casi sin posibilidad de libranza o de salir fuera de la casa en la que se encontraban. Además, el cantante trajo a estas empleadas a España con visados de turista, motivo por el que el Ministerio de Exteriores ha abierto ahora una inspección.
Exteriores ha abierto una inspección de oficio para aclarar lo sucedido con los visados de turista con los que Julio Iglesias trasladó a varias trabajadoras de República Dominicana a España en 2021, según ha informado elDiario.es, mismo medio que publicó estas condiciones laborales que habrían vivido las empleadas.
El cantante enviaba el 6 de julio de 2021 una carta dirigida al consulado español en República Dominicana para solicitar ayuda “con la tramitación de los visados Schengen” para distintas empleadas que quería trasladar a su casa de de Ojén, cerca de Marbella: "Querido Consul [sic], por medio de la presente, solicito tu ayuda en la solicitud de los visados Schengen para mis empleados (personal interno) que estarán viajando a España en los próximos días para atender a mi familia", arrancaba la misiva.
“Tras tener conocimiento de la información se inició una inspección por la Inspección General de Servicios”, han asegurado desde Exteriores, encontrándose el procedimiento aún en fase de recopilación de información.
Los visados expedidos fueron Schengen tipo C, es decir, permisos de corta estancia para viajar a la Unión Europea que permiten visitas por tratamientos médicos, negocios, turismo, prácticas no laborales y estudios de corta duración, pero no el empleo remunerado. Esto figura claramente en la página web del consulado español en República Dominicana, donde se lee que este visado "no es un permiso de trabajo".
No obstante, algunas fuentes explican que existe una "zona gris", ya que este tipo de visado se suele utilizar para "trasladar a personal de manera temporal, por ejemplo, asistentes personales o trabajadoras internas". En el caso de Iglesias, contó abiertamente que la intención era trasladar a estas mujeres para que trabajasen. En la misiva, el artista confirmaba que “todos los empleados” eran ciudadanos dominicanos y que "cubriré su alojamiento, alimentación, viaje, seguro de viaje, cualquier emergencia médica, así como otros gastos que se les presenten".
Normalmente, quien solicita estos visados no suele indicar abiertamente que las personas por las que solicita el permiso se desplazan para trabajar, pero en el caso de Iglesias explicó abiertamente al cónsul que el fin era laboral. Por ello, el procedimiento iniciado por Exteriores tratará de aclarar lo ocurrido con estos visados concedidos a Iglesias.
El que fuera cónsul en República Dominicana en 2021, Pablo Gómez de Olea, declaró al medio que este permiso suele emplearse para el personal doméstico que es trasladado temporalmente a España junto a su contratante: "No se hizo solo con Julio Iglesias, si tienes una empleada y quieres llevarla a España se da un visado de corta duración, no un visado de trabajo, siempre que se cumplan las condiciones para ese visado de corta duración”. Además, también negó que en algún momento se planteara la posibilidad de concederles un visado de trabajo y asegura que la carta de Iglesias, con la que acompañaba la solicitud, era la norma: “Eran muy frecuentes estas solicitudes de los residentes en Dominicana y de nacionales dominicanos que tienen empleados dominicanos internos hagan estas solicitudes para traerse a la canguro”.
Tres mujeres que fueron trasladadas desde República Dominicana a España afirmaron que las condiciones laborales a las que estuvieron sometidas incumplían la ley española: desde la ausencia de contrato o alta en la Seguridad Social hasta jornadas de más de 12 horas sin oportunidad de libranza o siquiera de salir de casa, pasando por salarios de unos 300 euros.
Una de estas mujeres en Carolina -nombre ficticio-, quien había comenzado a trabajar en marzo de 2021 en la mansión de Punta Cana y fue trasladada a Marbella, donde se dedicó a atender a la mujer del cantante, Miranda Rijnsburger, y a sus cinco hijos, ya que él finalmente no se trasladó a la ciudad malagueña ese verano.
Carolina y las otros dos empleadas han relatado que sus condiciones ni siquiera alcanzaban los derechos laborales mínimos: "sin contrato ni cotización, con jornadas que superaban las 12 horas, sin libranzas establecidas, sin poder salir libremente de la mansión para pasear o relacionarse con gente, por salarios de unos 25.000 pesos, unos 340 euros al mes, aunque en algún caso llegó a los mil euros, en función de la empleada y del criterio arbitrario de Julio Iglesias".
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